(LifeNews/InfoCatólica) Mientras el Reino Unido sigue restringiendo la libertad de expresión de los defensores de la vida, un pastor de Irlanda del Norte está dando la batalla en los tribunales por su derecho a hablar libremente. Clive Johnston, pastor bautista jubilado de 78 años, ha recurrido la condena que se le impuso por predicar cerca de un hospital en el que se mata a niños por nacer mediante el aborto. Sostiene que la ley norirlandesa de zonas de exclusión ha convertido en delito una predicación del Evangelio que no hacía ninguna referencia al aborto.
El Reino Unido ha establecido zonas de exclusión alrededor de los centros donde se practican abortos para impedir que los provida recen o ayuden a las mujeres a encontrar alternativas al aborto. Estas zonas constituyen una violación de la libertad de expresión.
Un culto dominical convertido en delito
Johnston, vecino del condado de Tyrone y antiguo presidente de la Asociación de Iglesias Bautistas de Irlanda, fue declarado culpable en mayo de dos cargos en virtud de la Ley de Servicios de Aborto (Zonas de Acceso Seguro). Los cargos tienen su origen en un servicio religioso celebrado el 7 de julio de 2024 frente al Causeway Hospital, en Coleraine. Allí predicó sobre el versículo de Juan 3,16, dirigió el canto de himnos acompañándose de un ukelele y mostró una cruz de madera junto a una docena de personas.
No hubo pancartas, ni carteles, ni ninguna mención al aborto. El juez de distrito Peter King le impuso una multa de 450 libras y afirmó que Johnston «actuaba movido por dos razones: poner a prueba la legislación e influir en cualquiera que le escuchara hacia la Biblia y el mensaje cristiano en general».
El Tribunal de Apelación de Belfast examinó el caso el jueves. Los abogados de Johnston sostuvieron que fue condenado injustamente, porque no pudo acreditarse la presencia de ninguna «persona protegida» y porque se limitaba a predicar el Evangelio. Los abogados de la Fiscalía, por su parte, alegaron que la ley existe para garantizar que quienes acuden a abortar estén «aislados de ese comportamiento». La presidenta de la judicatura norirlandesa, Dame Siobhan, se reservó el fallo y anunció que la resolución llegará «lo antes posible».
«Un día oscuro para la libertad cristiana»
Johnston ha descrito su condena como un día oscuro para la libertad de los cristianos. «Celebramos un pequeño servicio dominical al aire libre cerca de un hospital. No hicimos absolutamente ninguna referencia al asunto del aborto. Y, sin embargo, la ley de zonas de exclusión es tan amplia que se ha considerado delito celebrar un servicio dominical», declaró. «Y a mis 78 años me encuentro, por primera vez, condenado por un delito».
«Nadie debería ser criminalizado por expresar las verdades básicas de su fe», añadió. «Prediqué un sermón del Evangelio al aire libre un domingo por la mañana, sobre el amor que Dios tiene por todas las personas. En Irlanda del Norte, precisamente aquí, sin duda se nos debería permitir expresar un mensaje tan bueno y lleno de esperanza. Y, sin embargo, me condenaron por un delito solo por esto».
El pastor también afirmó: «Confío en que mi derecho a hablar libremente y a expresar mi fe está protegido por la legislación británica y por el derecho internacional. Del mismo modo, cualquier persona de la zona tiene derecho a detenerse a escucharme si así lo desea, o a seguir su camino sin escuchar si lo prefiere. No le corresponde al Estado decidir cuándo y dónde se le permite a alguien entrar en contacto con el mensaje cristiano. La policía no debería prohibir las expresiones pacíficas de fe».
Ninguna zona libre de Evangelio
El Christian Institute, que respalda la apelación, ha advertido de que el caso «corre el riesgo de convertir una zona de exclusión del aborto en una zona de censura del Evangelio». Según la organización, una sentencia favorable ayudaría a ofrecer «la tan necesaria garantía pública de que no existen zonas libres de Evangelio en Irlanda del Norte».
El caso de Johnston muestra cómo este tipo de leyes se están utilizando para restringir las expresiones pacíficas de fe en las inmediaciones de los lugares donde se aborta a niños por nacer.







