Descubrimiento: Maritain nos explica quién fue Lutero

Se acerca la conmemoración, en 2017, de los 500 años del inicio de la Reforma protestante (el 31 de octubre de 1517 Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg), una efeméride que algunos consideran que la Iglesia católica debería de aprovechar para rehabilitar al antiguo fraile agustino. Precisamente el cardenal Kasper, que no pierde una oportunidad, incluía recientemente a Lutero en la “gran tradición” que incluye, según el cardenal, también a San Agustín, San Francisco, Santo Domingo, Santo Tomás de Aquino o el Concilio Vaticano II.

La cuestión no es baladí, pues Estados Unidos nació con un marcado carácter puritano, un ambiente en el que todo lo que oliera a papista era considerado ajeno y pernicioso. La influencia ilustrada y masónica posterior tampoco consideraba que la Iglesia católica pudiera ser tolerada en igualdad de condiciones que los credos protestantes.
Las descalificaciones que los partidarios del matrimonio (sin adjetivar, matrimonio, según la RAE “unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales”) en Irlanda han recibido me han hecho pensar en el creciente clima de intolerancia hacia los que nos aferramos al significado de las palabras.





