La Doctrina Social de la Iglesia y la actualidad argentina
Buenos Aires

La Doctrina Social de la Iglesia y la actualidad argentina

Análisis de la situación argentina por Mons. Aguer, con una intención netamente pastoral: «No me ha movido una postura política, ideológica, sino el propósito de aplicar la Doctrina Social de la Iglesia».

Se afirma frecuentemente que la formulación moderna de la Doctrina Social de la Iglesia tuvo origen con la encíclica Rerum Novarum, de León XIII, publicada en 1891. El corpus doctrinal, y las orientaciones prácticas que el ilustre pontífice ofreció a la Iglesia, deben leerse en continuidad y a la vez apreciando el contraste con la obra de sus predecesores inmediatos, Pío IX y Gregorio XVI.

En el Syllabus de errores modernos que acompañaba a la Encíclica Quanta cura, Pío IX condenó una proposición según la cual el Romano Pontífice -la Iglesia, en realidad- debía reconciliarse con la civilización moderna; es decir, con la cultura inspirada por la Revolución Francesa, de 1789, y su mentiroso lema de libertad, igualdad y fraternidad, difundido por la Masonería, que se había apoderado del gobierno de varios estados. La astucia diabólica consistía en pretender que la Iglesia se «reconciliara» con sus perseguidores, o sea que dejara de luchar contra ellos, y de denunciar sus insidias, y se entregara mansamente. León XIII presentó en términos positivos la enseñanza de sus predecesores, con un lenguaje claro, firme y sereno a la vez, actualizado a la evolución de las circunstancias, caracterizando la persistencia de los errores modernos y oponiéndoles con nuevos argumentos la verdad de la ley natural, de la revelación bíblica y de la Tradición católica. Las encíclicas Diuturnum illud, Libertas praestantissimum, Inmortale Dei opus y Sapientiae christianae constituyen, no tanto un nuevo Syllabus, cuanto un tratado completo acerca de la naturaleza de la sociedad política, y sus relaciones con la Iglesia de Cristo, un desarrollo de lo que en germen podemos reconocer en el Nuevo Testamento y, en especial, en las Cartas del Apóstol San Pablo; textos en los que se expresa la actitud de la Iglesia ante la sociedad pagana y el discernimiento que necesariamente acompaña a la problemática suscitada por el intento evangelizador.

Considero oportuno destacar un tema especial. León XIII criticó al liberalismo, y le atribuyó la injusticia del capitalismo desalmado; que reducía prácticamente a la esclavitud a los obreros del desarrollo industrial en ciernes. La Encíclica Rerum novarum llevaba por subtítulo: «Sobre la condición de los obreros» (de conditione opificum). Subrayo el hecho de que el conjunto de la obra leoniana configura un corpus doctrinal, que ha servido de base y acicate para la continuidad del crecimiento oportuno de las intervenciones de los pontífices que le sucedieron. San Vicente de Lerins, en el siglo V, había señalado cómo la doctrina dogmática y moral, las instituciones eclesiales y su relación con la cultura profana se caracterizaban por su desarrollo homogéneo: para expresar con lenguaje renovado (nove) una doctrina idéntica, la verdad de siempre, que no admite cosas nuevas (nova) porque ella, siendo siempre la misma, es siempre nueva, en cuanto es expresada según la oportunidad que reclama la historia. El principio de la evolución homogénea vale, a fortiori, para la Doctrina Social de la Iglesia, la cual brinda criterios de prudente actualización.

El constructivismo es una corriente filosófica que se verifica también en el ámbito socio-político: niega que existe una naturaleza de la sociedad, y su referencia a la ley natural y a la Revelación divina. La negación del constructivismo es metafísica: el concepto mismo de naturaleza es liquidado; todo es obra del ingenio humano, cuyas realizaciones reemplazan a todo lo dado, y por tanto su inventiva carece de límites objetivos. Las consecuencias en el desorden socio-político son fatales para la sociedad. El Estado pseudodemocrático, desarrollado ideológicamente en no pocos países, y también en Argentina, queda en manos de dirigentes que forman una casta, que medra y vive de lo que produce quienes trabajan. Esta organización perversa abruma con impuestos arbitrarios al mundo de la producción (el mundo rural, el campo, es para ella el enemigo por excelencia, más cercano a la naturaleza), y lo somete impositivamente para financiar su populismo. La carencia de trabajo genuino es cubierta con dádivas, subsidios, y «planes» financiados por la inflación.

