Las campanas no son ruido, son culto. El obispo de Bydgoszcz planta cara a la equiparación con las fábricas
Campana de Bydgoszcz | © Exaudi

Resistieron a la ocupación alemana y al régimen comunista

Las campanas no son ruido, son culto. El obispo de Bydgoszcz planta cara a la equiparación con las fábricas

Para la ley polaca, una iglesia que toca a misa puede ser tan molesta como una fábrica. El obispo de Bydgoszcz recuerda que la campana es invitación a la Eucaristía, y por tanto culto público.

(InfoCatólica) Las campanas que convocaron a misa a los fieles de Bydgoszcz durante la ocupación alemana y bajo el régimen comunista podrían enmudecer ahora por la queja de un solo vecino. El caso de la parroquia de la Santísima Trinidad de esta ciudad polaca es el más reciente de una serie de resoluciones judiciales y administrativas que, en distintos puntos del país, obligan a las parroquias a limitar el toque de campanas por considerarlo un exceso de ruido.

Según recoge Wlodzimierz Redzioch en La Nuova Bussola Quotidiana, los casos se suceden en Bielsko-Biała, Bydgoszcz, Chorzów, Mielec, Goczałkowice, Rudzki Most, Pszczyna, Rybnik, Bytom, Dąbrówka Wielka y Hałcnów. Son ya tantos, sostiene el periodista, que resulta difícil atribuirlos a la casualidad o a la excesiva sensibilidad de algunos vecinos, y apuntan más bien a un intento premeditado de silenciar unas campanas que forman parte de la identidad cultural polaca desde hace más de mil años.

Redzioch sitúa el fenómeno dentro de una tendencia más amplia a eliminar del espacio público cualquier referencia a la fe católica, de la que serían ejemplo los intentos de retirar las cruces de escuelas y edificios públicos. En la última década, afirma, las campanas que marcaban el ritmo del día, avisaban de los peligros y llamaban a la oración se han convertido en blanco de sentimientos antirreligiosos.

Más allá del conflicto vecinal, el caso plantea una cuestión de fondo. Cuando estos litigios llegan a los tribunales, la defensa suele apoyarse en el valor patrimonial e histórico de las campanas, un argumento que las reduce a tradición protegible y, por tanto, regulable. En Bydgoszcz el obispo ha elegido otro terreno y vincula el toque de campanas con el culto público, como llamada a la Eucaristía que forma parte de la liturgia y no puede quedar confinada dentro del templo. Lo que está en juego, desde esa perspectiva, no es un nivel de decibelios sino el alcance de la libertad religiosa, entendida no solo como libertad de conciencia sino como derecho de la fe a manifestarse en el espacio público.

Una iglesia tratada como una instalación industrial

El procedimiento de Bydgoszcz arrancó con una reclamación ante la Inspección General de Protección del Medio Ambiente, que remitió el escrito al Ayuntamiento. Las autoridades municipales pidieron después a la parroquia que ajustara el volumen de sus campanas, con más de cien años de antigüedad, a los límites que fija la Ley de Protección del Medio Ambiente. A juicio del autor, la norma se está interpretando de forma sesgada, porque equipara los templos con instalaciones industriales.

El obispo de Bydgoszcz, Krzysztof Stefan Włodarczyk, ha salido en defensa de la parroquia: «Constato la falta de soluciones jurídicas adecuadas que reconozcan el carácter único del patrimonio de las campanas y su significado religioso y cultural. Quiero subrayar con claridad que el sonido de las campanas sigue siendo parte integrante de los ritos religiosos y una invitación directa a la Santa Misa, y por tanto permanece vinculado al culto público». El prelado añade que las campanas, en cuanto invitación a la Eucaristía, no pueden considerarse ajenas al culto.

Dos familias frente a dos mil feligreses

Un conflicto similar afecta al santuario de Nuestra Señora de los Dolores de Hałcnów, en Silesia. Más de 2.000 feligreses han firmado una petición en defensa de unas campanas cuyo sonido molesta únicamente a dos familias.

En muchas zonas de Polonia, concluye Redzioch, las protestas de vecinos aislados acaban imponiendo a la mayoría la renuncia a algo que ha guiado durante generaciones su vida cotidiana y religiosa.

La ley exime los actos de culto

La paradoja, según el periodista, es que la propia legislación contempla una excepción. La prohibición de superar los límites de ruido «no se aplica a ceremonias y celebraciones ocasionales ni a eventos vinculados al culto religioso». Pese a ello, algunos jueces entienden que las iglesias solo pueden tocar las campanas de forma ocasional, durante las principales festividades.

Esa lectura choca con la del Tribunal Supremo polaco, que considera el toque de campanas un método centenario para congregar a los fieles y sostiene que no puede tratarse automáticamente como un acto ruidoso que perturbe la tranquilidad pública.

Una reforma legal y una petición ciudadana

Para atajar lo que el autor califica de abusos de jueces y funcionarios, se ha presentado en el Parlamento polaco un proyecto de enmienda a la Ley de Protección del Medio Ambiente. Su promotor, Przemysław Drabek, explica que «la enmienda pretende garantizar que las campanas de las iglesias y los equipos de sonido asociados al culto religioso no estén sujetos a las mismas normas sobre ruido que se aplican a las instalaciones industriales ordinarias».

También se ha movilizado la Acción Católica polaca, que ha preparado una petición dirigida al presidente del Parlamento y al ministro del Clima y Medio Ambiente. «La Iglesia no desarrolla ninguna actividad manufacturera ni industrial. Las campanas de la iglesia no se utilizan con fines lucrativos ni comerciales. Son parte integrante del culto religioso y de la tradición multisecular que forma parte de la historia de las ciudades y los pueblos polacos. A nuestro juicio, está por tanto justificado crear soluciones legales que tengan en cuenta esta especificidad, respetando los derechos de los vecinos y los principios de protección del medio ambiente», señala el texto.

1 comentario

maru
Bien dicho, sí señor, al que le molesten que se pongan tapones en los oídos. Hay muchos ruidos más molestos y no se dice nada; la cuestión es siempre contra la Iglesia Católica.
20/10/26 11:14 AM

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