La única africana del grupo sinodal sobre homosexualidad no participó en la redacción del texto
Hermana Josée Ngalula | © ACI Africa

Se había manifestado en contra de «la ideología de la orientación sexual» en el pasado

La única africana del grupo sinodal sobre homosexualidad no participó en la redacción del texto

La hermana Josée Ngalula, única africana del Grupo de Estudio 9, revela que no participó en la redacción del polémico apartado sobre homosexualidad. La composición del grupo y las ausencias en el proceso cuestionan la representatividad del documento.

(InfoCatólica) Como en el Sínodo de la Familia que dio lugar a Amoris Laetitia, o en el caso de Fiducia Supplicans, los africanos han sido ninguneados y despreciados.

La religiosa congoleña Josée Ngalula, única miembro africana del Grupo de Estudio 9 del Sínodo, no participó en la redacción de la polémica sección sobre homosexualidad incluida en el informe final del grupo, lo que intensifica los interrogantes sobre la representatividad del documento y la coherencia del proceso sinodal.

La hermana de San Andrés, teóloga y miembro de la Comisión Teológica Internacional, declaró al National Catholic Register que «se niega a entrar en el debate sobre las personas homosexuales» porque «no es una cuestión pastoral mayor en mi comunidad». «Dejo a aquellos para quienes esto es un asunto "mayor" que lo discutan entre ellos», añadió por correo electrónico en francés, su lengua materna.

Solo trabajó en el apartado de no violencia activa

La hermana Josée explicó que se centró «únicamente» en la parte del informe dedicada a la no violencia activa, una sección independiente del apartado sobre homosexualidad, en consonancia con su «contexto africano, marcado por guerras y otras circunstancias que infligen sufrimiento humano y desafían la conciencia».

La revelación cobra especial relevancia porque la religiosa congoleña se ha pronunciado públicamente contra lo que denomina «la ideología de la orientación sexual». Durante el Sínodo sobre la Sinodalidad en octubre de 2023, calificó las campañas para legitimar las relaciones entre personas del mismo sexo como «contrarias a mi cultura africana y contrarias a la Biblia». «Nunca apoyaré una opinión que fomente estas ideologías de la orientación sexual: nunca, nunca», declaró entonces.

Un texto cuestionado por su contenido y su método

La sección en cuestión, centrada en las «experiencias de personas creyentes con atracción hacia personas del mismo sexo», ha sido criticada por restar gravedad al carácter pecaminoso de las relaciones homosexuales y por poner en duda que las enseñanzas de la Iglesia sobre moral sexual puedan considerarse definitivas.

El cardenal neerlandés Wim Eijk rechazó frontalmente esta premisa: «Esto es sencillamente falso. Las intenciones con las que Dios creó a la persona humana en el contexto del matrimonio y la sexualidad son verdades universales, establecidas de una vez por todas, que el ser humano puede conocer espontáneamente a través de la ley moral natural y que se encuentran en la Sagrada Escritura».

Antes de que la hermana Josée revelase su no participación, el proceso de redacción ya había sido cuestionado por su falta de coherencia con los principios de la sinodalidad, que promueve la escucha amplia de todas las voces. La sección sobre homosexualidad incluye críticas al apostolado Courage International a partir del testimonio de un hombre que se identifica como homosexual, pero ningún representante de Courage fue consultado durante la elaboración del informe. «Dado que ningún representante de Courage participó en el proceso, el grupo de estudio resulta problemático y parece contradecir lo que la sinodalidad pretende: una mayor participación de todas las voces relevantes», declaró el padre Brian Gannon, director ejecutivo de Courage International.

Miembros con posiciones controvertidas

Varios integrantes del Grupo de Estudio 9, encargado originalmente de proponer un método sinodal para abordar «cuestiones doctrinales, pastorales y éticas controvertidas», son conocidos por promover enfoques heterodoxos en teología moral, especialmente en materia sexual. El teólogo moral italiano padre Maurizio Chiodi ha defendido que la anticoncepción puede ser moralmente lícita para parejas casadas en determinadas circunstancias, basándose en Amoris Laetitia, y que las relaciones homosexuales «bajo ciertas condiciones» podrían ser «el camino más fecundo» para quienes experimentan atracción hacia personas del mismo sexo. El jesuita padre Carlo Casalone ha sugerido que los absolutos morales enseñados por la Iglesia deben someterse a la interpretación de la conciencia. El cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo de Lima y coordinador del grupo, ha sido destacado por grupos de presión LGBTQ como «abierto» a cambios en esta materia.

Completan el grupo el arzobispo Filippo Iannone, canonista italiano a quien el Papa León XIV nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos; el padre Piero Coda, teólogo dogmático y secretario general de la Comisión Teológica Internacional; y Stella Morra, teóloga fundamental que enseña en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. El informe final no indica qué miembros participaron en la redacción de cada sección del documento de 32 páginas, y la oficina del Sínodo no respondió a las preguntas del Register al respecto.

La brecha entre África y Occidente

La negativa de la hermana Ngalula a contribuir al apartado sobre homosexualidad subraya la profunda división entre los católicos africanos y quienes en Occidente abogan por una mayor aceptación de las relaciones entre personas del mismo sexo. Durante la sesión sinodal de 2023, los participantes africanos se opusieron a los intentos de suavizar la prohibición de las relaciones homosexuales, y el término «LGBTQ» fue excluido del informe final. Posteriormente, Fiducia Supplicans, el documento del Papa Francisco que autorizaba bendiciones a personas en uniones del mismo sexo, provocó una fuerte reacción en el continente africano, lo que obligó al Vaticano a emitir varias aclaraciones.

Teólogos y prelados africanos han advertido de que si la sinodalidad no incorpora adecuadamente las perspectivas de África y del sur global, «corre el riesgo de quedar reducida a un eslogan». «¿Se permitirá hablar al sur? ¿Escuchará el norte al sur?», preguntó retóricamente el teólogo nigeriano y dominico padre Anthony Akinwale antes de la sesión sinodal de 2024.

Próximos pasos del informe

El informe final del Grupo de Estudio 9, junto con los documentos de los demás grupos, será revisado por los dicasterios vaticanos competentes y por la Secretaría General del Sínodo para elaborar «propuestas operativas» a petición del Santo Padre, según Vatican News. León XIV evaluará entonces las propuestas y «podrá», según el Vaticano, «aprobarlas».

 

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