(InfoCatólica) El National Catholic Register, uno de los mejores periódicos católicos norteamericanos, con una difusión de unos cuarenta y cinco mil ejemplares impresos y un enorme número de visitantes en su edición en línea. Es propiedad de EWTN y su línea siempre se ha caracterizado por la ortodoxia, el combate contra los errores actuales y el amor a la Iglesia.
Todo esto hace especialmente llamativo que un artículo publicado ayer promueva el animalismo, es decir, la equiparación de los animales a los seres humanos, asignándoles cualidades y una dignidad que son exclusivas de las personas.
El artículo, firmado por Alyssa Murphy, editora de contenido digital del periódico, se titula «El mundo comparte un vídeo de una delfín madre en duelo: por qué este momento nos conmueve a todos». Ya desde el título se observan las dos características fundamentales del artículo: el sentimentalismo exacerbado y la equiparación de los delfines a los seres humanos.
Durante todo el texto, se llama a la delfín hembra por su nombre, «Fraggle», sin darse cuenta de que el mismo hecho de que los animales, por sí mismos, no tengan nombre indica que el nombrarlos solo es una antropomorfización realizada por los seres humanos que observan el comportamiento de los delfines.
En el artículo se habla de que el delfín es una «madre» que está «afligida» y de su «terrible experiencia». Se dice que su «negativa» a abandonar a su «hijo» o «bebé» muerto es una muestra de «duelo». Asimismo, se explica que los delfines «poseen centros emocionales muy desarrollados en sus cerebros» y que el hecho de que permanezca apegados a las crías muertas es un «ritual de duelo» con «una sorprendente similitud emocional con el duelo humano». Según la autora, el vídeo es un «recordatorio estelar de la profunda capacidad emocional que se encuentra en el mundo natural».
Por si quedara alguna duda, también dice que, según los científicos, «los delfines poseen estructuras cerebrales complejas asociadas con la autoconciencia». También se dice que el hecho de que los demás delfines, como hacen habitualmente, naden juntos, en este caso es «como si le ofrecieran una silenciosa solidaridad».
El vídeo se califica de «desgarrador» y «conmovedor» y se habla de su «carga emocional», que «toca una fibra sensible», sin recordar que el más pequeño sufrimiento humano tiene una importancia incomparablemente superior, al tratarse del sufrimiento de una persona, creada a imagen de Dios.
Finalmente, la autora nos asegura que el vídeo «refleja el profundo vínculo que las madres tienen con sus bebés y el instinto universal de aferrarnos a quienes amamos a toda costa». Asimismo, el artículo está clasificado en la categoría «maternidad» y compara a la delfín con «las mujeres que han sufrido la pérdida de un bebé por aborto espontáneo» y afirma que la «historia de Fraggle» resalta «una verdad más universal: el instinto de amar, cuidar y proteger a un hijo es un vínculo que conecta toda la creación de Dios».
Lo cierto es que, como enseña la doctrina católica, los animales son criaturas de Dios, pero no son personas ni tienen alma espiritual. Por ello, es un grave error asignarles cualidades exclusivas de las personas, como la autoconciencia, la personalidad, el amor, el duelo o la solidaridad, presentarlos como seres libres que se niegan a hacer una cosa o deciden hacer otra y equiparar su sufrimiento meramente físico al sufrimiento personal (y por lo tanto espiritual) de los seres humanos.
Por supuesto, muchos términos propios de los seres humanos se pueden aplicar en sentido amplio o metafórico a los animales y no hay que escandalizarse de su uso coloquial. A fin de cuentas, el ser humano tiene alma y cuerpo, de modo que comparte muchas cosas con los animales. Sin embargo, el conjunto del artículo muestra que, en línea con lo que piensa el mundo de hoy, se está yendo mucho más lejos, hasta caer en una equiparación gravemente errónea.
En una época en que el animalismo es precisamente unos de los errores más extendidos en nuestra sociedad, resulta muy triste que se publiquen artículos de este jaez en un periódico católico, aunque sea por inadvertencia de los responsables. Hoy en día, para mucha gente, el sufrimiento de un animal es tan importante como el sufrimiento humano o más importante aún, pero los católicos debemos recordar la incomparable dignidad del ser humano, creado a imagen de Dios y redimido por el mismo Cristo. En ese sentido, igualar a los hijos de Dios con los animales es rechazar la esencia misma del cristianismo.








