(InfoCatólica) El Ordinariato de Nuestra Señora de la Cruz del Sur es la estructura católica en Australia que agrupa a los antiguos anglicanos que han entrado en plena comunión con Roma.
Benedicto XVI creó tres de estos ordinariatos personales en el mundo (para Inglaterra y Gales, Norteamérica y Australia), con el fin de atender a los clérigos anglicanos que querían convertirse al catolicismo y, en muchas ocasiones, traían con ellos a sus comunidades de fieles. El papa alemán, con gran generosidad, creó la estructura de los ordinariatos para que estos conversos pudieran conservar como católicos todo lo bueno que tenían, incluido un uso litúrgico propio, llamado informalmente «uso anglicano».
Con ocasión del traslado del administrador apostólico del ordinariato australiano, Mons. Anthony Randazzo a un nuevo cargo en Roma, el Papa acaba de nombrar a Mons. Lopes para que dirija el ordinariato oceánico. El nombramiento de un pastor suele ser motivo de satisfacción y de tranquilidad para una comunidad eclesial, pero, en este caso, también ha suscitado cierta intranquilidad.
La intranquilidad no se debe a que Mons. Steven J. Lopes sea un mal obispo. Al contrario, generalmente es considerado un prelado excelente. Lo llamativo es que se trata del segundo administrador apostólico que se nombra para el ordinariato australiano, en lugar de un obispo propio. Este nombramiento es sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis, es decir, temporal mientras esté vacante el cargo y hasta que la Santa Sede decida otra cosa. Moneñor Lopes, además, ya dirige el Ordinariato de la Cátedra de San Pedro en Estados Unidos y Canadá, y ahora se le pide que se encargue de pastorear también el australiano, a una distancia inmensa del suyo.
El ordinariato de la Cruz del Sur es el único que no cuenta con obispo propio y lleva casi tres años en esa situación. Además, es el más pequeño en número, pero también el más extenso de los tres que existen. Apenas cuenta con unos 1.200 fieles (mientras que el ordinariato norteamericano tiene 12.000 y el inglés 2.000) y 26 parroquias (los otros dos tienen 40 y 35). Se une a las dificultades que el ordinariato australiano cuenta solo con 17 sacerdotes (mientras que el norteamericano tiene 90 y el inglés 80), aunque este año se han ordenado dos nuevos diáconos, que se convertirán en sacerdotes en los próximos meses. Su extensión, que abarca Japón y Nueva Zelanda además de Australia, plantea dificultades organizativas y hace que a veces las comunidades del ordinariato se sientan como islas separadas y solitarias.
Por todo esto, algunos han considerado que el nombramiento de un segundo administrador apostólico podría ser un signo de que el futuro del ordinariato australiano es incierto o incluso de que está próximo a desaparecer.
En una entrevista concedida a The Pillar, sin embargo, Mons. Lopes ha declarado que «hay mucha vida y una fe robusta en este ordinariato». El prelado considera que la comunidad sigue creciendo espiritualmente, mantiene una identidad clara y posee una misión importante dentro de la Iglesia.
Monseñor Lopes también destaca el valor del patrimonio anglicano dentro del catolicismo, en particular su liturgia solemne y bella, su rica tradición musical, el uso de un inglés litúrgico clásico y una cultura eclesial marcada por la participación activa de los laicos.
Asimismo, subraya que se trata de una estructura reciente, creada en 2012 y la compara con una diócesis de nueva creación: «las diócesis nuevas no se crean de la nada. Crecen y van madurando con el tiempo, a medida que las parroquias que las componen crecen y maduran también, hasta que la Iglesia reconoce que tienen los elementos eclesiales necesarios para tener el ministerio apostólico de un obispo».
«Me gustaría que más personas vieran la vitalidad que percibo en el Ordinariato de Nuestra Señora de la Cruz del Sur», explica el obispo. «Si mirasen más allá de la aparente pequeñez de nuestras comunidades parroquiales, verían a la Iglesia en todo su esplendor. Hay sacerdotes de setenta y ochenta años que trabajan más que otros con la mitad de su edad y recorren grandes distancias por el bien de las almas. Hay padres jóvenes que encuentran nuevas maneras de aprovechar el rico patrimonio inglés para transmitir la fe a sus hijos en un entorno muy secular. Hay jóvenes que disciernen su vocación y encuentran el valor para seguirla. Se celebran liturgias con belleza y reverencia, dando gracias a Dios por estas bendiciones».








