(InfoCatólica) Algunos de los primeros encuentros ecuménicos entre católicos y anglicanos tuvieron lugar en la diócesis de Malinas-Bruselas hace un siglo y mucho antes del Concilio Vaticano II. Fueron las llamadas «conversaciones de Malinas» entre 1921 y 1927. Se llamaron así porque tuvieron lugar en la ciudad belga de Malinas y por iniciativa su arzobispo, el cardenal Mercier. La delegación anglicana estuvo encabezada por Lord Halifax. Las conversaciones terminaron en un fracaso, pero se consideran uno de los inicios del ecumenismo moderno.
Esa es la razón que ha ofrecido Mons. Luc Terlinden, actual arzobispo de Malinas-Bruselas, para participar en el sínodo anglicano en York el pasado fin de semana, por invitación del «arzobispo» anglicano de York, Stephen Cottrell. En cierto modo, Mons. Terlinden considera que participar en el sínodo anglicano es «seguir las huellas» de su predecesor, el cardenal Mercier.
«Debemos aprender a vivir la amistad ecuménica a nivel local, con hospitalidad y respetando la identidad de cada persona», señaló Mons. Terlinden. Por ejemplo, explicó que durante el sínodo había conversado con Stephen Cottrell sobre la posibilidad de organizar peregrinaciones ecuménicas, aunque no explicó qué sentido tendría una peregrinación común con personas que no tienen la misma fe.
El arzobispo belga explicó a Nederlands Dagblad que el sínodo anglicano «funciona como un parlamento. Eso también forma parte de la larga tradición inglesa. Hay un presidente y un secretario. Junto a ellos se sienta un abogado, que lleva una de esas pelucas tradicionales». En su opinión, «quizás no deja suficiente espacio para lo que en la Iglesia católica llamamos discernimiento en el Espíritu. Casualmente, varios anglicanos también me lo han comentado: que tienen mucho que aprender de nuestra experiencia con la sinodalidad».
Teniendo en cuenta que esa opinión que relata el arzobispo proviene de personas que se dedican a discutir la aprobación de los «matrimonios» del mismo sexo y multitud de otras ideas y prácticas contrarias a la fe, el hecho de que admiren la experiencia católica de la sinodalidad resulta, cuando menos, inquietante. Por otro lado, diversas declaraciones de Mons. Terliden muestran que, al igual que otros obispos belgas, no está muy lejos de varias de esas ideas.
Por ejemplo, recordó en las mismas declaraciones que «en el contexto del sínodo de 2023, nosotros, como obispos belgas, declaramos claramente en un documento enviado a Roma que estamos abiertos a un debate sobre la posibilidad de ordenar a hombres casados».
Para ello, piden «una cierta descentralización», es decir, la posibilidad de que ellos ordenen a hombres casados, aunque el resto de la Iglesia mantenga el celibato. Mons. Johan Bonny, obispo de la vecina diócesis de Amberes, anunció en marzo que ordenaría a hombres casados antes de 2028. Mons. Terliden explicó que, aunque comparte su objetivo, «por supuesto, no puede ordenar sacerdotes casados sin el permiso del Papa».
«Para mí, los sacerdotes casados serían un enriquecimiento para la Iglesia», opinó el arzobispo de Malinas-Bruselas. «Veo eso en las iglesias orientales», explicó. «Hablé con un obispo greco-católico y me dijo que el 90 por ciento de sus sacerdotes están casados. En Occidente no siempre tenemos suficiente respeto por esa tradición oriental, que también es católica». Llama la atención que el arzobispo indique que, para respetar la tradición oriental de sacerdotes casados, lo que hay que hacer es acabar con la tradición latina del celibato sacerdotal.
En cualquier caso, la coherencia de los obispos belgas parece ser bastante cuestionable, al menos en cuanto a la coherencia con la fe y la moral católicas. En efecto, en particular en el caso de Mons. Bonny, pero no únicamente, se barajan entre ellos otras propuestas como, por ejemplo, aprobar el uso de anticonceptivos, las parejas del mismo sexo, el aborto legal, la fornicación estable, el divorcio católico o la eutanasia. ¿Cómo extrañarse de que un obispo belga se sienta a gusto en un sínodo anglicano, en el que todas esas cuestiones se tratan y se aceptan como algo cotidiano?







