Corpus Christi
Mensaje de Mons. Argüello | Screeshot YT

Corpus Christi

El Tiempo de Pascua nos ha dado la oportunidad de profundizar en el significado del Domingo y de su centro, la Eucaristía, que es el Sacramento de nuestra fe. En la vuelta al Tiempo Ordinario, la Iglesia celebra el Domingo de la Trinidad. Es la fiesta del Dios Comunión, que se comunica y entrega y nos da la posibilidad de vivir esa misma vida, la Comunión que se hace Misión. Inmediatamente después, la Iglesia celebra el Día del Corpus Christi, un día para homenajear a la Eucaristía, para, si cabe, profundizar aún más en lo que este Sacramento admirable significa para la vida de la Iglesia y la vida del mundo.

La Eucaristía es sacrificio, banquete y presencia real. Estamos llamados a armonizar su triple significado, para lo cual hemos de disponernos para entrar bien en su misterio, celebrar con una participación fructuosa y vivir, saliendo de la Eucaristía transformados, haciendo carne en nuestra vida personal y comunitaria el sacrificio, la presencia y el banquete.

Preparémonos para la Eucaristía. ¿Cómo lo hacemos habitualmente? No podemos ir con prisas, con el ánimo de quien cumple una rutina. La celebración de la Eucaristía pide una preparación remota, quizás a lo largo de toda la semana, pasando alguna de las lecturas por el corazón, avivando en nosotros el deseo de adorar al Señor, de entrar en su misma entrega y de sentarnos en el banquete que anticipa la vida plena que ya germina en nuestro corazón desde el Bautismo. Prepararse para la Eucaristía significa también examinar nuestra conciencia, sobre todo, si en la Eucaristía queremos comulgar conscientemente y, así, participar de manera plena en su misterio. Examinar la conciencia es caer en la cuenta del estado de nuestro corazón, de su disposición para acoger al mismo Dios que, como Cuerpo entregado, se nos da como Pan de vida.

Participamos en la Eucaristía porque somos bautizados y la vida bautismal ha de ser renovada a través de ese segundo bautismo que es el Sacramento del Perdón. Sí, es bueno, una vez más, insistir en ello. El Señor tiene misericordia, desea sentarnos a su mesa y ofrecerse Él mismo a sí mismo como alimento que cura y sana. Pero pone esta gracia en manos de nuestra libertad y desea que la sanación, la curación eucarística sea sellada en el Sacramento de la Penitencia si un pecado grave bloquea la entrada del Señor vivo en nuestro corazón.

Si nuestra situación o estado de vida es incompatible con la plena comunión con el Señor y su Iglesia por estar participando de una relación pecaminosa, en abusos respecto de otras personas, ya sea en el campo económico, laboral, ya sea en el campo psicológico o afectivo, o defendiendo públicamente posiciones contrarias a la moral cristiana, no podemos acercarnos a comulgar sin una decisión firme de cambiar de vida restituyendo el daño provocado por nuestra situación de pecado.

Tampoco, cuando una relación matrimonial ha quebrado y quienes formaban parte de ese matrimonio viven una nueva relación conyugal. Estas personas, que siguen formando parte de la Iglesia, han de saber que esta quiebra del Sacramento de la Alianza impide la comunión eucarística; pueden participar en la celebración, así como de la vida de la Iglesia en múltiples aspectos, pero comulgar la Comunión no es posible. El dolor de no comulgar ha de avivar el deseo de buscar una solución que respete el significado de los dos sacramentos en juego: el Matrimonio y la Eucaristía. Por eso, hemos de prepararnos para celebrar la Eucaristía, examinar nuestra conciencia, ver nuestro modo y estado de vida para que sea coherente con la comunión plena que supone participar en la Eucaristía recibiendo el Cuerpo del Señor.

