(InfoCatólica) En gran medida, la historia de la educación pública universal ha sido una historia de descristianización progresiva (y progresista) de la educación. Infinidad de católicos han aceptado pasivamente que ese proceso es una «conquista» de la modernidad, cuando se trata, más bien, de una conquista del ateísmo moderno y del agnosticismo posmoderno.
La aceptación pasiva del agnosticismo práctico de las escuelas, sin embargo, no es universal. Como informa el National Catholic Register, el estado de Texas ha dado un nuevo paso para recristianizar la escuela pública. El 26 de junio, el Consejo Estatal de Educación de Texas aprobó una nueva lista de lecturas obligatorias para los millones de estudiantes de sus escuelas públicas infantiles, primarias y secundarias. La novedad es que la lista ya hará como si el cristianismo, base de toda la civilización occidental, no existiera.
Además de multitud de obras clásicas, la lista incluye una selección de textos de la Biblia, elegidos de acuerdo con la edad de los alumnos: pasajes de Jonás o David y Goliat en los primeros cursos y textos cada vez más complejos hasta llegar a Job o al Sermón de la Montaña.
A fin de cuentas, sin conocer las Escrituras es imposible comprender la mayor parte de la literatura occidental, su historia o sus principios fundamentales. No se trata de evangelizar directamente con esas lecturas, sino de presentar una visión justa y completa de las raíces mismas de la civilización occidental, que están indisolublemente ligadas al cristianismo. Esto, que es algo que nadie cuestiona cuando se trata, por ejemplo, de estudiar a Sócrates o el imperio romano, requiere en el caso del cristianismo de medidas como la de Texas para restaurar una cordura básica que nunca debió abandonarse.
No es la única medida en este sentido. Un año antes, Texas aprobó una ley que exige la exhibición de los Diez Mandamientos en todas las aulas de los colegios públicos, siguiendo la tradición norteamericana en ese sentido, que solo se abandonó en la segunda mitad del siglo XX por una serie de pleitos y hostigamientos de organizaciones ateas. Aunque la ley fue objeto de diversos recursos, ha ido superándolos con éxito hasta el momento.
Todo esto hace de Texas el estado norteamericano que más ha avanzado en la restauración de la presencia del cristianismo en las aulas públicas. Solo el tiempo dirá si el relativismo posmoderno anticristiano conseguirá vencer de nuevo o si las iniciativas de Texas marcarán una nueva tendencia a la que irán apuntándose otros estados y países occidentales.






