En la hora del poder de las tinieblas
Una vez agotadas todas las formas de tentación,
el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.
(Lc 4, 13)
En estos días, previos a la memoria de la Pasión de Jesús, estamos asistiendo a uno de los ataques más tremendos que ha sufrido la Iglesia de Cristo a lo largo de su historia. La manipulación mediática que se lleva a cabo en torno de los terribles hechos de público conocimiento redunda en un daño espiritual de inmensurables proporciones. Porque, no quepa duda, el daño mayor que se busca producir aquí es de orden espiritual.






