(InfoCatólica) Además de las instituciones ex Ecclesia Dei, se esperaba la postura de la Conferencia Episcopal de Francia, históricamente quizá sea el país más afectado. En esta línea os obispos de Francia acogen «con tristeza y dolor» las consagraciones de la Fraternidad San Pío X que dan lugar al decreto y piden a los fieles que regresen a la plena comunión con el Papa, al tiempo que reconocen su «fervor» y «sincero amor a la Iglesia».
La Conferencia Episcopal de Francia ha publicado un comunicado oficial en el que toma acta de las consecuencias canónicas del decreto emitido por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe tras las consagraciones episcopales celebradas el 1 de julio de 2026 en Écône (Suiza) por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. El texto, firmado por los tres máximos responsables de la conferencia, constituye la primera reacción institucional del episcopado francés ante la crisis abierta por las consagraciones.
El comunicado recuerda los elementos principales del decreto romano: la calificación de las consagraciones como «acto de naturaleza cismática», realizado «sin mandato pontificio y contra la voluntad del Sumo Pontífice»; la extensión de la pena de excomunión a los sacerdotes de la Fraternidad y a los fieles laicos que se adhieran formalmente a su posición; y la declaración de ilicitud de los sacramentos administrados por sus sacerdotes, con la precisión de que los sacramentos de la penitencia y del matrimonio celebrados por ellos son inválidos.
Distinción entre dirigentes y fieles
El aspecto más relevante del pronunciamiento episcopal es la distinción expresa entre los responsables de la Fraternidad y los numerosos fieles que frecuentan sus comunidades. Los obispos reconocen que muchos de ellos están vinculados a la Fraternidad «por razones históricas, afectivas, personales o familiares» y subrayan que cultivan «un fervor y un celo apostólico reales, un sincero amor a la Iglesia y un profundo deseo de participar en su misión».
A estos fieles, los obispos manifiestan su «solicitud paternal» y expresan la esperanza de que las medidas adoptadas por la Santa Sede les ayuden «a comprender la gravedad de las decisiones tomadas por los responsables de la Fraternidad San Pío X». El llamamiento es directo: los animan «a regresar a la plena comunión con el Papa, con los obispos y con toda la Iglesia».
Invitación a la oración y a la acogida
El comunicado concluye invitando a todos los católicos de Francia a orar por «una comunión renovada al servicio de la misión» y a «desplegar la caridad necesaria para acoger a quienes hagan la valiente elección de la unidad y la fidelidad al Santo Padre».
Firman el texto el Cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella y presidente de la Conferencia Episcopal de Francia; monseñor Vincent Jordy, arzobispo de Tours y vicepresidente; y monseñor Benoît Bertrand, obispo de Pontoise y vicepresidente.
Comunicado íntegro de la Conferencia Episcopal de Francia
«Vivir una comunión renovada al servicio de la misión
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó ayer un decreto confirmando la excomunión de los obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, por haber cometido "un acto de naturaleza cismática": la consagración episcopal de cuatro sacerdotes, organizada el 1 de julio de 2026 en Écône, Suiza, "sin mandato pontificio y contra la voluntad del Sumo Pontífice".
El decreto precisa que los sacerdotes de la Fraternidad, así como los fieles laicos que se adhieran formalmente a ella, están igualmente afectados por esta pena de excomunión. La Santa Sede advierte, por último, a los fieles de que los sacramentos administrados por los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X son ilícitos, y de que los sacramentos de la penitencia y del matrimonio que celebran son inválidos.
Hemos acogido con tristeza y dolor la actuación de la Fraternidad San Pío X, y tomamos acta de sus consecuencias canónicas.
Esta situación atenta gravemente contra la comunión eclesial, para la Iglesia universal y, de manera particular, en nuestro país. En Francia, donde la Fraternidad San Pío X está bien implantada, esta división atraviesa también el corazón de familias y de fieles, jóvenes y mayores, que están ligados, por razones históricas, afectivas, personales o familiares, a la Fraternidad San Pío X, pero que cultivan también, con un fervor y un celo apostólico reales, un sincero amor a la Iglesia y un profundo deseo de participar en su misión, en comunión con el Papa y en fidelidad a la gran Tradición de la Iglesia y del Magisterio.
A estos fieles que sufren hoy por esta situación, queremos manifestar nuestra solicitud paternal. Esperamos que las medidas anunciadas por la Santa Sede les ayudarán a comprender la gravedad de las decisiones tomadas por los responsables de la Fraternidad San Pío X, y animamos a estos fieles a regresar a la plena comunión con el Papa, con los obispos y con toda la Iglesia.
Invitamos a todos los católicos de Francia a orar por esta intención, y a desplegar la caridad necesaria para acoger a quienes hagan la valiente elección de la unidad y de la fidelidad al Santo Padre, para que podamos vivir una comunión renovada al servicio de la misión.
Cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella y presidente de la Conferencia de Obispos de Francia
Mons. Vincent Jordy, arzobispo de Tours y vicepresidente de la Conferencia de Obispos de Francia
Mons. Benoît Bertrand, obispo de Pontoise y vicepresidente de la Conferencia de Obispos de Francia.»








