León XIV celebra la Eucaristía en la Sagrada Familia y bendice la torre de Jesucristo
© VaticanMedia

La cruz como «signo de esperanza» y pide «levantar el rostro de quienes yacen en el polvo»

León XIV celebra la Eucaristía en la Sagrada Familia y bendice la torre de Jesucristo

Celebró la Misa en la Sagrada Familia, bendijo la torre de Jesucristo y pronunció una homilía cristocéntrica en la que llama a la conversión y exhorta: «No podemos creer en Jesús y matar al inocente incluso antes de que nazca. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria».

(InfoCatólica) El Papa León XIV celebró este miércoles 10 de junio la Santa Misa en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, en el marco de su viaje apostólico a España. La Eucaristía, que marca el inicio de los festejos por el centenario de la muerte del Venerable Antoni Gaudí, incluyó la bendición de la torre de Jesucristo, la más alta de la cristiandad, y una homilía cristocéntrica en la que el Pontífice llamó a la conversión y exhortó a «levantar el rostro de quienes yacen en el polvo».

Multitudes se agolparon a lo largo del recorrido del papamóvil por el Ensanche barcelonés, donde el Papa, acompañado por el Cardenal Juan José Omella, Arzobispo de Barcelona, recibió las ovaciones de los fieles que coreaban cánticos de bienvenida. Al templo acudieron los Reyes Felipe VI y Letizia, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a su esposa, Begoña Gómez, la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, el presidente del Parlamento de Cataluña, Josep Rull, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, entre otras autoridades.

Antes de la celebración eucarística, una niña ciega llamada Valentina explicó a los presentes la estructura de la torre de Jesucristo mediante una maqueta táctil desarrollada por la ONCE. La niña detalló los ocho lados y aristas de la torre, la cruz de cuatro brazos con un quinto apuntando al cielo y los miradores de cristal que permiten contemplar la ciudad desde lo más alto. Cuando el Papa le entregó un rosario, Valentina respondió emocionada: «Gracias, lo guardaré para siempre».

Oración ante el Santísimo y la tumba de Gaudí

El Pontífice visitó a continuación la Capilla del Santísimo Sacramento, donde se arrodilló en oración. Guiado por el párroco del templo, Josep Maria Turull, descendió después a la cripta neogótica para orar ante la tumba de Gaudí, cuyas virtudes heroicas ya han sido reconocidas por la Iglesia y al que solo le resta un milagro atribuible para su beatificación. Allí, ante la lápida que reza «Antonius Gaudí Cornet», bajo una imagen de la Virgen del Carmen, encendió una vela.

La Misa se abrió con el Kyrie en griego y el Gloria en latín. La primera lectura, del Apocalipsis, evocó la visión de la ciudad santa que baja del cielo, lugar de encuentro con Dios. El Evangelio, proclamado en castellano, recogió las palabras de Jesús a los fariseos: «Si no creéis que "Yo Soy", moriréis en vuestros pecados» (Jn 8,24).

«Signo de unidad y de concordia»

León XIV abrió su homilía en español y catalán, con un saludo que combinó referencias a Barcelona, Cataluña y España: «En esta tarde de fiesta para toda la ciudad de Barcelona, extiendo mi saludo agradecido a las autoridades públicas, así como a los miembros de otras comunidades cristianas y de otras religiones que participan en nuestra acción de gracias». En catalán, añadió que la Basílica de la Sagrada Familia abría sus puertas «como si fueran sus brazos» para invitar a escuchar la Palabra de Dios, y describió el templo como «signo también de unidad y de concordia».

El Papa recordó la consagración del templo por Benedicto XVI en 2010, citando sus palabras sobre la basílica como «signo visible del Dios invisible, por cuya gloria se alzan sus torres», y anunció que en continuidad con la oración de su predecesor bendeciría la torre de Jesucristo.

