(LifeSiteNews/InfoCatólica) La policía del condado de Suffolk, en Long Island, Nueva York, detuvo el 20 de mayo a Deyonna Subert, de 41 años y sin domicilio fijo, en relación con el acto de vandalismo que dejó decapitada la estatua del Sagrado Corazón de Jesús en la iglesia de Santa María (St. Mary's Roman Catholic Church) de East Islip. La acusada se enfrenta a un cargo de daño criminal de segundo grado, un delito grave de clase D, según informó el Departamento de Policía del condado de Suffolk. Fue arrestada en las primeras horas de la madrugada y compareció al día siguiente ante el Tribunal de Primera Instancia del condado de Suffolk en Central Islip.
El hallazgo en el día de la Primera Comunión
El acto vandálico se produjo en la noche del viernes 15 de mayo, en torno a las 23:15 horas, pero no fue descubierto hasta la mañana siguiente, cuando las familias se congregaron en la parroquia para celebrar la Primera Comunión de sus hijos y se encontraron con la imagen mutilada. La cabeza de la estatua fue hallada entre los arbustos cercanos. El párroco, el Padre Anthony Iaconis, describió la escena como especialmente perturbadora, dado que la estatua se encontraba en el jardín donde las familias suelen fotografiarse con sus hijos tras recibir los sacramentos. Lejos de dejarse llevar por la ira, el sacerdote pidió a los fieles que rezaran por quien cometió el acto: «Es algo terrible. Solo pido a la gente que ore por la persona que hizo esto. No está bien, pero podemos seguir orando por ella».
La diócesis expresa su preocupación; la policía descarta el crimen de odio
La Diócesis de Rockville Centre manifestó su inquietud a través de su portavoz, el Padre Eric Fasano: «Junto con los feligreses de Santa María, la diócesis está perturbada por el vandalismo a la estatua de Nuestro Señor. Mientras continúa la investigación, oramos para que se restaure la justicia en la parroquia». Las imágenes de videovigilancia y las denuncias de vecinos resultaron cruciales para la detención. Sin embargo, la detective sargento Apryl Hargrove, comandante de la Unidad de Crímenes de Odio del departamento, subrayó que el acto no fue clasificado como crimen de odio: «No atacó a la comunidad católica. Es una persona enferma mentalmente que recibirá los servicios que necesita». El responsable del condado de Suffolk, Ed Romaine, agradeció la rápida actuación policial y prometió mantenerse vigilante ante cualquier amenaza a los lugares de culto. La parroquia ya ha recibido donaciones suficientes para la restauración de la estatua, que se espera quede completada la próxima semana.
Un patrón alarmante de hostilidad anticristiana
El incidente de East Islip no es un hecho aislado. La Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB) ha documentado cientos de ataques contra iglesias y propiedades católicas desde 2020, incluyendo decapitaciones de estatuas, incendios provocados y pintadas blasfemas. Grupos como CatholicVote han constatado un notable incremento de esta hostilidad en los últimos años. La brutal acogida que recibió el vandalismo en las redes sociales por parte de sectores anticristianos confirma que el odio a la Iglesia es una realidad creciente en la sociedad norteamericana, que las autoridades civiles tienen la obligación de atajar con toda la firmeza que la ley permite.