La falla principal es, en mi opinión, de orden político: el electoralismo es un remedo de la auténtica democracia. La población debe someterse al sistema, y sus esperanzas quedan defraudadas en cada turno; en el que la casta retiene su poder e inclusive lo incrementa.

La situación que acabo de escribir es típica en Hispanoamérica, salvo quizá unas pocas excepciones. La Argentina no escapa a este destino trágico. A comienzos del siglo XX -pongamos por ejemplo 1920 o 1925-, después de las excelentes presidencias (dos períodos) del General Julio Argentino Roca, nuestro país se encontraba en una línea de largada hacia un futuro de grandeza. Y, junto a Canadá y Australia, constituían los tres una esperanza admirada por el resto de las naciones, y envidiada probablemente por ellas. Los dos países citados, miembros del Imperio Británico, se independizaron y alcanzaron el grado de desarrollo del que actualmente gozan. No examino a esta altura de mi reflexión la problemática moral y religiosa, que comparten con la Europa occidental poscristiana; me ocupo ahora solamente del sustrato material -organización política, situación económica y social-, y el estado de la población, tal como puede apreciarlo un periodismo objetivo. La Argentina, en cambio, se empantanó en los años treinta del siglo pasado: nosotros tuvimos a Perón, y aún nos afecta su herencia polimorfa, pluriforme. Me apresuro a señalar que no soy «gorila», como se llama desde 1955 a los opositores sistemáticos, liberales o izquierdistas. Procuro esbozar un juicio prudente, con base en la Doctrina Social de la Iglesia, a la que me refiero al comienzo de este trabajo. Hemos padecido -ya veremos que, según pienso, seguimos sufriendo- la rémora de la inmoralidad política y social, que se ha afianzado al ritmo de la difusión del mito peronista, el cual continúa seduciendo a ciertos sectores de la Iglesia. Es un populismo engañoso que, tras un período relativamente exitoso en los años de la inmediata posguerra mundial -no me detengo ahora a evaluar el costo de ese relativo éxito-, nos ha sometido a sus variantes ideológicas, que se han sucedido de acuerdo con un pragmatismo hipócrita. El mito ha sobrevivido a todos los tumbos ideológicos, y nos ha hundido progresivamente en la pobreza. Señalo el engaño sufrido por una población malsanamente peronizada; que ha encarnado los vicios de ese movimiento histórico, y no sus virtudes, que algunas posee. Lo que suele llamarse kirchnerismo nos agobia actualmente (¿es peronista?), con un desvergonzado extremo de corrupción en favor de la casta (reducida a la familia Kirchner); y un ideologismo resentido, que multiplica los ataques a la Justicia, en busca de una impunidad que ni los reyes conocen.

Proyectando sobre la actualidad argentina los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, me animo a sostener que el gobierno actual practica una especie de socialismo retardatario, contrario al orden natural. El Estado, al que no le faltan inspiradores marxistas, se ha convertido en un elefante que pisotea el trabajo de quienes producen. Se agita un proyecto presentado como un modelo de inclusión social, sin aparente costo y financiado por la fabricación de pesos sin valor; las personas se desprenden de sus billetes lo antes que pueden, y así acelera una inflación que es una enfermedad congénita, soportada con la estéril ilusión de superarla un día. Las medidas antiinflacionarias de las que el gobierno se ufana sólo consiguen agravar el fenómeno. Un análisis periodístico reciente descubre, con lucidez, el drama de la situación actual: pareciera que los gobernantes ignoran «cómo funciona una sociedad, para que los incentivos se ordenen en sentido provechoso para el conjunto y no sólo para quienes disfrutan de cargos y cajas del Estado, con agendas personales ajenas al descalabro que su ignorancia provoca». Hechos insólitos, una vergüenza para un país serio y responsable, son consumados ante un mínimo asombro de los ciudadanos: la vicepresidente de la Nación, autora del engendro bicéfalo que es el actual gobierno, se empeña a fondo en el manoseo del Poder Judicial -apunta a la mismísima Corte Suprema-, para lograr una impunidad que se encuentra amenazada por las causas de corrupción que la fastidian. Ya debería estar en la cárcel. Esta burla al régimen republicano consagrado en la Constitución Nacional, hace de la Argentina de hoy una lamentable republiqueta.

