(InfoCatólica) Los fieles que despedían a un difunto en la iglesia ortodoxa griega de San Jorge, en la aldea jordana de Hammoud, se convirtieron este viernes en el blanco de un grupo de hombres armados que abrió fuego contra ellos durante varios minutos. El ataque, que las autoridades califican de terrorista, ha causado al menos siete muertos y 34 heridos en esta localidad de la gobernación de Karak, al sur del país.
Las cifras han ido creciendo a lo largo de la jornada. Los primeros datos oficiales, facilitados por el portavoz del Gobierno, Mohammad al Momani, hablaban de seis fallecidos y 28 heridos, mientras que la televisión estatal Al-Mamlaka llegó a informar de siete muertos. Posteriormente, el responsable de la Dirección de Seguridad Pública elevó el balance a siete fallecidos y al menos 34 heridos, según recoge la agencia estatal Petra.
Varios minutos de disparos contra los asistentes
En el templo y sus alrededores se encontraban entre 150 y 200 personas en el momento del ataque. Según testigos citados por Al-Mamlaka, dos hombres bajaron de un vehículo y dispararon contra los asistentes al funeral. «Dos hombres, uno con un fusil y el otro con una pistola, dispararon durante varios minutos contra los presentes», relató uno de ellos.
Las imágenes de las cámaras de seguridad de la iglesia, difundidas por la televisión estatal, muestran sin embargo a tres atacantes, que habrían disparado durante unos cinco minutos. De acuerdo con otros testigos, los agresores abrieron fuego primero contra quienes se hallaban en el exterior del templo y entraron después en la iglesia, antes de darse a la fuga.
La mayoría de las víctimas tenía entre 50 y 70 años. Los fallecidos y una decena de heridos fueron trasladados al Hospital Militar Príncipe Ali, mientras que otros seis heridos fueron atendidos en el Hospital Público de Karak, donde se encuentran en buen estado. El ministro de Sanidad ha iniciado una visita para evaluar la situación de los heridos.
El Gobierno habla de terrorismo
El primer ministro, Jafar Hassan, condenó en la red social X el ataque como un acto «terrorista», y el Gobierno convocó para la noche una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad Nacional. El portavoz Al Momani se refirió en la misma plataforma a un «abominable crimen terrorista». El ministro del Interior, Mazen al Faraya, atribuyó el atentado a «un grupo de extremistas» todavía sin identificar.
El rey Abdalá II expresó su pésame a las familias de las víctimas y aseguró que Jordania responderá al «acto terrorista (...) con los más severos castigos». «Quien se imagine que las balas de la traición pueden dividir a los jordanos, fracasará en su intento ante nuestra firmeza y unidad. Cada vida jordana es valiosa y golpearemos con puño de hierro a quienes se atrevan a amenazar a nuestra nación», escribió el monarca.
También el presidente de la Cámara baja del Parlamento jordano, Mazen Qadi, advirtió, según Petra, de que el ataque amenaza la seguridad, la estabilidad y la cohesión social del país, y aseguró que no habrá indulgencia con los autores ni con quien intente socavar la unidad nacional.
La respuesta del Patriarcado de Jerusalén
El Patriarcado ortodoxo griego de Jerusalén, del que depende la parroquia atacada, condenó el ataque en un comunicado difundido el viernes por la noche. «El Patriarcado condena este acto abominable, cobarde y sangriento, que ha golpeado directamente a nuestra comunidad y se ha cobrado la vida de mártires en la iglesia ortodoxa griega de San Jorge en Hammoud, Al-Karak», señala el texto.
El Patriarcado sostiene que el atentado solo reforzará la unidad nacional jordana y el vínculo entre cristianos y musulmanes. «Si la intención detrás de este mensaje es desarraigarnos y expulsarnos de nuestra Tierra Santa, solo conseguirá que nuestro vínculo con ella sea aún más fuerte y que nuestras raíces crezcan en ella aún más profundas», afirma el comunicado, que expresa además su confianza en que las fuerzas de seguridad detengan a los autores y los lleven ante la justicia.
Investigación abierta y restricción informativa
Ningún grupo ha reivindicado el ataque, y las autoridades no han facilitado datos sobre la identidad ni los motivos de los agresores, a los que buscan las fuerzas de seguridad desplegadas en la zona. El fiscal general de Amán ha prohibido, bajo amenaza de consecuencias legales y penales, la publicación de detalles sobre el tiroteo, una restricción de la que quedan exentos los medios oficiales del Gobierno.
Tanto la Dirección de Seguridad Pública como el portavoz del Gobierno pidieron a la población que se informe exclusivamente a través de canales oficiales. En la misma línea, la Asociación de la Prensa de Jordania llamó a no difundir rumores que puedan entorpecer la investigación y calificó el crimen de contrario a las enseñanzas de todas las religiones. A su juicio, no se trata de un ataque contra una ciudad o un grupo concreto, sino de «un ataque contra toda Jordania, contra musulmanes y cristianos por igual».
Una minoría en un país de mayoría musulmana
La gobernación de Karak ha albergado históricamente comunidades cristianas junto a las musulmanas. Los cristianos constituyen una pequeña minoría en Jordania, un país que custodia importantes lugares bíblicos visitados cada año por numerosos peregrinos de todo el mundo.
El atentado se produce en un país que había mantenido una relativa estabilidad en su entorno regional y donde el Gobierno ilegalizó en abril del año pasado a los Hermanos Musulmanes, acusados de intentar desestabilizar la región. Las autoridades no han vinculado el ataque con ningún grupo concreto.








