(InfoCatólica) El Obispo emérito de Fulda, Heinz Josef Algermissen, ha calificado de «no católico» el documento sobre el aborto aprobado por la Asociación de Mujeres Católicas de Alemania (kfd), que reclama, entre otras medidas, que los hospitales católicos practiquen abortos y que las aseguradoras cubran su coste. La presidenta federal de la asociación provida Acción por el Derecho a la Vida para Todos (ALfA), Cornelia Kaminski, ha denunciado la «crasa desinformación» del texto. Reacciones que se suman a la que ya tuvo la plataforma Maria 1.0
El documento, titulado «Entre la protección de la vida y la autodeterminación: posiciones y perspectivas de la kfd sobre el artículo 218 del Código Penal», fue aprobado por amplia mayoría en la asamblea nacional de la organización, celebrada del 4 al 6 de junio en Maguncia, tras dos años de debate interno que, según reconoce el propio texto, no logró un consenso.
La ruptura de la mayor asociación católica femenina de Alemania con la doctrina sobre la protección de la vida, reclamando abortos en hospitales católicos, plantea un desafío directo a la Conferencia Episcopal alemana y a la supervisión canónica de las asociaciones de fieles. El caso ilustra las tensiones internas de la Iglesia en Alemania y pone a prueba la capacidad de la autoridad eclesiástica para sostener la coherencia doctrinal en sus propias organizaciones.
Un documento «completamente inaceptable»
En un comunicado conjunto, Algermissen, presidente del grupo de pastoral provida Seelsorge für das Leben, y Kaminski han rechazado de plano las principales demandas de la kfd. El Obispo emérito no dejó lugar a ambigüedades:
«Que una organización católica exija con toda seriedad que la muerte de niños antes de nacer "debe ser posible también en los hospitales católicos" es completamente inaceptable y sencillamente intolerable.»
Algermissen subrayó que la muerte de un niño inocente e indefenso en el seno materno no constituye una prestación sanitaria y que un embarazo no deseado no es una enfermedad. Pretender que las aseguradoras públicas asuman el coste del aborto «banaliza y relativiza la prohibición de matar».
Sobre la apelación a la conciencia que hace el documento de la kfd como posible justificación del aborto, el Obispo emérito fue categórico: «Si la conciencia diese un consejo semejante, ello solo pondría de manifiesto que esa conciencia no ha sido formada de manera suficiente. Una conciencia rectamente formada considerará la enseñanza de la Iglesia, tanto en esta como en otras cuestiones, como vinculante y personalmente obligatoria».
El Papa León XIV: la vida, «desde la concepción hasta su fin natural»
Algermissen invocó las palabras pronunciadas por el Papa León XIV el 8 de junio ante los miembros del Parlamento español en Madrid:
«Toda vida humana debe ser reconocida y protegida desde su concepción hasta su fin natural, en todas las circunstancias de su existencia. Cuando esta certeza se desvanece, los más débiles son las primeras víctimas, y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada ser humano. Por eso la grandeza moral de una nación se muestra, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que se encuentran en una situación especialmente frágil.»
«Una organización católica que se distancie de esto se distancia de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo, y por tanto de Cristo mismo», concluyó el Obispo emérito.
Kaminski desmonta las afirmaciones del documento
Cornelia Kaminski señaló errores factuales concretos del texto de la kfd. Recordó que la «píldora del día después», liberada de la prescripción médica en 2015, no se clasifica entre los anticonceptivos convencionales: tomada antes de la ovulación puede impedirla, pero en el resto de los casos tiene un efecto abortivo precoz.
Kaminski rechazó también la tesis de que el derecho a la vida del no nacido esté en «tensión» con la autodeterminación de la mujer. Salvo en los casos de violación, argumentó, los embarazos no planificados son consecuencia de decisiones libres, y toda persona informada sabe que los anticonceptivos no son eficaces al cien por cien.
En cuanto a la supuesta «brecha asistencial» que denuncia la kfd, Kaminski citó el estudio ELSA, al que el propio documento hace referencia: el 91 por ciento de las mujeres encuestadas valoró la accesibilidad de los centros como buena o muy buena, y el 90 por ciento de los médicos consultados practicaban menos de un aborto diario. «No se puede hablar de una brecha asistencial que deba cerrarse urgentemente», afirmó.
Implicaciones jurídicas y eclesiales
El periodista Martin Grünewald, durante 36 años redactor jefe del Kolpingmagazin de Colonia y actualmente colaborador de la agencia CNA, analiza en Neuer Anfang las implicaciones más amplias del documento. Grünewald sostiene que la kfd «se catapulta fuera del consenso vigente en las organizaciones católicas y dentro de la Iglesia en su conjunto».
El analista advierte de que el documento, pese a declarar respeto por la vida desde su inicio, vacía de contenido esa afirmación al dejar la decisión de abortar exclusivamente en manos de la mujer, sin obligación de justificarla. Grünewald señala que esto equivale, en la práctica, a posicionarse a favor de la supresión del artículo 218 del Código Penal alemán, que tipifica el aborto como delito con excepciones tasadas.
El analista recuerda que no solo la doctrina de la Iglesia, sino también el Tribunal Constitucional Federal alemán ha establecido de forma reiterada la primacía de la protección de la vida del no nacido sobre la autodeterminación de la gestante. Según la jurisprudencia constitucional citada por Grünewald, esa protección «tiene prioridad durante toda la duración del embarazo y no puede ponerse en cuestión durante un plazo determinado».
Educación sexual «desde la infancia» y difamación del movimiento provida
Grünewald destaca dos elementos adicionales del documento que considera especialmente graves. En primer lugar, la demanda de «educación sexual temprana y continuada desde la infancia», con la creación de una persona de contacto para la educación sexual en cada diócesis. El periodista señala que científicos católicos de prestigio objetan que este enfoque parte de una concepción del niño como ser sexualmente desarrollado, lo cual contradice los hallazgos de la psicología del desarrollo y la sexología.
En segundo lugar, la kfd acusa al movimiento provida de mantener vínculos con redes de extrema derecha y de difundir posiciones «etnonacionalistas, racistas, homófobas y que relativizan el Holocausto». Kaminski calificó estas acusaciones de «completamente absurdas» y carentes de toda prueba, y señaló que «el lenguaje y el tono carecen de toda solidaridad y respiran precisamente la agresividad que se imputa al movimiento provida». El propio estudio ELSA, apuntó, registró que solo un 1,3 por ciento de las mujeres encuestadas declaró haber experimentado alguna forma de acoso.
La supervisión canónica, en cuestión
Grünewald recuerda que la kfd, asociación privada de fieles sometida a la supervisión de la Conferencia Episcopal alemana conforme al canon 305 del Código de Derecho Canónico, «tendrá problemas para conservar ese estatus en el futuro». La organización, que se describe como la mayor asociación católica femenina de Alemania, contaba con unos 265.000 miembros en el momento de aprobar el documento, frente a los 450.000 que tenía en 2016.






