(LifeSiteNews/InfoCatólica) Dos incendios independientes causaron el pasado 12 de junio graves daños en el patrimonio católico de Francia: la capilla de Santa Ana, en Trégastel (Bretaña), y el antiguo claustro de la catedral de Condom, en el departamento de Gers, ardieron con apenas unas horas de diferencia.
El primer fuego se declaró por la tarde en la capilla de Sainte-Anne-des-Rochers, un edificio del siglo XVII —construido en 1635 y dedicado a Santa Ana, patrona de Bretaña—. Las llamas destruyeron cerca del 75 % del tejado y parte de la estructura de madera se desplomó. Treinta y dos bomberos trabajaron en la extinción. Pese a la magnitud de los daños, se logró rescatar todas las obras de arte y objetos litúrgicos, incluidas tres estatuas protegidas como monumentos históricos.
Ese mismo día, otro incendio afectó a la mediateca instalada en el antiguo claustro de la catedral de Condom. Las llamas alcanzaron más de siete metros de altura y destruyeron parte del archivo de la ciudad, con volúmenes históricos que se remontaban al siglo XVI. Las investigaciones sobre el origen de ambos siniestros siguen en curso.
Alarma por el patrimonio rural
«De momento, estamos sobre todo muy tristes», declaró la alcaldesa de Trégastel, Annie Macé. Los sucesos han reavivado la preocupación por el estado del patrimonio religioso francés, especialmente en los pequeños municipios, donde los costes de restauración superan a menudo los recursos disponibles.
El defensor del patrimonio Stéphane Bern reclamó un plan de emergencia: «Se encuentran 900 millones para Notre-Dame, pero no se encuentran los primeros 1.000 euros para las iglesias de nuestros campos. Debe ponerse en marcha un plan de emergencia para salvar el patrimonio religioso de la Francia rural».