¿Cómo celebramos la Eucaristía? En el silencio, con espíritu de escucha y de adoración, sabiéndonos parte de un pueblo que al celebrar la Eucaristía va a tomar la forma del cuerpo de Cristo, aportando el pan y el vino, frutos del don de Dios y del trabajo de los que vienen. Participamos con el silencio y la palabra, con los gestos, sentados, de pie, de rodillas, con la actitud del corazón, entrando, atraídos por el Señor, en su entrega por todos. Qué importante es cuidar el momento de acercarnos a comulgar con espíritu de asombro y adoración. También hemos de abrir el corazón a los imperativos de la Eucaristía, «haced, id», y así disponernos para, como en el día del Corpus, ser custodias que sacan al Señor a la vida ordinaria, a la presencia en el mundo, a la renovación de nuestra sociedad y de la Iglesia, llevando el Amor recibido a los demás.

Por eso, si hemos celebrado la Eucaristía, estamos llamados a encarnar la comunión en la comunidad cristiana, a buscar momentos para que los que hemos rezado juntos Padre Nuestro encontremos a lo largo de la semana momentos para orar y formarnos, cultivar la fraternidad y ver cómo llevamos al mundo la presencia del Señor en la comunión y la entrega; el sacrificio del Señor en el perdón, el amor a los enemigos y el empeño por el bien común, no solo reclamando derechos si no también reconociendo deberes; el banquete que llena de esperanza, de diálogo, de alegría y encuentros nuestro caminar hasta que el Señor vuelva, porque en la Eucaristía anunciamos la muerte del Señor, proclamamos su resurrección y, anhelantes, decimos «Ven, Señor Jesús».

Somos permanentes aprendices de la Eucaristía y del Domingo. Que la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, este año con la presencia del Papa en España, nos impulse a aclamar el Misterio de la fe: cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

 

Publicado originalmente en la web del arzobispado de Valladolid.

7 comentarios

Javier
Muy necesaria la carta pastoral, muy necesario que se diga alto y claro, con el fin de no escandalizar a los fieles, estas cosas tan evidentes.
Y muy necesario también que el sacerdote si conoce la situación lo hable con el fiel para que no se produzca una situación de escándalo.
1/06/26 2:11 PM
RNA polimerasa
La diócesis de Madrid y de Getafe han suspendido la procesión del Corpus Christi, en su lugar, la diócesis de Getafe ha pedido a las parroquias que celebren "Minerva" el jueves. Y por supuesto (diócesis de Getafe) han alterado todo el horario de Misas dominicales, alguna parroquia se ha quedado sin Misas el Domingo por la mañana porque todos los sacerdotes de una misma parroquia van a la Misa del Papa. Como pueden suponer, no me parece de recibo. Las Misas de un Domingo por la mañana no deberían de suspenderse, si un sacerdote quiere celebrar con permiso de su obispo 4 Misas por la mañana el Domingo para que sus hermanos sacerdotes vayan a la Misa del Papa, me parece correcto, ahora bien, que un Domingo dejen a los fieles sin Misa por la mañana para que puedan ir a la Misa del Papa, pues no. Que vayan a otra parroquia, hay alguna parroquia que mantiene el horario de Misas sin alteración, pero la gente más mayor a lo mejor no puede o no quiere cambiar de parroquia. Luego nos dicen en los sermones de la solemnidad de la Santísima Trinidad que nos tenemos que olvidar del "yo" para pensar en el "tú". Siempre que no venga el Papa. Al final han conseguido que el viaje apostólico del Papa que tenía que ser algo bonito no lo sea. Lo han manchado con borrones.
Pero lo peor de lo peor es que las dos diócesis arriba indicadas pretendan sustituir Minerva por la procesión del Corpus Christi. Una procesión que es una vez al año y este año hemos perdido la oportun
1/06/26 2:20 PM
M.M.T.
Monseñor Luis Argüello García muchísimas gracias por decir la verdad sobre cómo recibir la Eucaristía en nuestro corazón bajo las especies de Pan y Vino, con total claridad, sin miedo a nada ni a nadie porque hay veces que dicen las cosas a medias, sin claridad y yéndose por la tangente.
Gracias porque en Dios hay misericordia pero también hay justicia y no se puede predicar sólo una parte del evangelio y precisamente porque Dios es misericordioso exige de sus Pastores que prediquen la verdad del evangelio, la verdad de Jesucristo y la verdad de su Santa Iglesia en su integridad.
1/06/26 2:45 PM
Jordi
Es lo correcto, cumple su deber de defensa de la verdadera y única Fé, sigue la tradición moral católica matrimonial y sacramental y actúa conforme Familiaris consortio.

