(LifeSiteNews/InfoCatólica) Decenas de miles de personas se congregaron el pasado 13 de junio en Roma para participar en la XVI Marcha Nacional por la Vida, en defensa de la dignidad de toda vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. El momento más conmovedor de la jornada lo protagonizó una carta del tenor Andrea Bocelli, leída públicamente ante los asistentes.
«Mi madre, a quien los médicos aconsejaron no continuar con el embarazo, eligió confiar en la vida y no eludir sus responsabilidades», escribió el artista. «Le aconsejaron no seguir adelante, pero decidió confiar en la vida y no dar la espalda. Le debo todo a esa decisión».
El tenor, que describió su mensaje como un testimonio y una expresión de gratitud, añadió: «La vida, cuando se acoge en lugar de temerse, se multiplica, y las civilizaciones que han prosperado son las que invirtieron en las nuevas generaciones».
La carta fue leída por Maria Rachele Ruiu, portavoz de Pro Vita & Famiglia, durante el acto final celebrado en la plaza de San Juan de Letrán. Su lectura, inesperada, fue uno de los instantes más destacados de la manifestación.
Un solo obispo y el respaldo de las instituciones
Entre los participantes destacó Mons. Antonio Suetta, obispo de Ventimiglia-San Remo, único obispo italiano presente en la marcha. El prelado impulsa en su diócesis la iniciativa «Campanas por la vida», por la que las campanas de las iglesias repican cada tarde en memoria de los niños no nacidos víctimas del aborto.
La manifestación recibió también un mensaje de apoyo de Lorenzo Fontana, presidente de la Cámara de Diputados, quien afirmó que «elegir la vida significa promover una cultura contraria a la exclusión y la marginación» y abogó por reforzar la ayuda a las madres. Los organizadores insistieron en la grave crisis demográfica que atraviesa Italia.
Desde 1978, año en que Italia aprobó la ley que permite el aborto durante los tres primeros meses de embarazo, más de seis millones de niños han sido eliminados en el seno materno.






