Mons. Marchetto: “Aún prevalece la hermenéutica de la ruptura: hay mucho trabajo por hacer”

“La hermenéutica de la discontinuidad corre el riesgo de acabar en una ruptura entre Iglesia preconciliar e Iglesia posconciliar”. Con estas palabras Benedicto XVI, en su discurso del 2005 a la Curia Romana, advertía sobre la confusión que podía nacer de una interpretación particular del Concilio Vaticano II. Hoy, cuando la Iglesia se prepara a celebrar los 50 años de aquella asamblea, inaugurada el 11 de octubre de 1962 por Juan XXIII, ha sido presentado en la Radio Vaticana el libro “Las claves de Benedicto XVI para interpretar el Vaticano II”, escrito por el cardenal Walter Brandmuller, por el arzobispo Agostino Marchetto y por mons. Nicola Bux. Presentamos nuestra traducción de una entrevista al Arzobispo Marchetto.

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¿Cuáles son las claves para interpretar el Vaticano II en la visión de Benedicto XVI?


La primera clave había sido ya delineada antes que el cardenal Ratzinger se convirtiera en Papa: estamos en la línea de la interpretación, de la hermenéutica de la reforma en la continuidad. El Papa, en su famoso discurso del 22 de diciembre de 2005, añade que la otra interpretación, es decir, la de la ruptura y la discontinuidad, ha creado confusión y dificultades. Entonces, el Santo Padre nos ha dado la clave de la correcta interpretación del Concilio, que había preocupado ya a Pablo VI. Otra clave que ahora se ha añadido – y estaba también implícita – es aquella de la visión a la luz del Año de la Fe. La otra clave de interpretación del Concilio, por lo tanto, es la fe: debemos tener presente que no se puede comprender la Iglesia si no se la mira con los ojos de la fe, si no aceptamos la presencia del Espíritu, de modo particular, por ejemplo, en un Concilio ecuménico. Nosotros, con este libro, tratamos de hacer ver que hay también una base científica que apoya esta interpretación del Santo Padre.

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Usted ha citado el Año de la Fe. En octubre de 1962, la apertura del Concilio Vaticano II: este año es el 50º aniversario. La celebración tiene lugar en coincidencia con el Año de la Fe y con el Sínodo para la nueva evangelización: ¿De qué coincidencia se trata?


La evangelización tiene varios significados: yo recuerdo, por ejemplo, que la primera evangelización – incluso en territorios en que no hay libertad religiosa – es la caridad. Precisamente hace poco he estudiado el Decreto “Ad gentes” y he quedado impresionado por la belleza, la bondad y la profundidad de este documento, precisamente en la línea de la evangelización entendida con diversos nombres. Está el testimonio, está la buena noticia. Este documento debe insertarse en los otros documentos de la Iglesia que dicen algo para la evangelización: por ejemplo, el diálogo interreligioso, la libertad religiosa. He encontrado un estudio muy hermoso de Joseph Ratzinger, de cuando aún no era cardenal, que afrontaba precisamente este tema, el de poner la evangelización junto a los otros documentos aprobados por el Concilio.

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Volvamos a la herméneutica de la discontinuidad, de la ruptura, y a la hermenéutica de la reforma: ¿cuál prevalece actualmente en la Iglesia?


Por desgracia, debo decir, prevalece la de la ruptura. Más aún, diría que se ha tomado conciencia de que no sólo la franja extrema – la que era la mayoría en el Concilio – sino también los movimientos tradicionalistas dicen lo mismo. También para ellos ha habido una ruptura. Por lo tanto, hay todavía mucho trabajo por hacer.

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¿Cuál es, entonces, la contribución de la lectura ofrecida por el Papa?


Por ejemplo, el cardenal Brandmuller presenta el Vaticano II con un background de todos los Concilios ecuménicos. Luego añade también lo específico del Vaticano II, ciertamente en la línea de la tradición. Por mi parte, subrayo la continuidad teniendo presente que la renovación ha ido hacia el consenso y el diálogo, por lo tanto, es una renovación en la continuidad. Es necesario tener juntos las dos claves, porque ésta es la Iglesia Católica y el Concilio es un ícono de la Iglesia católica: es necesario caminar juntos en la visión de nuestra realidad en el mundo actual, pero teniendo presente ambién nuestra fidelidad al patrimonio y al aspecto – que es fundamental – de la continuidad.

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Fuente: Il blog degli amici di Papa Ratzinger


Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

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4 comentarios

  
Enrique G. B. A.
Bien, y de las dos claves la primera en importancia es la segunda, que por no aceptarla prevalece la visión de ruptura.
22/05/12 3:01 AM
  
José Carlos
En una entrevista publicada en 1967 le preguntaron a san Josemaría sobre el significado de la palabra aggiornamento. La respuesta me parece muy interesante en relación con la hermenéutica de Benedicto XVI.

