Récord en Chartres: 20.000 peregrinos

Una encuesta revela que la edad media es de 22 años

Récord en Chartres: 20.000 peregrinos

Cerca de 20.000 peregrinos recorren la ruta París-Chartres en la mayor edición de su historia. Una encuesta revela que la edad media es de 22 años y que el 94% se define como católico practicante regular.

(InfoCatólica) Cerca de 20.000 peregrinos recorren este fin de semana los aproximadamente cien kilómetros que separan París de Chartres en la 44ª edición del peregrinaje de Pentecostés, la mayor concentración de fieles vinculados a la liturgia tradicional en Europa occidental. La cifra, que supone un nuevo máximo histórico tras los 19.000 del año pasado y los 16.000 de 2023, confirma una tendencia de crecimiento sostenido que ha transformado lo que en 1983 era una iniciativa de un puñado de católicos en un acontecimiento de dimensión continental.

La marcha, organizada por Notre-Dame de Chrétienté (NDC) y articulada en torno a la misa en el Vetus Ordo, tiene este año como lema «Seréis mis testigos hasta los confines de la tierra», tomado de los Hechos de los Apóstoles. Philippe Darantière, presidente de la asociación, ha señalado que 14.000 plazas se cubrieron el primer día de inscripción, frente a las 6.000 que se habían registrado en la misma fecha del año anterior. «Más que las cifras, lo que realmente importa son todos estos católicos que se reúnen para acercarse a la gracia y contribuyen así a la difusión del mensaje del Evangelio», ha declarado a Aleteia.

El retrato estadístico: juventud, práctica sacramental y firmeza doctrinal

Una encuesta interna realizada por NDC entre 4.610 peregrinos mayores de 15 años, aproximadamente el 25% de los participantes, según recoge Tribune Chrétienne, ofrece una radiografía detallada del perfil de los asistentes. El dato más llamativo es la edad media: 22 años, frente a los 57 que se estiman para el conjunto de los católicos practicantes franceses. Más de la mitad de los peregrinos (54%) tiene menos de 25 años, y la franja de 18 a 25 representa por sí sola el 37% del total. Por otro lado, dada la exigencia física sería extraña una edad más alta de media.

El peregrinaje no es solo un fenómeno juvenil. Más del 30% de los encuestados están casados y tienen hijos, y el reparto por sexos resulta prácticamente paritario (52% hombres, 48% mujeres), un equilibrio poco habitual en la práctica religiosa, donde suele predominar la presencia femenina.

En el plano de la fe, los porcentajes son igualmente significativos: el 94% de los encuestados se define como católico practicante regular, el 46% asiste a misa también entre semana y más del 73% se confiesa con regularidad. Entre el 91% y el 97% declara creer plenamente en los principales dogmas: presencia real en la Eucaristía, divinidad de Cristo, Santísima Trinidad, virginidad de María, existencia del infierno y de Satanás, y resurrección de los cuerpos.

Casi dos tercios de los peregrinos (63%) frecuentan preferentemente la forma extraordinaria del rito romano, y un 23% lo hace de manera exclusiva. Entre quienes no tienen acceso habitual a ella, dos de cada tres afirman que asistirían si se celebrase cerca de su domicilio. La encuesta revela también que más del 77% de los peregrinos ejercen alguna responsabilidad en la Iglesia o en obras cristianas, una proporción siete veces superior a la del conjunto del catolicismo francés.

La dimensión misionera: conversos, catecúmenos y primeras veces

Los organizadores han situado la misión en el centro de esta edición. Darantière ha trazado un paralelismo con el creciente número de catecúmenos adultos en Francia, fenómeno que califica como «algo que debe interpelarnos», y ha pedido un mayor esfuerzo de evangelización. Según la encuesta, más de un tercio de los participantes descubre el peregrinaje por primera vez, mientras que uno de cada cinco ha participado más de diez veces. El 61% declara haber llegado por recomendación de familiares o amigos.

El Journal du Dimanche recoge varios testimonios que ilustran esta capacidad de atracción. Laurence, de 42 años, peregrina desde niña y acude ahora con sus hijos: «El peregrinaje ha sido un pilar de nuestra familia. He visto los frutos que ha producido en mi vida, así que quise transmitirlo a mis hijos». Nabil, converso de origen argelino y jefe de capítulo desde el año pasado, relata que descubrió la fe católica tras una experiencia espiritual cuando era musulmán practicante, pero que al acudir por primera vez a una iglesia le aconsejaron que siguiera siendo musulmán. Fue al conocer la misa tradicional cuando, según su testimonio, encontró «un catolicismo capaz de responder plenamente a su búsqueda espiritual»: «El sentido de lo sagrado, la reverencia hacia Dios, el rigor doctrinal y litúrgico... Todo eso habla mucho a los musulmanes».

El abbé Matthieu Raffray, muy seguido en redes sociales, dirige capítulos específicos para personas que descubren el peregrinaje y este año conducirá dos ante la demanda. Según declara al JDD, recibe a jóvenes muy alejados de la Iglesia, «en busca de verdad, de absoluto y de raíces».

