(InfoCatólica) En la hora undécima, el último momento antes de las consagraciones episcopales programadas por la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X para mañana, 1 de julio, el Papa les ha enviado una carta.
La misiva está dirigida al P. Davide Pagliarani, Superior General de la FSSPX, y, a través de él, a los dos obispos y a los sacerdotes, seminaristas y fieles de la Fraternidad. El Papa comienza, «con corazón paternal», reconociendo como algo positivo el amor por la liturgia, el celo apostólico, el compromiso con la formación sacerdotal y el deseo de ser fieles a la Tradición de tantos fieles y comunidades vinculados a la FSSPX.
El núcleo de la carta, sin embargo, es una dramática advertencia: «¡dad marcha atrás». El Papa pide a los responsables de la FSSPX que tengan en cuenta el bien espiritual de los fieles que acuden a ella y que, si se consuman las consagraciones y las consiguientes excomuniones, no podrían recibir lícitamente (y en algunos casos, ni siquiera válidamente) los sacramentos en la FSSPX.
En ese sentido, las consagraciones episcopales contra el mandato papal serían una forma de «rasgar la túnica inconsútil de Cristo», lo que sería un «pecado de gravedad extrema». Esta imagen bíblica hace referencia a la túnica sin costuras que llevaba Cristo y que, en su pasión, no fue rasgada, sino echada a suertes por los legionarios. Tradicionalmente, se ha considerado una imagen de la Iglesia una e indivisible
Esta apelación a Cristo en su pasión, recuerda el mensaje que envió San Juan Pablo II a Mons. Lefèvbre antes de las consagraciones episcopales de 1988. El pontífice rogó «por las llagas de Cristo» al arzobispo francés que no siguiera adelante, pero su ruego no fue escuchado.
Significativamente, el Papa ha vuelto a utilizar la expresión «acto cismático» para calificar las posibles consagraciones, una calificación que los lefebvrianos rechazan, pero que también utilizó Juan Pablo II.
León XIV concluye asegurando a Pagliarani que la Iglesia «está abierta a un camino de diálogo» y encomendándose al Inmaculado Corazón de María.
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Como el Vaticano aún no ha publicado la versión en español, ofrecemos a continuación una traducción de la carta:
CARTA DE SU SANTIDAD LEÓN XIV AL SUPERIOR GENERAL DE LA FRATERNIDAD SACERDOTAL DE SAN PÍO X
Al reverendo padre Davide Pagliarani, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X
Con corazón paternal deseo dirigirme a vosotros y, a través de vosotros, a los obispos, sacerdotes, seminaristas y fieles vinculados a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, conscientes de la responsabilidad que el Señor me ha confiado como Sucesor del apóstol Pedro.
La Iglesia reconoce el apego a la vida litúrgica, el compromiso con la formación sacerdotal, el celo apostólico y el deseo de fidelidad a la Tradición que caracterizan a muchas personas y comunidades vinculadas a esta Sociedad. Esto motivó la actitud de atención y benevolencia que mis predecesores manifestaron constantemente hacia ustedes.
En este espíritu, y lleno de afecto cristiano, os ruego y os pido de todo corazón: ¡dad marcha atrás! Os exhorto a considerar cuidadosamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que realizáis les privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida de los sacramentos que aman y buscan para su propia santificación.
La Iglesia está abierta a un camino de diálogo y comprensión que el Espíritu Santo puede hacer posible y fructífero.
Rezo por vosotros, porque rasgar la túnica inconsútil de Cristo es un pecado de gravedad extrema. Que el Señor ilumine vuestras conciencias y despierte vuestros corazones. Por la autoridad recibida de Cristo, con el corazón apenado, pero aún lleno de esperanza, siento el deber de pediros que abstengáis de vuestra intención y encomiendo estas intenciones al Inmaculado Corazón de María, Madre del Buen Consejo.







