(InfoCatólica) «El desánimo no es una virtud cristiana». Con esta advertencia, el Arzobispo Paul S. Coakley, presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCCB), ha llamado a los católicos del país a acudir a las urnas el próximo martes 3 de noviembre, jornada electoral en Estados Unidos, y a hacerlo anteponiendo la fe a la adscripción partidista.
(InfoCatólica) El mensaje, difundido por el episcopado estadounidense el 14 de octubre, parte de un diagnóstico del momento político. «En un tiempo de profunda división política, la tentación es desanimarse y no participar en el proceso electoral», señala el prelado, que recuerda a continuación que, «para los ciudadanos de una democracia representativa como la nuestra, la participación en la vida pública (incluido el voto) es a la vez un derecho y una responsabilidad».
Un deber cívico sin trabas
El presidente de los obispos estadounidenses vincula ese deber al acceso efectivo al voto. «Al cumplir este deber cívico, es importante asegurar que los ciudadanos no se enfrenten a retrasos o complicaciones innecesarias para inscribirse o ejercer su derecho al voto», afirma. Y añade que, apoyando unas elecciones libres y limpias, los católicos pueden contribuir como ciudadanos fieles al bien común de la nación.
El núcleo del mensaje es una petición expresa a los fieles:
«Pido a todos los católicos que antepongan su fe a la política. La contribución de la Iglesia a la vida pública de una nación no es un programa político o partidista; refleja, más bien, nuestro compromiso con la dignidad de cada persona, creada a imagen y semejanza de Dios».
Contra la lógica de bandos
Coakley advierte también de lo que considera uno de los grandes peligros del momento actual, la creencia de que cualquier crítica a «"nuestro partido"» fortalece de algún modo a los adversarios. «Una conciencia bien formada no funciona en esos términos», sostiene.
De ahí su invitación a valorar a candidatos y cargos electos por sus obras y no solo por sus promesas, atendiendo a cómo esas obras promueven el bien común. «Debemos rechazar la retórica que apela al miedo, al resentimiento o a la división, y escuchar en cambio la llamada del Evangelio a amar a Dios y a todos nuestros prójimos», escribe.
El mensaje concluye con una invocación mariana: «Que Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de las Américas, bendiga a nuestra nación ahora que volvemos de nuevo a las elecciones, para que respetemos la dignidad de cada persona y promovamos el bien común de todos».