Una nueva ruta y alerta por calor

Como novedad logística, NDC ha introducido la «Ruta de Jerusalén», un itinerario de aproximadamente 70 kilómetros destinado a antiguos participantes que no podían completar la distancia íntegra y a nuevos peregrinos. La ruta mantiene los mismos elementos espirituales: oración, canto gregoriano y enseñanza. El peregrinaje ha inspirado en los últimos años marchas similares en Bretaña, Provenza y Normandía, centradas en el patrimonio católico local.

Misa pontifical del Cardenal Burke y contexto eclesial

El Cardenal Raymond Leo Burke, creado cardenal por Benedicto XVI en 2010 y antiguo prefecto de la Signatura Apostólica, preside la misa pontifical de clausura en el Vetus Ordo en la catedral de Chartres el lunes de Pentecostés, 25 de mayo, a las 15:00 horas. Burke, que ya participó en la 35ª edición en 2017, predicará sobre el tema misionero de esta convocatoria. El capellán del peregrinaje es el abbé Jean de Massia, de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP).

El peregrinaje se celebra en un momento de distensión respecto a la liturgia tradicional en Francia. En la asamblea de los obispos franceses en Lourdes el pasado marzo, León XIV transmitió a través del Cardenal Pietro Parolin un mensaje en el que afirmaba: «Resulta preocupante que una herida dolorosa siga abriéndose en la Iglesia en torno a la celebración de la misa, el sacramento mismo de la unidad. Para sanarla, hace falta seguramente una mirada nueva de cada uno hacia el otro, con una mayor comprensión de la sensibilidad ajena, una mirada que permita a hermanos enriquecidos por su diversidad acogerse mutuamente, en la caridad y en la unidad de la fe». El Papa animó a los obispos a buscar «soluciones concretas que incluyan generosamente a quienes están sinceramente apegados al Vetus Ordo, respetando las orientaciones del Concilio Vaticano II en materia litúrgica».

El Obispo Olivier de Cagny, de Évreux, que codirigió el debate litúrgico en la asamblea, declaró: «Es la primera vez que oigo con tanta claridad que el tema debe abordarse a nivel teológico y no meramente pastoral y emocional». Según sus palabras, el objetivo último debatido fue «un rito único que permita a todos, sea cual sea su sensibilidad, coexistir en una oración común».

Entre la esperanza y la herida de la FSSPX

Darantière ha calificado el mensaje papal como «un signo muy positivo» y ha señalado que León XIV «muestra interés por quienes están apegados a la liturgia tradicional» y «ha destacado la vitalidad de estas comunidades». No obstante, ha lamentado como «dolorosa» la respuesta del Vaticano ante el anuncio de consagraciones episcopales sin mandato pontificio previstas por la Fraternidad San Pío X (FSSPX) para el 1 de julio en Ecône (Suiza). Darantière ha recordado la división provocada por las ordenaciones de 1988 de Mons. Marcel Lefebvre: «Nuestro propio peregrinaje a Chartres se escindió hace años. Nosotros elegimos permanecer fieles al Papa, pero algunos de los organizadores nos dejaron». Los peregrinos que siguieron a Lefebvre caminan hoy en dirección opuesta, de Chartres a París, durante el mismo fin de semana de Pentecostés. «Rezamos para que el Espíritu Santo ilumine los corazones y para que el Santo Padre ejerza plenamente su ministerio de unidad a fin de evitar un nuevo cisma», ha declarado.

«La liturgia no busca agradar a la época»

En un artículo publicado en La Croix el 22 de mayo, Darantière reflexionaba sobre el atractivo de la liturgia tradicional: «Si la liturgia tradicional no fuera más que un conservatorio cultural, sería un museo; pero está manifiestamente viva. Pasa de lo cultural a lo cultual». Y añadía: «No venimos a misa primero por nosotros mismos. Venimos porque tenemos con Dios una deuda que no se puede saldar». Describiendo la liturgia como «un catecismo vivido», concluía: «La liturgia antigua enseña no solo quién es Dios, sino quién es el hombre ante Dios. La liturgia no busca agradar a la época. Y por eso la época vuelve a ella».

El capellán del peregrinaje, el abbé De Massia, coincide en este diagnóstico: «La liturgia ocupa necesariamente un lugar central en este auge, porque es a menudo lo más visible para quienes descubren el peregrinaje. No la instrumentalizamos, pero no podemos sino constatar su eficacia misionera». Y precisa: «En los años 70, muchos pensaban que había que simplificar los ritos, abandonar el latín o atenuar lo sagrado para acercar a los hombres a la Iglesia. Hoy constatamos que hay personas que descubren precisamente la fe a través de esta liturgia. Su carácter trascendente, su exigencia, su orientación hacia lo divino responden a algo muy profundo en el corazón del hombre».

Con 22 nacionalidades representadas, un 7% de participantes extranjeros y columnas de peregrinos que atraviesan la campiña de la Isla de Francia hacia la catedral milenaria asociada al poeta Charles Péguy, el peregrinaje de Chartres se consolida como el principal termómetro del catolicismo tradicional europeo.

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