Durante los mandatos de la señora K se aprobaron el aborto y el autoproclamado «matrimonio» homosexual. La ideología de género rige en las disposiciones del Estado, y en el sistema educativo; mientras éste es incapaz de asegurar los resultados académicos elementales como aprender a leer y escribir, pero los deforma intelectual y moralmente desde niños. El próximo atentado contra la vida que puede temerse es una ley de legalización de la eutanasia. En el contexto que sumariamente he descrito debe desarrollarse la vida cristiana de los argentinos. La Doctrina Social de la Iglesia se encuentra en íntima conexión por la fe, y hunde sus raíces en la gran Tradición eclesial; por eso corresponde una reacción virtuosa contra semejante descalabro, una reacción intelectual y moral. La palabra de la predicación no puede -no debe- omitir la exhortación a los fieles, y el testimonio ante quienes no son miembros de la Iglesia, para que se recobre públicamente la verdad del orden moral, que ha de regir a una sociedad auténticamente humana.

En su Carta a los Romanos, el Apóstol San Pablo presenta el orden social como una disposición de Dios (en el griego original de Rm 13, 2 se dice diatagē) a la cual no se debe resistir. El poder (exousía) viene de Dios, y toda persona, todo ciudadano, debe respetarlo, sujeto a él (hypotassésthō). Pablo escribe como exponiendo un principio pero notemos que el poder al que se refiere es, en concreto, el del Imperio Romano. El que obra bien --continúa- no tiene nada que temer, pero el que obra mal sepa que no en vano (ou gar eikē, Rm 13, 4) lleva la espada. Las autoridades (árjontes, Rm 13, 3) están establecidas al servicio del bien. Este pasaje del texto sagrado contiene en germen toda la doctrina de la Iglesia sobre el orden temporal de la sociedad; que fue desarrollada a lo largo de los siglos. Es inconcebible, y contrario a la disposición divina, que el poder de la ciudad terrenal se ponga al servicio del mal, y deba ser temido por quienes hacen el bien. El político de hoy, que vive atrapado por sus ambiciones, debería saber, y aceptar, que es ministro (diákonos, Rm 13, 4) de Dios, para nuestro bien. La exposición del Apóstol en la Carta a los Romanos se dirigía a los fieles que vivían en una sociedad pagana. Como palabra de Dios nos ilustra a nosotros, los cristianos de hoy, para que podamos afrontar correctamente --cristianamente- los problemas que se nos presentan en una sociedad descristianizada; y que, cada vez con menor disimulo, contradice las verdades de un orden social auténticamente humano.

El ensayo que acaba de leerse me ha sido inspirado por una intención netamente pastoral. No me ha movido una postura política, ideológica, sino el propósito de aplicar la Doctrina Social de la Iglesia. Sería muy útil poder esbozar una historia de las relaciones de la ciudad cristiana con los regímenes vigentes en el orden temporal; un asunto que excede, ampliamente, mis capacidades. Pero no he querido reiterar afirmaciones principistas, «estratosféricas», que según estimo no sirven a nadie.

 

+ Héctor Aguer
Arzobispo Emérito de La Plata

Académico de Número de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas.
Académico de Número de la Academia de Ciencias y Artes de San Isidro.
Académico Honorario de la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino (Roma).