«Somos las piedras vivas de esta obra»

La homilía se articuló en torno a tres ejes: la Iglesia como obra en construcción, la llamada a la conversión y la cruz de Cristo. El Pontífice describió la Sagrada Familia como «un único edificio, compuesto por muchas piedras» y afirmó: «Todos nosotros somos las piedras vivas de esta obra, que tiene a Cristo como fundamento y culmen, principio y fin». El templo aún inacabado, explicó, no es signo de imperfección sino de promesa: «No habitamos, pues, una obra inacabada, sino un templo aún en construcción. Su imperfección no es un defecto, porque da testimonio de un deseo».

Citando a san Pablo, subrayó que los cristianos son «templo del Espíritu Santo» (cf. 1 Co 6,16.19) y que la vida cristiana es «una obra maestra que debemos realizar juntos». A continuación, evocó las palabras de Dios al rey David: «¿Tú me vas a construir una casa para morada mía?» (2 Sam 7,5), para concluir que «no somos nosotros quienes damos un lugar a Dios», sino que «es Dios en cambio quien nos da un lugar, y el lugar que nos regala es su propio corazón: el lugar del Hijo, para nosotros que éramos extraños; el lugar del Amado, para nosotros que somos pecadores».

Llamada a la conversión: «No podemos creer en Jesús y matar al inocente»

El Papa se detuvo entonces en el pasaje evangélico del día (Jn 8,24), interpretando las palabras de Jesús no como amenaza sino como «una invitación a la salvación, es decir, un llamamiento a la libertad por parte de Cristo, que quiere para nosotros el bien definitivo, eterno». León XIV glosó las consecuencias de la fe con una sucesión de afirmaciones contundentes: «Queridos hermanos, no podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente incluso antes de que nazca. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria».

«En la cruz de Jesús nuestra fe alcanza su culmen»

El tercer gran eje de la homilía fue la teología de la cruz. En catalán, el Papa describió la cruz de Cristo que corona la basílica como «la Creu dels últims que se vuelven los primeros, de los pecadores que se vuelven santos, de los muertos que resucitarán», y vinculó las tres fachadas del templo (Natividad, Pasión y Gloria) con el itinerario pascual. «Dios nos ama así, transformando un instrumento de muerte en signo de esperanza», afirmó, y citó la inscripción en la base de la aguja: «Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus, tu solus Altissimus».

«Es necesario pasar por la pasión del Crucificado para ser iluminados por la gloria del Resucitado», insistió, recordando que «desde siempre, en efecto, el Padre enseña a dar la vida y el Hijo, que la recibe de Él, la da a todos con el poder del Espíritu Santo».

Gaudí, «arquitecto ardiente de fe»

Solo al final de la homilía se refirió el Papa al Venerable Gaudí, a quien describió como «arquitecto ardiente de fe» que «concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor: de este modo nos ha propuesto una peregrinación espiritual, que conduce al encuentro con Cristo nacido, muerto y resucitado por nosotros». Junto al recuerdo de Gaudí, de quien se conmemora el centenario de su muerte, agradeció «a todos los promotores y benefactores, a los artistas y a los trabajadores que cooperan en la construcción de una obra maestra arquitectónica, que es también una elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz».

El Papa concluyó con una exhortación que enlazaba la altura del templo con la misión cristiana: «Demostremos así que la Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en España, con la cruz que ilumina el camino, como una lámpara encendida en la espera del regreso del Esposo».

Liturgia en castellano, catalán y latín

La celebración eucarística alternó el castellano, el catalán y el latín. El Credo se cantó en catalán, en la formulación litúrgica propia que profesa a la Iglesia «catòlica, apostòlica i romana». Las peticiones alternaron castellano y catalán con respuestas en latín, y el Sanctus se entonó en latín. La liturgia de la consagración fue en castellano, con participación del Cardenal Omella y el Arzobispo Joan Planellas, de Tarragona. El Padrenuestro se cantó en catalán. El coro acompañó la comunión con piezas en latín y catalán.