Querríamos comenzar esta entrevista con una cuestión que provoca en muchos espíritus las más diversas interpretaciones. Nos referimos al tema del aggiornamento. ¿Cuál es, a su entender, el sentido verdadero de esta palabra, aplicado a la vida de la Iglesia?.
Fidelidad. Para mí aggiornamento significa sobre todo eso: fidelidad. Un marido, un soldado, un administrador es siempre tanto mejor marido, tanto mejor soldado, tanto mejor administrador, cuanto más fielmente sabe hacer frente en cada momento, ante cada nueva circunstancia de su vida, a los firmes compromisos de amor y de justicia que adquirió un día. Esa fidelidad delicada, operativa y constante -que es difícil, como difícil es toda aplicación de principios a la mudable realidad de lo contingente- es por eso la mejor defensa de la persona contra la vejez de espíritu, la aridez de corazón y la anquilosis mental.
Lo mismo sucede en la vida de las instituciones, singularísimamente en la vida de la Iglesia, que obedece no a un precario proyecto del hombre, sino a un designio de Dios. La Redención, la salvación del mundo, es obra de la amorosa y filial fidelidad de Jesucristo -y de nosotros con El- a la voluntad del Padre celestial que le envió. Por eso, el aggiornamento de la Iglesia -ahora, como en cualquier otra época- es fundamentalmente eso: una reafirmación gozosa de la fidelidad del Pueblo de Dios a la misión recibida, al Evangelio.
Es claro que esa fidelidad -viva y actual ante cada circunstancia de la vida de los hombres- puede requerir, y de hecho ha requerido muchas veces en la historia dos veces milenaria de la Iglesia, y recientemente en el Concilio Vaticano II, oportunos desarrollos doctrinales en la exposición de las riquezas del Depositum Fidei, lo mismo que convenientes cambios y reformas que perfeccionen -en su elemento humano, perfectible- las estructuras organizativas y los métodos misioneros y apostólicos. Pero sería por lo menos superficial pensar que el aggiornamento consista primariamente en cambiar, o que todo cambio aggiorna. Basta pensar que no faltan quienes, al margen y en contra de la doctrina conciliar, también desearían cambios que harían retroceder en muchos siglos de historia -por lo menos a la época feudal- el camino progresivo del Pueblo de Dios.
22/05/12 12:13 PM
  
Martin Ellingham
Dice Andrea Tornielli que el Cardenal

Brandmüller (...) explicó que se debe "tener en cuenta el carácter canónico diferente de los documentos conciliares". "Hay una gran diferencia -el cardenal continuó- entre las constituciones conciliares y declaraciones, como 'Dignitatis Humanae' sobre la libertad religiosa, que no tienen un contenido doctrinal vinculante. Debe tomarse en serio, como una expresión del magisterio vivo, pero sin obligar a toda la Iglesia a aceptar el texto con el que se expresan ". Brandmüller también admitió que algunos textos conciliares fueron superados por su demasiado optimismo.

La traducción es de Panorama Católico.

Saludos.
22/05/12 11:49 PM
  
carlos
Estimados hermanos y miembros del Cuerpo Místico. Para ser fieles, ser fiel es obedecer a Una Persona DIOS NUESTRO SEÑOR, es Obedecer, claramente el lo dicé, "EL que me ama me ama", no dice si te parecece!!,vamos a debatir? Este caos no lo he visto sólo en religión digital, también en movimientos psudoortodoxos, pelagianos, conectados con el liberalismo actual, el Neo, que toman la palabra de Dios parcialmente, no desde la A hasta la Z, ignorantes del Magisterio extraordinario y ordinario, leen lo que les conviene, no existe la Doctrina Social de la Iglesia, estos son mucho peores a veces a los de religion digital. La Corrupción de lo mejor es lo peor. No sólo debemos esperar reformas en la Curia, sino la verdadera reforma, como lo extendio San Ignasio de Loyola,y todos los Santos,Santos, empieza por uno mismo."Estos no son como nosotros", que sabemos la sana docctrina, y miramos por arriba a los demás está en nosotros, hay que darle duro a nuestra soberbia, amor propio. Ser coherentes!!!!!!! sino seremos chupasirios, incoherentes, y los ateos con razón se mofaran, soy del carmén observante, y el Señor de TERIBLE MAJESTAD, cuando me muera, no dira, que lindo te queda el escapulario???.El Sufrimiento, la parabola del buen Sammmaritano está vigente, estemos donde estemos somos católicos, no podemos pasar de largo frente al dolor. Que la REFORMA empiece por uno mismo. El Voluntarismo, es pelagianismo, el Señor no mira si la corbata la tengo bien, sino el fondo del corazón, no mira nuestra exterioridad, nuestra perfección exterior,la verdadera espiritualidad es la cristificación del alma, 2013 años. El carmén observante, una vacuna contra lo que anda suelto.A Cristo por Maria y con el Papa."Tengo que desaparecer para que el Crezca"San Juan Bautista.
15/11/13 8:31 PM

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