¿Curas incultos, o falta de Fe?

La crisis está en la falta de fe, en la protestantización del catolicismo, en la búsqueda de ser una gran ONG, en hablar mucho de la Tierra y poco o nada de su Creador

Leí, con asombro, que el diario oficial de la Santa Sede, L’ Osservatore Romano, en su edición del pasado 22 de julio, señala «el modesto nivel cultural de parte del clero» como causa de una actitud cerrada e incluso hostil hacia la «conversión» pedida por el Papa. Esos sacerdotes, según el impreso, «como los discípulos en el Huerto de los Olivos, todavía están dormidos…Mientras gran parte de los fieles ha entendido el momento favorable, el kairos que el Señor está dando a su comunidad, los más cercanos a pastores poco iluminados, sin embargo, se mantienen dentro de un horizonte viejo, el horizonte de las prácticas habituales, el lenguaje anticuado, el pensamiento repetitivo y sin vida».

Añade, igualmente, que «en muchos sacerdotes, por desgracia, la cultura teológica es pobre, y aun menor la preparación bíblica». Y, por lo tanto, ni sus palabras ni sus acciones son las adecuadas para esa conversión que se reclama.

Sé, perfectamente, como Sacerdote que nunca será mucho lo que debamos aprender sobre Biblia y teología. Sé, igualmente, que no siempre los más cultos, los más brillantes, son los más fieles y los más apostólicos. Como hay de todo en la Viña del Señor, existen obispos y sacerdotes preparadísimos, intelectualmente celosísimos por la Casa del Señor (Jn 2, 17), y otros que con similar talla intelectual naufragan entre la inacción (presuntamente para no caer en lo que llaman proselitismo) y el protestantismo. Hay también otros más modestos en su preparación que, como el Santo Cura de Ars –cuyo ingreso estaría seguramente vedado a más de un seminario actual-, de cualquier modo, gastan sus neuronas, y todas sus demás células por conquistar y reconquistar almas para el Señor. Y duele decirlo están, igualmente, los que hacen agua entre la pereza y la ignorancia.

Si realmente buscamos una Iglesia en salida bueno sería llevar a la práctica, en serio, la profética exhortación apostólica Pastores dabo vobis, de San Juan Pablo II, sobre la formación sacerdotal, que acaba de cumplir 25 años. En su punto Nº 51, hablando de la formación intelectual como inteligencia de la Fe, destaca que la situación actual, marcada gravemente por la indiferencia religiosa y por una difundida desconfianza en la verdadera capacidad de la razón para alcanzar la verdad objetiva y universal, así como por los problemas y nuevos interrogantes provocados por los descubrimientos científicos y tecnológicos, exige un excelente nivel de formación intelectual, que haga a los sacerdotes capaces de anunciar –precisamente en ese contexto– el inmutable Evangelio de Cristo y hacerlo creíble frente a las legítimas exigencias de la razón humana.

Puede verse entonces que se habla de anunciar el inmutable Evangelio de Cristo y hacerlo creíble frente a las exigencias de la razón. No se habla de anunciar otro Evangelio, acomodado a las circunstancias, y al gusto de los oyentes (Gal 1, 8), sino de anunciar oportuna e inoportunamente la Verdad (2 Tm 4, 2).

¿A qué se llama, entonces, mantenerse dentro de un horizonte viejo, el horizonte de las prácticas habituales? ¿A realizar lo que la Iglesia realiza desde hace dos mil años? ¿A celebrar la Misa y los sacramentos como Dios manda; sin poner ni quitar nada de lo que está establecido, como lo ordena el Concilio Vaticano II?

¿A qué se llama, entonces, el lenguaje anticuado? ¿Al de la Biblia? ¿Al de la Tradición de la Iglesia? ¿Al decir -como nos manda Jesús- sí, sí, o no, no porque lo demás es del demonio (Mt 5, 37)?.

¿Qué se entiende por pensamiento repetitivo y sin vida? ¿Pensar y vivir como nos pide Cristo, y como nos enseñan la Biblia y el Catecismo de la Iglesia Católica? ¿Pensar y vivir como nos enseñaron miles de santos, mártires y confesores de la fe, en estos dos mil años? ¿O es que acaso se nos ocurrirá estar también en contra de la repetición de los latidos del corazón, en nuestro deseo de cambiar todo y hacernos una nueva Iglesia?

Más que crisis en la formación de sus sacerdotes lo que hoy sufre la Iglesia es falta de fe, en buena parte de sus estructuras y miembros. Hay facultades de teología, de universidades pontificias, que demuelen, sistemática y arteramente toda la enseñanza bimilenaria en materia de fe y de moral; y que, lejos de ser corregidas, gozan de toda clase de favores. Hay seminarios donde reina la heterodoxia más impía y, sin embargo, no son intervenidos.

La Iglesia hace opciones, como la de los pobres; y los pobres hacen la opción por las sectas pentecostales. En países que alguna vez fueron católicos, como Italia, desciende notoriamente el aporte a la Iglesia, y crece para los budistas. En nuestras predicaciones –por temor a no ser tachados de retrógrados- casi ni se habla de pureza y castidad; mientras sectas evangélicas llenan estadios y canchas de fútbol, con miles de jóvenes novios que prometen, en público, llegar vírgenes al matrimonio.

Paralelamente a eso, donde la Iglesia está más en salida, más entre los pobres, más en las periferias, más en la búsqueda de los alejados o de los que nunca estuvieron, es en donde obispos y sacerdotes íntegros, llenos de celo apostólico, cuidan la formación humana, intelectual, espiritual y pastoral de los candidatos al Sacerdocio. Donde se muestra el esplendor de la verdad, sin descuentos. Donde se busca, en serio, ser absolutamente fieles y ortodoxos. Y donde se llama a todos, de modo especial a los jóvenes, a ser héroes y santos.

No es problema, entonces, de ignorancia. La crisis está en la falta de fe, en la protestantización del catolicismo, en la búsqueda de ser una gran ONG, en hablar mucho de la Tierra y poco o nada de su Creador… Más que nunca, entonces, es apremiante lo que nos manda Nuestro Señor Jesucristo (Mt 25, 18 -20): Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

 

P. Christian Viña

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15 comentarios

Sss
Cristianismo no es gnosticismo.
25/07/17 11:18 PM
Lo que pasa es que el nivel de los analistas de grsbadoras que no existían es tan elevado que no pueden menos que compadecerse, con cierto asco, de aquellos pobres hermanos suyos que aún no han alcanzado el Nirvana.

Saludos cordiales
26/07/17 4:03 AM
Sancho
Tiene toda la razón. Lo primero que se necesita para ser sacerdote es tener fe, creer en la verdades contenidas en el credo. No solo no hace falta tener un doctorado, sino que hasta puede ser un obstáculo, más aun cuando en las universidades "católicas" abunda el relativismo religioso. Tenemos el ejemplo de a quienes escogió Jesucristo para ser sus discípulos y administrar su Iglesia. Tengo la impresión de que algún obispo manda a esas universidades a algún sacerdote para rebajar su celo sacerdotal, para que deje de crear enfrentamientos con el mundo.

"En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar" (Lc 10, 21-22).
26/07/17 12:57 PM
José Miguel
Muy acertado su análisis, padre, si Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre, Su Palabra no cambia y tampoco la doctrina y la rica Tradición que durante siglos hemos conservado, actualizado y enriquecido en la Iglesia, con la vida y experiencia de los santos. Si Cristo, que es el Camino, no cambia, la Fe de la Iglesia tampoco. Que Dúos lo bendiga y lo conserve y Santa María de Guadalupe lo proteja.
26/07/17 2:02 PM
Luis Enrique
Creía que la conversión es una gracia de Dios. Beato Charles de Foucault no convirtió ni un solo árabe en vida.
26/07/17 9:55 PM
Martìn de Buenos Aires
Hace ya mucho Pablo Vi señaló como el drama de nuestros tiempo la separación entre el evangelio y la vida, o sea, también entre la Fe y la cultura. Que el nivel cultural del clero (casi todito, inclyendo a los del Osservatorte y compañía) viene en picada, es incuestionable. La chatura y la repetición quizás inocente de errores ya vividos, definidos y superados en la Historia de la Iglesia es una prueba... Cada vez da menos ganas de leer las declaraciones de nuestra jerarquía, los documentos oficiales de Roma y de más acá, y creo que es la combinación de falta de inteligencia -entendiéndola como profundidad cultivada- con, también, falta de Fe.
Dios nos ilumine y gracias Padre por su reflexión
27/07/17 4:36 PM
Roberto
Os digo un poco como veo el tema este; un sacerdote ante todo y por encima de todo tiene que ser pastor, y por tanto, dedicarse de lleno a la vida pastoral, que para eso se ordenó. ¿Que a parte de eso es un gran intelectual, tiene cinco carreras y una mente privilegiada? Pues estupendo, pero eso no debe de ser lo prioritario, y por tanto, tampoco habría que promoverlo.
Que tiene que tener una sólida formación teológica, moral, doctrinal, filosófica, por supuesto, pero eso tendrá que estar en función de la misión en el ámbito en el cual va a desarrollar su ministerio. Curas que se dedican casi exclusivamente a dar clases o impartir conferencias o a estudiar cual ratones de biblioteca no creo que hoy dia sea la prioridad.