Tras la comunión, el Cardenal Omella animó a ser «sembradores de esperanza» y agradeció a su predecesor, el Cardenal Lluís Martínez-Sistach, presente en la celebración, por haber cerrado el techo de la basílica, lo que permitió la consagración por Benedicto XVI en 2010. Omella evocó el modelo de Gaudí como evangelizador a través del arte y pidió a Dios que bendijera al Papa en su viaje «por las tierras hermanas de las Islas Canarias». León XIV entregó un cáliz al Cardenal Omella y a la Diócesis de Barcelona.

Bendición de la torre y espectáculo de luz

Al concluir la Misa, todos los presentes cantaron el Virolai, himno a la Virgen de Montserrat. El Papa recorrió la nave saludando a sacerdotes, religiosos y fieles antes de salir al exterior por la fachada del Nacimiento. Allí, ante unas 4.000 personas que habían seguido la celebración por pantallas (otras tantas se encontraban en el interior), leyó en catalán la bendición de la torre de Jesucristo. «Anhelemos las realidades del cielo que el banquete eucarístico nos ha dado», exhortó. La oración recordó a quienes trabajaron en la construcción de la torre e invitó a «edificar la nueva Jerusalén» del Reino de Dios. Con el hisopo, asperjo el edificio y al pueblo, en presencia de los Reyes.

Un coro de escolanes entonó el Sanctus en latín con velas de diseño trencadís, de evocación gaudiniana. La cruz de la torre se iluminó cambiando de colores, las velas parpadearon al unísono y los violines acompañaron un crescendo mientras una silueta de Gaudí dibujada con drones aparecía en el cielo nocturno junto a la estrella iluminada de la torre de María y una frase del arquitecto: «Primero el amor, después la técnica». Un castillo de fuegos artificiales cerró la jornada.

5 comentarios

Raurell
La frase "No podemos creer en Jesús y matar al inocente incluso antes de que nazca" ha sido publicada por dos medios: ustedes y El Debate, y sin embargo, el Papa no ha dicho las palabras "incluso antes de que nazca".

Mi sospecha es que el departamento de prensa del Vaticano haya pasado la homilía completa a los medios con antelación, con la frase completa, y que el Papa, sobre la marcha, haya omitido esas palabras finales.

10/06/26 11:03 PM
Raurell
Disculpen, ahora veo que muchos otros medios, incluida Vatican News, publican la frase completa, con el "incluso antes que nazca". Pero si miran el vídeo, el Papa omite esa última parte.
10/06/26 11:10 PM
Pedro de Torrejón
Alabado sea Dios !!

La fé se renueva con una fuerza nueva en el siglo XXI.
" Cielos y tierra pasarán , pero Mi Palabra ,no pasará." La Palabra de Dios permanece para siempre.

Lo Imperios han pasado casi todos ; sólo queda el imperio marxista ,con la Republica Popular China a la Cabeza ,y sus acólitos en el resto del mundo ,disfrazados de progresistas , cómo por ejemplo : el gobierno progresista ,y sus aliados , del actual gobierno de España. Si eres progresista ,el " dios de la política " te protege ; a la vista está ; tienes patente para hacer lo que quieras !.... Porque tienen la fuerza activa del " dios de la política " . Si eres conservador ,todos los vientos los tienes en contra !

Éste último imperio ,y su " emperador " , puesto en libertad para engañar a todos los pueblos y gobiernos de la tierra , Pero llegará un día en el que será juzgado ,a su debido tiempo ,y en su debido orden ; pero la Palabra de Dios , permanecerá para siempre . El Reino de Dios será una realidad en toda la tierra habitada !.
10/06/26 11:17 PM
Josep
Deo gratias.
10/06/26 11:47 PM
Tayikolla
¿¿¿No dijo que no se puede ser cristiano y apoyar la guerra???
10/06/26 11:51 PM

Dejar un comentario



Los comentarios están limitados a 1.500 caracteres. Faltan caracteres.

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.

Los comentarios aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición.