(NCR/InfoCatólica) Las grandes ceremonias religiosas suelen requerir una gran preparación y la próxima beatificación de Mons. Fulton J. Sheen, prevista para el 24 de septiembre de 2026, no será una excepción. Entre los preparativos, destaca la campaña que han puesto en marcha las Obras Misionales Pontificias para fabricar 75.000 rosarios misioneros que serán distribuidos gratuitamente entre los asistentes antes de la ceremonia.
El rosario que se repartirá será el llamado “rosario misionero”, que fue diseñado por el propio Fulton Sheen en 1951, cuando era director nacional de las Obras Misionales Pontificias. Mons. Fulton Sheen tuvo siempre un profundo amor por la Virgen María y por la evangelización, y la unión de esos dos amores dio lugar al rosario misionero.
Este rosario, fácilmente reconocible, se distingue porque cada uno de sus cinco misterios tiene cuentas de un color distinto, simbolizando un continente por el que se reza: verde por África, azul por Oceanía y las islas del Pacífico, blanco por Europa, rojo por América y amarillo por Asia. Aparte de esa intención específicamente evangelizadora, se reza igual que el rosario normal, añadiendo a veces alguna letanía o invocación adicional, especialmente a María, Reina de las misiones.
Como no hay existencias suficientes de este tipo de rosarios y fabricarlos comercialmente en tal cantidad tendría un coste muy elevado, se ha pedido ayuda a conventos, monasterios, grupos parroquiales, talleres de rosarios y familias de todo Estados Unidos. La organización de la campaña proporcionará los materiales y los participantes aportarán su trabajo. La respuesta ha sido muy positiva. Decenas de comunidades religiosas de vida activa o contemplativa se han comprometido a elaborar miles de rosarios. También participan numerosos laicos, incluidos niños y adolescentes, que desean aportar su granito de arena en honor del nuevo beato norteamericano.
La idea de repartir los rosarios misioneros es que todos los asistentes recen juntos el rosario antes de la Misa de beatificación. Durante la ceremonia, los rosarios serán bendecidos y los asistentes podrán llevárselos a casa para seguir rezándolos en su vida cotidiana y colaborar así con la obra evangelizadora de la Iglesia. Los sobrantes serán enviados a territorios de misión.







