«Preparamos el camino para llegar a la puerta, pero entraron por la ventana»
Foto: Archidiócesis de Marsella

Card. Aveline recuerda que el Espíritu Santo siempre nos sorprende

«Preparamos el camino para llegar a la puerta, pero entraron por la ventana»

El presidente de la Conferencia Episcopal Francesa muestra su asombro por el inesperado aumento de los bautismos de adultos en Francia. Recuerda también el derecho de las personas a permanecer en su país en lugar de emigrar y afirma que la fe cristiana tiene mucho que ver con la resistencia.

(InfoCatólica) En una entrevista concedida al diario católico italiano Avvenire, el cardenal Jean-Marc Aveline, presidente de la Conferencia Episcopal Francesa y arzobispo de Marsella, confiesa su asombro por los milagros de la pura gracia de Dios.

El inesperado aumento de los bautismos de adultos

«Desde hace cinco o seis años, observamos el inesperado fenómeno de personas que solicitan el Bautismo y la Confirmación», explica el cardenal. «Se trata de jóvenes adultos, de entre 25 y 35 años, pero ahora también de estudiantes de secundaria, de entre 16 y 18 años. Al principio, pensamos que sería un año excepcional, pero ahora el fenómeno crece año tras año. En 2025, había 21.000 en toda Francia, 17.000 el año anterior y 15.000 antes de eso. Las estimaciones para 2026 apuntan a un mayor crecimiento. Así que esto no es algo pasajero».

Ante este fenómeno sorprendente, el purpurado recomienda ante todo la humildad: «Existe la tentación de enorgullecerse de estas cifras, incluso comparando las distintas diócesis y quién tiene más o menos. Es algo muy humano».

En efecto, la misma sorpresa que ha suscitado el fenómeno es una demostración de que se trata de la acción del Espíritu Santo y no de iniciativas o planes humanos: «la vacuna contra esta tentación es comprender que los caminos que estos jóvenes han tomado no son los que habíamos preparado para ellos. Preparamos el camino para llegar a la puerta, pero entraron por la ventana. Debemos cooperar con el Espíritu Santo; es Él quien prepara estos caminos». Por eso, «la misión de la Iglesia es cooperar con el Espíritu Santo, que siempre nos sorprende justo cuando hacemos nuestros planes».

También indica que, en la nueva tendencia, hay varios elementos en común en casi todos los casos: «en primer lugar, que a menudo hay un acontecimiento en sus vidas que los sacude, como una pérdida, una enfermedad, un drama familiar o una decepción personal, y a partir de ahí surge una pregunta. En segundo lugar, los encuentros con personas de la misma edad que son creyentes».

Sin embargo, después del primer impulso, hace falta un itinerario de formación: «a veces estos caminos comienzan con una fuerte emoción, pero luego surge la necesidad de adentrarse en el misterio de la fe, en lo que la hace única, en el sentido de la catolicidad».

La resistencia de la fe

En ese marco, el cardenal recuerda las grandes dificultades que hay hoy para ser cristianos en el mundo. «Somos libres: al decir sí a una cosa y no a otra, podemos resistir la forma en que hoy corremos el riesgo de ser explotados, moldeados y condicionados. Debemos redescubrir el camino de la interioridad, y con él, redescubrimos también el camino de la libertad».

Para ser cristianos, según el purpurado, hace falta resistir la presión del entorno: «la libertad es el comienzo de la resistencia. La fe cristiana hoy tiene mucho que ver con la resistencia: no se trata del martirio de los primeros siglos, sino de la resistencia al entumecimiento de nuestras conciencias que nos hace perder la fuerza para creer, para ser libres. Y para elegir. Como dice san Pablo, habéis recibido un espíritu de libertad».

La inmigración

En cuanto al tema candente de la inmigración, el cardenal, que nació en 1958 en lo que hoy es Argelia y tuvo que abandonar su tierra cuando se produjo la independencia argelina, recuerda que su diócesis vive muy de cerca esta cuestión: «la diócesis de Marsella tiene una población de aproximadamente un millón de habitantes. De ellos, 200.000 son musulmanes», además de unos ochenta mil judíos y numerosos miembros de otras religiones.

En ese sentido, resulta especialmente significativo que el cardenal Aveline haya querido recordar que «el Papa Francisco dijo que quienes emigran deben ser recibidos con dignidad, pero que lo ideal sería que nadie se viera obligado a emigrar. Me gustaría que siempre recordáramos esto: todos deben tener motivos para esperar que la vida mejore donde viven, en su propio país».

6 comentarios

Maximiliano
Dios tiene un gran sentido del humor. Veo a un Dios en el Cielo siempre sonriendo. No hay mayor felicidad y plenitud que el Cielo. Por eso esas sorpresas esconden lo que nadie la esperaba. La gente se cansa de que le intenten ensuciar el alma, y se casa de tanto mundanal ruido, que jamás llena el alma. Recuerdo a una buena persona que siempre decía : la vida es un teatro ", todo es apariencia, engaños y malas intenciones, pero Dios es recio: " Y ES EL QUE ES ".

Y nuestra verdadera casa es el CIELO con ayuda en el caminar del ESPIRÍTU SANTO, de donde parten la santidad y la conversión. Caminar sin DIOS por este mundo es caminar ciego y con un vacio inmenso, por muchas riquezas, coches y relojes que se tengan. Y ya sabemos porque, porque este mundo esta lleno de personas o pregoneros que nos gritan o indican caminos de perdición y todo mezclado con estupideces. El Rosario y estar en gracia de Dios, con el aderezo de evangelizar, es el resumen de un católico, en fin, no se puede pedir mucho a esta breve existencia. Un muy fuerte abrazo Luis Fernando y gracias por tu perseverancia.
6/08/26 10:42 AM
Seletotsirs
Creo que el detonante de la mayoría de estas conversiones es la brutal operación covíd 2030.
6/08/26 10:50 AM
JSP
1. Napoleón, la Revolución Francesa, ocupó los Estados Pontificios.
2. Napoleón hizo prisionero a Pío VII entre 1809 y 1814.
3. Napoleón intentó someter a la Iglesia al poder imperial.
4. Pero, cuando Napoleón Bonaparte amenazó con destruir la Iglesia tras apresar a Pío VII, el cardenal Ercole Consalvi le respondió: ¿Destruir la Iglesia? Ni siquiera nosotros, el clero, hemos podido hacerlo en dieciocho siglos.
5. Napoleón quedó muy sorprendido.
6. Tras la caída de Napoleón, Pío VII regresó a Roma y el gobierno de la Iglesia continuó.
7. Los masones eclesiales franceses también están sorprendidos, y mire usted que intentan deatruir la Iglesia.
6/08/26 10:52 AM
Lector
Pues en los seminarios y conventos, ni por las ventanas. Porque lo que en esos edificios abren ahora las puertas son resorts, spas y oficinas de lujo.
6/08/26 10:56 AM
Santiago Ll
Al menos reconoce que vienen atraídos por otros medios y no por los deméritos de la "nueva evangelización",
Hasta parece sorprendido, sólo le falta decir "no queremos que se convierta la gente y permanezca cada uno en su religión y mira por donde quieren bautizarse..."
6/08/26 12:05 PM
Sancho
Sin ánimo de ofender, creo que tanto allí como en otras partes del mundo, para lo que prepararon el camino no fue para llegar a la puerta, como dice, sino para salir por ella, y ahí están los datos que lo confirman. Entre las causas de ello: acomodación al hedonismo mundano (incluidas bendiciones sacrílegas), sobre todo en los países más opulentos; politización de la Iglesia, sobre todo en países sudamericanos; relativización general de la fe, impulsada desde las altas jerarquías (sustitución en la práctica de la caridad (amor a Dios y al prójimo) por la solidaridad, de la evangelización por el diálogo interreligioso, de la verdad por la paz, de la salvación eterna por la salvación del planeta y en el planeta, etc.).

¡Jesucristo no vino a traer la paz, la unidad ni el paraíso en la tierra, sino a anunciar el Reino de los Cielos, y la persecución...!

Y ahora, mucho me temo, que esos que dice que "entraron por la ventana", seguirán encontrando la puerta preparada para salir por ella.
6/08/26 12:29 PM

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