Pero que le conste: no es así, no es así, y lo podrá comprobar, en muchos obispados de Italia que siguen Amoris laetitia 303, 305 y nota 351, Portugal, Malta, la región pastoral de Buenos Aires, y en especial, se someten al el rescripto de 5 de julio de 2017 que eleva a magisterio auténtico la dación de la comunión y absolución de los adúlteros impenitentes.

Y sobre todo caso, en toda la Europa bajo la influencia de la vía sinodal alemana (Alemania, Austria, Suiza, Holanda, Bélgica) que dan la comunión a todos todos todos, en cualquier convivencia more uxorio intrinsece malum y peccata clamantia (sodomía).

Hoy, en la iglesia, la Fé y la moral van por código postal del obispo, y lo mismo los efectos escatológicos (santo, purgante, condenado) con el consentimiento del Papa. A ver si cambia.
1/06/26 2:46 PM
RNA polimerasa
Luego dirá la prensa: ha habido muchísimos católicos en los actos públicos del Papa, bla bla bla.
Oiga, que nos han puesto una pistola en la nuca...
O vais a ver al Papa, u os quedáis sin Misa por la mañana, y sin procesión del Corpus Christi.
El que quiera este año procesión del Corpus Christi ya sabe lo que tiene que hacer.
¿Creen que exagero?
Pues algún cura nos lo ha dicho tal cual.
Le ha faltado traer un cañón, subirlo al altar, y decir: el que no vaya a ver al Papa, por aquí que no vuelva a aparecer.

Pero no lloren. No lloren queridos feligreses. Este año toca Minerva.
1/06/26 2:48 PM
María Sánchez
La Eucaristía es el Dios con nosotros.
Pero también debe ser en Espíritu y Verdad, sin ello no hay comun unión, ni posibilidad de ser católicos consecuentes con lo que proclamamos.
Cuando el espíritu del mundo parece que es más agradable para evitar enfrentamientos o ser tajantes en la doctrina revelada, parece que se opta por lo fácil; el camino ancho.
¡Cuánto nos gustaría poder tener reclinatorios que facilitasen los gestos de adoración y mostrar con ello a quién recibimos, el Dios vivo!
1/06/26 3:07 PM
Pe
Creo que se trata de intentar ir a recibir al Papa porque somos Iglesia. Obviamente, hay muchas personas que no podrán asistir, pero todos somos uno y es egoísta pensar que te quitan las misas…vamos a recibir mucho más…aunque lo veas desde tu casa, la visita del Papa dará infinitos frutos.
Rememos a favor, no vayamos los católicos contra los católicos. Es una vez en la vida seguramente para infinidad de personas. Es algo GRANDE.
Aunque no se pueda estar físicamente, se está de corazón, que es mucho más importante y que ayudará a recibir las Gracias que Dios quiera.
Caridad, fraternidad, unión, alegría, esperanza…eso está dentro de nosotros como cristianos.
El Papa es cabeza de la Iglesia y sucesor de Pedro, apoyémosle con nuestra oración y quien tenga posibilidad, con su presencia para mostrarle el cariño de todos. Gloria a Dios.

*** La procesión de minerva se refiere a la procesión eucarística de tipo parroquial, que es típica en muchas regiones, y también cuando es en el interior del templo. Su origen viene de Roma. ***
1/06/26 3:26 PM

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