Aborto, esclavitud y revolución sexual

Vuelve el aborto a la primera plana del debate público. La filtración de la posible sentencia del Supremo estadounidense revirtiendo Roe vs. Wade y, en nuestro país, la reforma de la ley 2/2010 sobre salud sexual y reproductiva, la conocida como «ley del aborto», son responsables de este «revival». Y digo «revival», ese término para designar la recuperación de melodías antiguas, porque la mayoría de los argumentos que se oyen entre quienes defienden el aborto parecen sacados de una tele en blanco y negro. Son básicamente los mismos eslóganes de hace medio siglo: «nosotras parimos, nosotras decidimos», «mi cuerpo, mi decisión».

Son eslóganes simplones pero efectistas, lo reconozco, ¿pero de verdad no se han parado a pensar en ellos? ¿Cómo se puede seguir insistiendo en que con tu cuerpo haces lo que quieres cuando es evidente que lo que está en juego con el aborto no se trata de tu cuerpo, sino del cuerpo de otro ser humano? No es tu cuerpo, es el cuerpo de tu hija (o hijo), ese que hoy en día podemos ver con un detalle asombroso a través de sofisticadas ecografías, ese sobre el que podemos hacer diagnósticos (y si, por ejemplo, es síndrome de down, eso no significa que tú lo seas… por la sencilla razón de que es un cuerpo diferente del tuyo), ese que incluso podemos operar cuando aún está en el útero (y ene se caso tampoco te estamos operando a ti). Por no hablar de las investigaciones sobre el momento a partir del que el feto puede experimentar dolor, que tú no sientes y que cada vez se fija en estadios más tempranos. No, no tienes dos corazones, porque aquel latido corresponde a otro cuerpo, el de tu hija (o hijo). No, cuando expulsas a tu hija (o a tu hijo), tu cuerpo no queda incompleto, porque lo que has expulsado es otro cuerpo. Que tengamos que seguir señalando, después de tantos años, lo obvio y evidente arroja, permítanme confesárselo, una espesa sombra sobre la capacidad de raciocinio de nuestra especie.

Pero nunca hay que desesperar. Estos días también veo aparecer voces que se niegan a repetir aquellos gastados mantras. Como Chapu Apaolaza, que no encuentra la frontera antes de la cual puede eliminar la vida de su hija sin remordimientos. Como Mariona Gúmpert, que se centra en la cuestión fundamental de a quién consideramos persona. Como Guillermo Garabito, que se fija en la eliminación del periodo de tres días para reflexionar antes de proceder al aborto y que concluye que debe de ser que ahora «reflexionar es de fachas». Como Ana Iris Simón, que recuerda que «abortar no es como sacarse una muela» porque lo que eliminamos con el aborto «acabará siendo un crío si lo dejamos». Como Enrique García-Máiquez, que atisba «una extraña sacralidad invertida en el aborto» como si éste fuera «el rito fundante de la postmodernidad».

Aloma Rodríguez, desde The Objective, tiene un gesto de honestidad cuando reconoce que «El aborto es una cuestión moral, se enfrentan dos derechos, el de la mujer y el del nonato; la legislación española prima el derecho de la mujer». Sin entrar en la discusión sobre si matar a alguien indefenso puede ser un derecho, quedémonos en este choque de «derechos». Lo que nos lleva a preguntarnos: si hay dos derechos en conflicto, ¿quién ostenta la legitimidad para primar uno sobre el otro? ¿en base a qué criterio?

A lo primero la respuesta del Derecho positivo es el Estado y sus leyes. A lo segundo… no hay respuesta clara. Entre quienes defienden el aborto y quienes lo sufren hay un gigantesco desequilibrio: los primeros votan, se manifiestan, presionan, chillan… frente al silencio de los que van a ser eliminados. En última instancia, el Estado puede primar el «derecho» de la mujer y lo hace, que para eso es Estado, ostenta el monopolio de la violencia y no tiene que dar explicaciones a nadie. La ley del más fuerte de toda la vida. Pero, ¿no era el Estado el encargado de proteger a los más débiles e indefensos?

Y es que si somos capaces de apartar toda la hojarasca (que puede ser muy relevante, pero que también puede hacernos divagar y no ir a lo esencial) que envuelve el asunto e ir a los hechos desnudos, el aborto se trata de que la mujer embarazada se arroga la capacidad de disponer sobre la vida o la muerte de otro ser humano. No estamos hablando aquí del principio del doble efecto (buscamos un bien del que se deriva también un mal), sino de procurarle directamente la muerte a un ser humano. Disponer de la vida de otros, una forma de actuar que guarda evidentes paralelismos con la esclavitud. También los esclavistas defendían su derecho a disponer de la vida de otros seres humanos, y también eran estos la parte más débil, indefensa y silenciosa. Pero aquí sí, tras mucho esfuerzo y lucha, el Estado decidió primar el derecho a la vida y la libertad de los esclavos sobre el «derecho» de los dueños de esclavos a disponer de ellos. Sigamos con esta analogía. Aloma Rodríguez añade que «la resolución del debate moral depende de cada uno, por eso es en cierto modo irresoluble en conjunto, es algo íntimo y que depende de las circunstancias personales de cada mujer. A veces, las posiciones antiabortistas parecen olvidar que el hecho de que el Estado lo permita implica una cierta obligatoriedad». Una argumentación calcada de la de los defensores más sofisticados del esclavismo: es una cuestión personal, que cada dueño de esclavos debe decidir en función de múltiples variables, el Estado no te obliga a poseer esclavos,… como si la existencia de un ser humano real (el esclavo, el nonato) no tuviera importancia en la ecuación.

Entonces, ¿por qué tanto histerismo? ¿por qué tanta irracionalidad? ¿por qué el aborto es considerado por tantos como una cuestión sagrada acerca de la que la más mínima duda es vista como una abominación?

Entre los que defienden el aborto intentando mantener una cierta racionalidad es común escuchar que el aborto debería ser la última opción y que nadie puede obligar a una mujer a ser madre. Pasemos por alto que a esas alturas no es que te obliguen, es que, te guste o no, lo quieras o no, ya eres madre del ser que llevas en tus entrañas; el aborto lo único que te permite decidir es si tu hija vivirá o no. Pero este argumento revela la naturaleza final del aborto, considerado como última opción. ¿Última opción de qué? De la forma de vida que la Revolución Sexual ha extendido entre una inmensa mayoría de mujeres y hombres. El aborto es la red de seguridad que nos permite realizar todo tipo de acrobacias sin miedo a partirnos la crisma si sucede algo imprevisto. Por eso la sobrerreacción a la que asistimos: porque en el fondo la cuestión no es la red, el aborto, sino lo que ésta garantiza: una forma de vida en la que se supone que cada uno tiene un derecho omnímodo a determinar todos y cada uno de los aspectos relativos a su sexualidad, incluidas las consecuencias de nuestros actos (una lógica que lleva a defender el aborto cuando no se desea al ser humano engendrado o, por el contrario, defender los vientres de alquiler cuando se desea un ser humano que somos incapaces de engendrar).

No es que las vociferantes manifestantes pro aborto sean malvadas o ignorantes, al menos en muchos casos. En esta cuestión del aborto, son muchos quienes lo defienden con uñas y dientes porque están defendiendo mucho más que un «derecho» que confían en nunca tener que ejercer, lo que defienden en última instancia es toda una forma de vida que se sustenta en el aborto como recurso último, piedra angular del modo en que viven. Es por ello que lo consideran sagrado, es por ello que están dispuestos a sacrificar a otros seres humanos con tal de mantener esa su forma de vida. No es desconocimiento o maldad (o al menos no lo es solamente), sino pura lógica, una lógica que no difiere mucho de la de aquellos esclavistas que también defendieron con uñas, dientes e incluso armas su derecho a mantener una forma de vida que se sustentaba también sobre el derecho a disponer de la vida de otros seres humanos.

 

11 comentarios

  
Oriol
No se puede decir ni mejor ni más claro. O vamos a esa revolución sexual y a los fundamentos antropológicos de la postmodernidad o no entenderemos esa furia abortista ni podremos dar una real y efectiva lucha para la abolición del crimen abominable del aborto.
25/05/22 12:48 PM
  
Vladimir
Muchas dicen: "es que yo soy dueña de mi cuerpo" y yo les pregunto: ¿DONDE LO COMPRARON?
25/05/22 4:16 PM
  
José Ángel Antonio
La comparación con la esclavitud es siempre adecuada.

La esclavitud existió siempre, parecía invencible, seguía la lógica del fuerte contra el débil, de obtener beneficio de otro, reducido a "un ser vivo no humano". Pero se le venció.

Costó horrores. La peli sobre Lincoln nos recuerda que se quitó de EEUU a base de comprar votos ofreciendo cargos y honores, no por un convencimiento moral. Inglaterra la quitó de otros países a cañonazos.
25/05/22 7:38 PM
  
Sofonías
Tampoco hay que olvidar la dimensión sobrenatural de este drama. Me refiero a la nefasta influencia de lo demoníaco en las personas que viven de espaldas a Dios. Estoy convencido de que la inmensa mayoría de los que defienden con tanto ardor y furia el aborto, en el fondo están bajo la influencia del demonio, a quien sirven sabiéndolo o no, que es el primer interesado en perpetuar este genocidio a los más inocentes y vulnerables.
25/05/22 7:39 PM
  
José Chávez
Ese es el problema del facilismo. Hacer siempre lo más fácil es, para muchos, lo mejor. Esta posición no mide ni acepta consecuencias: pienso primero en mi, luego en mi y, finalmente, en mi. El egoísmo en su máxima expresión. Para qué hacerme de problemas, si lo más fácil es evitarlos y no tener que afrontarlos? Si mi vida o mi estilo de vida está en cuestión, pues qué pena; es mía y a nadie más debe importarle. Sin duda, la humanidad sin Dios está perdida.
25/05/22 8:25 PM
  
Tamayo
Cierto José Ángel Antonio, la esclavitud existió siempre, desde tiempos del Antiguo Testamento pasando por el Nuevo y llegando al s.XIX , pero a diferencia del aborto la esclavitud no siempre fue condenada con rotundidad por la Iglesia sino consentida hasta que la cosa cambió.
En la Guerra de Secesión los dos bandos se consideraban cristianos, los dos creían tener a Dios de su parte y los dos luchaban con la Biblia en la mano.
Recuerde que en la película de Lincoln en los debates del congreso los diputados esclavistas citaban las Escrituras para justificarse.
26/05/22 7:37 PM
  
jose 2 católico español no castellano
Querido D. Jorge:
Aquel que no cree en Jesucristo, no cree que somos hijos de Dios.
No entiendo que una madre pueda abortar, pero el Señor sabrá el porqué de que esas almas no lleguen a estar en su cuerpo fuera de la madre.
Solo rezar y encomendar como a los 10 suicidas de hoy y los 290 que lo han intentado "sin éxito".
Señor, aumenta mi fe y que no disminuya.
QDLB
26/05/22 10:58 PM
  
Luis María Piqué Muñoz
En efecto, el Título lo dice todo ¡aborto, Esclavitud y Revolución Sexual! ¡Enhorabuena, Amigo mío! Así, el aborto representa la Esclavitud de la Mujer frente al Varón, al que permite satisfacer sus Bajos Instintos sin tener la Responsabiliadad de la Paternidad ¡Y también la Esclavitud del No Nacido ¡que se considera Cosa! (!?) ¡Ay! Y la Revolución Sexual del mayo ateo e iconoclasta del 68 con el Triunfo Infernal del Nuevo Nazismo Feminista, so capa de Libertad Sexual, en Realidad ha Esclavizado a la Mujer moderna, sometiéndola a sus Bajos Instintos y al Varón ¡En definitiva, Hombre y Mujer modernos Esclavos del Pecado, Esclavos de Satán! ¡Muera el aborto! ¡Viva el Inocente! ¡Viva la Princesita! ¡Viva la Virgen! ¡Viva Dios!
28/05/22 1:28 PM
  
providence
Blogger

De la forma de vida que la Revolución Sexual ha extendido entre una inmensa mayoría de mujeres y hombres. El aborto es la red de seguridad que nos permite realizar todo tipo de acrobacias sin miedo a partirnos la crisma si sucede algo imprevisto.

***

En las catequesis de S Juan Pablo II y muchos Obispos sobre la sexualidad conyugal se establece la relación causal que hay entre lujuria-adulterio-anticoncepcion-aborto; (los ingredientes básicos que corroen y destrozan la unidad conyugal y por extensión a la familia provocando sufrimiento a los hijos).

Pues mire, actualmente hay muchos curas que se dedican a decirle a los matrimonios que pueden hacer todo lo que se ve en una peli porno ("pero con las disposiciones debidas"), que no se que quieren decir los curas con eso (será que saben mucho del tema).

Pero lo que ya es el colmo de la perversidad, es que conozco un cura que se dedica a decir a los padres que a sus hijos les cuenten el cuento de caperucita roja o el ratón perez durante media hora antes de dormir (en vez de rezar por ejemplo),y cuando el niño ya se ha dormido fomenta en sus padres la lujuria pornografica antes descrita.

Tremendo, verdad?

PD.- Menudo futuro les espera
28/05/22 2:14 PM
  
Maria M.
Maravilloso artículo!!! No se puede decir más claro!!!

Me imagino que a estas alturas, una historia como la mía, ya no puede aportar nada, pero como para Dios no hay nada imposible, la cuento:

Después de tres años soñando con ser padres, mi marido y yo por fin recibimos uno de los mayores regalos de nuestra vida, por fin yo estaba esperando nuestra primera hija. Pero nuestra alegría se transformó en dolor cuando en la primera eco a nuestra hija la diagnosticaron diversas malformaciones además de la gran posibilidad de tener Síndrome de Down. El doctor me aconsejó abortar, pero le dije que "Aunque mi hija fuera una morcilla, yo ya la quería" y con toda mi alma.

Hablé con Dios, y Jesús me acompañó todo mi embarazo. Jesús entró en nuestra casa con nosotros. Nos llenó de paz, de Amor, de esperanza, e incluso de alegría. Mi marido y yo nos unimos aún más y aunq mi hija falleció dentro de mi vientre de modo repentino, debido a sus diversas enfermedades, ser su madre, quererla, cuidarla y luchar por ella transformó mi vida personal y espiritual para siempre......

Pienso....que a veces a Dios no le dejamos ser Dios, y tomamos decisiones horribles cuando nos viene un grave problema, nos imaginamas películas de nuestra vida que a su lado, con Él, nunca sucederán. La vida junto a Dios nunca te defrauda.....Nunca....Sus planes para nosotros son siempre perfectos y preciosos....pero debemos tener paciencia con los tiempos de Dios, que no son los nuestros.....

Por ejemplo....Ahora tengo tres hijas maravillosas......y muchas otras bendiciones más.....
29/05/22 2:10 PM
  
gustavo perez
Lo que se piensa a todas estas estas por qué la Iglesia jerárquica, pienso en el Papa y en muchos obispos, con tantos argumentos a la mano no se toman el deber de pronunciarse, pero pronunciarse con claridad y verdad sobre un asunto tan importante como es la vida humana del nasciturus, del no nacido, del ser más indefenso y desprotegido. El Papa, al principio de su pontificado dice que era preferible no hablar tanto del aborto...Y a fe que lo ha cumplido. Prefiere referirse al cambio climático a todos los sistemas ambientales, al cambio de paradigma en la Moral. Desde luego que esto último, sí que afecta a la defensa de vida porque propicia el relativismo y la Subjetivimo con la adopción de la filosofía kantiana de Karl RAHNER y otros especímenes jesuitas. Pero la Iglesia sigue como "perro mudo", cuando los argumentos contra del aborto son de lógica, es decir, de coherencia: no es mi cuerpo con el que puedo hacer lo que quiera sino el cuerpo de mi hijo (a) y prueba de ello es que cuando mato a mi hijo (a) mi cuerpo no queda incompleto...
15/06/22 5:14 AM

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