Buenos Aires, martes 21 de junio de 2022.
Memoria de San Luis Gonzaga.-

 

14 comentarios

Tito España
El socialismo, en su país y em el mío, España, produce los mismos frutos (malos, desde luego), por ello el árbol (el socialismo-comunismo) no es nada bueno. Y lo mismo ocurre bajo las izquierdas: Cuba, Venezuela, Colombia, Bolivia, etc.
En Europa es curioso que el Parlamento Europeo aprobase una disposición para que ni el comunismo ni el nazismo fuesen apoyados en ningún país de la Unión, peo aquí estamos con ellos en el poder sanchista.
Gracias por su claro análisis y oraciones por su persona.---
21/06/22 9:23 PM
F Xavier Albizuri
Siempre leemos con interés al arzobispo Aguer. Un rasgo de Argentina que me sorprende es un nacionalismo (que nace con la revolución liberal) que a mí me parece desmedido y que no existe en otras naciones hispánicas (salvo quizá en las tiranías que sabemos). Esto afecta a la economía, se ve por ejemplo en una cuestión básica como el disparate de la manipulación del mercado de divisas y la moneda. Hablando en general, el nacionalismo desencadena dinámicas desastrosas para el bien de la república, como la violenta dialéctica de amigos y enemigos que se traslada a la política.
21/06/22 11:17 PM
Sergio Albanese - Argentina
UN APORTE

Excelente oportunidad tenemos quienes leemos este artículo de poder realizar reflexiones acerca de nuestra querida Patria.

Al respecto, y, en lo concerniente a las PRESIDENCIAS DE JULIO A. ROCA, hay que tener en cuenta que, en el transcurso de la primera, entró en conflicto con la Iglesia Católica, imponiendo contra viento y marea la Enseñanza Laica mediante la sanción de la Ley 1420 y la Ley de Matrimonio Civil, la cual desacralizó las uniones conyugales.

En cuanto a Perón y el peronismo, acudo a esta cita que transcribo a continuación:

"La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la segunda guerra mundial, y las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto”.

–Winston Churchill, primer ministro británico, discurso en la Cámara de los Comunes, 1955.
22/06/22 3:45 PM
Lohengrin
Es bastante raro que un obispo que se considera ortodoxo haga elogio de Roca. Es como si algún obispo mexicano hiciera el elogio de Benito Juárez o un español de Juan Alvarez Mendizábal. Si bien Roca hasta donde creo no llegó a fusilar a nadie por motivos de religión eso fue porque no lo consideró necesario y por ninguna otra razón. Pero sí expulsó religiosos, rompió relaciones con la Santa Sede y en general, promovió el más crudo positivismo y ateísmo desde lo alto del gobierno.
Incluso dejando eso de lado, desde el punto de vista meramente económico es tener una imagen bastante idealizada y más de libro de escuela primaria decir que las presidencias de Roca fueron "excelentes". Menos aún se puede decir eso desde el punto de la moralidad administrativa de su gobierno, punto que el autor considera la clave del progreso material. Baste decir como ejemplo que el hermano de Roca, Ataliva, se hizo con 280.000 hectáreas de tierra con no mucho más méritos que ser hermano del presidente. "Atalivar" era sinónimo de negocio corrupto.
22/06/22 4:56 PM
Franco
"La falla principal es, en mi opinión, de orden político: el electoralismo es un remedo de la auténtica democracia."