Claro que tampoco pueden ser incultos, tiene que saber en que mundo viven y que terreno pisan para no andar dando bandazos. Pero yo resaltaría la idea de que sean auténticos pastores (no meros administradores de sacramentos, cultos y ceremonias) y entre otras cosas con un cierto carisma de liderazgo para coordinar, aglutinar, promover iniciativas, mover gente...........a veces ves en el seminario chavales que son santos varones, estudiosos y piadosos, pero timoratos, apocados y con pocas ganas de "líos" y eso también puede ser problemático.
27/07/17 10:54 PM
chico
Toda la razón de su parte.
28/07/17 8:55 AM
josep
necesaria formación humana, cristiana y pastoral.
28/07/17 10:33 AM
Echenique
Muy curioso que se critique la incultura de los sacerdotes para pedirles que sean mucho más incultos : que se olviden de los dogmas, de la doctrina, del catecismo y se pasen al acompañamiento, discernimiento, diálogo, puentes, encuentro, inclusión, sin un porqué ni un para qué.
29/07/17 9:23 AM
Benjamín Gálvez
Gracias Padre por su clara reflexión. Pediremos mucho por que el Señor le conserve su buena fe, y porque no sea 'misericordiado' por decir verdades. En Cataluña tenemos un caso reciente de 'misericordiar' su arzopispo a un muy buen sacerdote de la Iglesia, el padre Custodio Ballester, por decir verdades evangélicas...
30/07/17 12:02 AM
Quirós Serván Trevejo
He leído esta noticia en otra página de información y como sacerdote que llevo más de veinte años comprando el Osservatore Romano estoy escandalizado y sólo me salen malos deseos contra el escribiente y el que lo protege en vez de corregirlo.
Insultar a todos los sacerdotes del mundo y quedarse tan tranquilo, debiera ser algo a lo que el responsable de este periódico pidiera perdón y fuera cesado. Por mi parte claro está, el periódico vaticano ha dejado de existir.
30/07/17 4:25 PM
PJ
Bravo, Padre, por su reflexión! Creo que estamos viviendo una clara crisis de fe, agudizada por la falta de coherencia de muchos pastores que no quieren dejar su compromiso con el mundo. Y que también nos falta una sólida formación para defender lo que creemos, lo que ayer era válido hoy ya no lo es y así podemos suponer que será mañana con lo que vale hoy... Mientras tanto esa gente a quien le damos comida, ropa y dinero, va a buscar el consuelo y la ayuda de la fe en las sectas... Pero es que nosotros no nos atrevemos a predicar claramente porque no podemos hacer proselitismo... Tiempos recios! Señor, consérvanos la fe! Y que a Ud. Padrecito, lo bendiga y le dé fuerzas para seguir luchando aunque se quede solo en el buen combate!
31/07/17 3:31 PM
Miguel García Cinto
Padre: El próximo día 4 del actual, celebramos a Juan M. Vianney, Santo Cura de Ars. Patrón de los sacerdotes, en España es memoria obligatoria, ahí en Argentina lo ignoro.
Que por mediación del Santo Cura de Ars, el Señor le bendiga.
2/08/17 5:33 PM
Tenan
Un gracias por la lucidez de la respuesta. El mundo necesita santos. También instruidos, pero el estudio sin la devoción, como dice el dicho, arruina. P. Christian, siga adelante. Es tiempo de heroísmos, según el ejemplo de los santos de todos los tiempos.
2/08/17 6:20 PM

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