Pues aquí ya hay otra falla, y es que no existe nada parecido a una "auténtica democracia".
22/06/22 6:54 PM
carlos saez Argentina
Mi muy modesta interpretación sobre la doctrina social de la Iglesia, en lo individual, busca movilizarnos, en ese respetuoso pedido al Señor que nos asista, buscando la prioridad de enfrentar a el extranjerismo infiltrado, en las diversas comunidades, en nuestra vida social; en las costumbres que seguimos, dentro y fuera del hogar; en los nombres de las cosas más usuales y corrientes; en las ideas que ventilamos, en las leyes que nos rigen, y hasta en la lengua que se habla. La doctrina Social , pretende afianzar el código del llamado «bien vivir» en los centros populosos; lo que esas cosas, tan pequeñas, comparadas con lo que ahora se entiende por grande, arraigan en el espíritu de quien se haya formado entre ellas; cómo las lleva en el corazón y en la memoria adonde quiera que va, y le guían y confortan en las prosperidades y en los infortunios de la vida. El Consagrado con su comunidad tiene la base y la herramienta para orientar y enfrentar al demonio en nuestro Camino al Señor incrementando los principios de nuestros mayores, en el mensaje siempre vivo de Jesucristo
22/06/22 8:06 PM
Santiago de Uruguay
Lo banco a Aguer, creo que es muy bueno, sobre todo desde que lo renunciaron.
Pero que no se confunda: el aborto no lo legalizó el gobierno peronista sino el de Macri. Porque de su artículo podría uno pensar que la oposición es mejor que el kirchnerismo; lo cual puede ser cierto como mal menor, pero sin olvidar que son tan podridos moralmente como los otros.
22/06/22 9:07 PM
hornero (Argentina)
La intención de Mons. Aguer de fundar el orden político-social en la Doctrina de la Iglesia es un aporte importante. Pero, dadas las condiciones actuales empíricas, reales, de nuestro destartalado sistema cultural, moral y religioso, resulta un empeño, por hoy, inalcanzable.

Pero, además no podemos obviar la Presencia de la Virgen en San Nicolás – Argentina, que desde setiembre de 1983 ha tomado posesión, según Ella lo afirma, de nuestra Argentina. Ha recibido de Cristo la Misión de “llamar a la conversión al mundo entero”, esto es, a ocho mil millones de hermanos nuestros.

Tarea inmensa con no menos implicancias que exceden toda comprensión humana limitada al espacio y al tiempo. Porque de los Mensajes de la Virgen se entiende que el Señor espera un cambio total en la humanidad y por consiguiente en la Iglesia.

María como Madre y Reina de la Iglesia es la Primera Evangelizadora; no cuenta para esta tarea descomunal con aportes de misioneros que no existen, ni con una catequesis que tampoco existe en medio del caos eclesial.

Para no alargar el comentario, sintetizo: María lleva adelante desde la Argentina la Misión de colocar el mundo nuevamente en sus quicios perdidos después de la caída orginal. Por lo tanto, cabe esperar que los polos del mundo anticristiano, racionalista, ateo y pagano, se inviertan.

Esperemos que el hemisferio norte lo comprenda.


23/06/22 1:22 AM
hornero (Argentina)
Ciertamente la gracia obra sobre la naturaleza. La tradición, no sólo en materia de doctrina, sino también en orden a la inteligencia y cultura, conforma el alma de un pueblo. El pasado no es sólo noticia histórica, es realidad viva que alimenta el pensamiento y la voluntad de la comunidad nacida de él.



Así, la gracia perfecciona, sobreeleva la naturaleza, permitiendo que dé frutos mayores. La Argentina necesita avivar la conciencia de las fuentes del pasado que la alimentan, que sus raíces se nutran y transmitan esa savia que la ha hecho fecunda en sus grandes momentos. Un pueblo, como un árbol, muestra su porte señorial cuando sus ramas se extienden como abrigo y sombra de la tierra.



Hoy, María ha venido a renovar esa pujanza adormecida, a despertarla y vivificarla con las gracias que irradia su Aurora, Luz de la Gloria de Cristo, que por Ella se manifiesta de modo creciente, Anuncio del Nuevo Día. ?Ha venido el Día ¿Y no lo ven? Ha venido la Misericordia ¿Y no la aceptan?? (Mens. de Jesús en San Nicolás).



El Día que ha sobrevenido a la Argentina se irradia hacia el mundo entero. Que nuestra Madre nos ayude a verlo, para nuestro bien y el de nuestros hermanos del mundo.
23/06/22 7:53 AM
hornero (Argentina)
Los dos últimos artículos de Mons. Aguer tratan la situación actual imperante en la Argentina. Lo hace como Pastor que vela por su pueblo.
Denuncia los males y reflexiona sobre sus posibles soluciones.

La Providencia ha previsto para la Argentina, como para toda nación, proveer los medios necesarios para que lleve adelante el cumplimiento de su designio. Del que derivan nuestras responsabilidades como instrumentos de su ejecución.

La más explícita noticia acerca de nuestro cometido la manifiesta la Virgen mediante sus Mensajes dados en San Nicolás: el llamado a la conversión de nuestros hermanos “del mundo entero”. Tarea de tanta envergadura que implica la rotación de los polos que determinan el eje de la Tierra.

En efecto, todas las más insignes civilizaciones han tenido su origen y desarrollo en el hemisferio norte. Mas, no siendo eterno el tiempo histórico del “hombre viejo del pecado”, da señales claras de que ha llegado a su término, y va a su extinción. Es decir, el hemisferio norte ha dejado de ser el polo de referencia de la humanidad.

Ante tal circunstancia, Cristo envía a su Madre con una nueva propuesta a los hombres: aceptar mediante la conversión “la Nueva Alianza que viene del Sur”. Un renovado pacto de amor entre Dios y la humanidad a fin de preparar el camino a la Venida del Señor.

Porque Cristo vendrá después que “todos sus enemigos hayan sido puestos como escabel de sus pies”.

María es la Puerta que da paso a la Nueva Edad del Reino. Abis
23/06/22 7:44 PM
hornero (Argentina)
María es la Puerta que da paso a la Nueva Edad del Reino. Abismo donde debemos beber la nueva sabiduría, santidad y poder que nos capacitan para ser sus operarios eficaces.

Tarea ineludible que constituye una gran cuestión: la Causa de la Argentina.
23/06/22 9:32 PM
hornero (Argentina)
La tarea pastoral que se ha impuesto Mons. Aguer al señalar los males que se oponen a la vocación cristiana de la Argentina, heredada de la España católica, obligan a prestar detenida atención a los mensajes dados por nuestra Madre en San Nicolás.

La Virgen insiste repetidas veces que el Señor le "mandó detenerse aquí"; que "del Sur viene la Nueva Alianza...que está haciendo nacer en el cristiano un nuevo cristiano"; que se dirige a la humanidad toda; que “el mundo entero responda al llamado a la Conversión”. Son afirmaciones graves, abren un horizonte de dimensiones insospechadas que merecen reflexión.

La Argentina no puede demorar en ajustar su vida a esta decisión soberana del Cielo que ha enviado a la Madre de Cristo a tomar intervención en los asuntos del mundo a fin de extender el Reino.

Contamos con la Aurora de María como Fuente de sabiduría, santidad y poder necesarios para obrar en consonancia con su llamado apremiante: “Si pensáis que en mis palabras hay urgencia, sí, hay urgencia”.

Los acontecimientos de la Iglesia y los del mundo nos prueban que estamos sobre una línea decisiva. Si examinamos nuestras posibilidades humanas, nos vemos desvalidos. Si acudimos a la Fe, nuestro aliento se ilumina.

Mientras el hemisferio Norte se eclipsa en un rechazo a la Misión de María, nuestra Madre anuncia que “desde el Sur viene la Nueva Alianza, que ya está en camino…que está naciendo en el cristiano un nuevo cristiano”. ¿Cómo no entender que
25/06/22 10:31 PM
SS
La Argentina está esclavizada por la deuda , el capitalismo es igual de materialista, el signo de los cristianos es el martirio , no ser del mundo.
UN ABRAZO

26/06/22 2:47 PM
Padre Christian Ferraro
Veo que hay muchos errores y equívocos en la identificación del nacionalismo argentino por parte de algunos comentaristas. Qué lástima.
Con respecto al artículo, como siempre excelente, de Mons. Aguer, quisiera observar, simplemente, que el concepto de "doctrina social de la Iglesia" en la amplia mayoría del clero y del episcopado argentino significa algo así como un "comunismo" vago y difuso. De hecho, usan frecuentemente el concepto de "doctrina social de la Iglesia" para imponer los objetivos del proyecto marxista.
28/06/22 12:02 AM

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