El director de Courage denuncia que el informe sinodal «hiere a la Iglesia» y es «intelectualmente deshonesto»
P. Brian Gannon | © EWTN

El Sínodo está «en total contradicción con 2.000 años de enseñanza moral católica»

El director de Courage denuncia que el informe sinodal «hiere a la Iglesia» y es «intelectualmente deshonesto»

El padre Brian Gannon pide en una entrevista a la jerarquía que rechace públicamente el informe sinodal que atribuye falsamente a Courage la práctica de «terapias reparativas» y presenta las relaciones homosexuales como un don de Dios.

(NCRegister/InfoCatólica) El padre Brian Gannon, director ejecutivo de Courage International, ha calificado el informe final del Grupo de Estudio 9 del Sínodo sobre la Sinodalidad como un documento «incompleto, erróneo y hiriente para muchos católicos con atracción al mismo sexo que viven fielmente la castidad según la enseñanza de la Iglesia». En una entrevista concedida al Edward Pentin, Gannon desgrana punto por punto las que considera graves deficiencias del texto sinodal publicado el pasado 5 de mayo por la Secretaría General del Sínodo.

«Una herida autoinfligida»

Las críticas del director de Courage se suman a la respuesta oficial del apostolado, que, como informó InfoCatólica, calificó el informe de «calumnia y difamación» contra la organización y sus miembros. En la entrevista, Gannon amplía y fundamenta esas objeciones.

El sacerdote señala cuatro problemas centrales del documento. En primer lugar, que Courage, asociación pública clerical universal de fieles con varios miles de miembros y una junta episcopal de obispos que la respaldan, no fue representada en el Grupo de Estudio 9, lo que, a su juicio, contradice el propio espíritu de la sinodalidad. En segundo lugar, que las únicas fuentes del grupo parecen ser dos testimonios de personas que rechazan la enseñanza moral de la Iglesia y mantienen relaciones homosexuales. En tercer lugar, que la atribución a Courage de prácticas de «terapia reparativa» es «completamente falsa». Y en cuarto lugar, que el mensaje general del informe parece presentar las relaciones entre personas del mismo sexo como un don de Dios, «en total contradicción con 2.000 años de enseñanza moral católica».

«Para ser franco: el informe es intelectualmente deshonesto y hiere a la Iglesia, una herida autoinfligida por los colaboradores y redactores del Sínodo que parecen estar rechazando el Catecismo de la Iglesia Católica», afirma Gannon.

La castidad como camino, no la «terapia reparativa»

Gannon insiste en que el núcleo del apostolado de Courage es la castidad, el acompañamiento personal y la gracia a través de los sacramentos, y que la organización «pone un enorme énfasis en el acompañamiento y la sensibilidad hacia la lucha de las personas con atracción al mismo sexo en el mundo actual». A su juicio, la tergiversación del informe sinodal «hiere a los miembros de Courage y proyecta una imagen errónea que causa daño al alcance pastoral de la Santa Madre Iglesia».

El sacerdote aborda también el pasaje del informe que parece negar la pecaminosidad de las relaciones homosexuales, donde se afirma que «el pecado, en su raíz, no consiste en la relación de pareja (del mismo sexo), sino en una falta de fe en un Dios que desea nuestra plenitud». Gannon responde invocando la estructura del acto moral tal como la enseña el Catecismo (1750-1753): por buena que sea la intención, si el objeto del acto es malo, ninguna intención puede eliminar el mal. Y recuerda que «una lectura intelectualmente honesta de la Sagrada Escritura condena claramente los actos homosexuales, sin condenar a quienes tienen atracción al mismo sexo pero viven castamente».

Sesenta años de ataque a la enseñanza moral

Preguntado por las razones de la oposición al apostolado de Courage dentro de la propia Iglesia, Gannon apunta a las «teologías morales revisionistas surgidas en los años sesenta», que buscaron «revolucionar la enseñanza de la Iglesia para acomodarse a la cultura secular de la llamada revolución sexual». Frente a ello, sitúa la respuesta de san Juan Pablo II en Veritatis Splendor y el Catecismo sobre la naturaleza inmutable de la ley moral. El director de Courage señala que, como ha dicho el Papa León XIV en varias ocasiones, la llamada universal a la castidad y la reverencia por el matrimonio como unión exclusiva entre hombre y mujer «se convierte en un obstáculo para el deseo moderno de decidir qué es el bien y qué es el mal».

Petición a la jerarquía

Gannon pide «respetuosamente» a la jerarquía que «lo señale abiertamente» como «un resumen sin carácter vinculante de una indagación incompleta» que no reconoce a los miles de fieles que abrazan la totalidad de la enseñanza de la Iglesia y que, con el apoyo de Courage, viven una vida casta. «Hay muchísimos miembros de Courage increíblemente cariñosos y fieles que nos inspiran a los sacerdotes y diáconos capellanes de Courage en la búsqueda de la santidad y la paz», concluye.

A continuación se reproduce por su interés íntegra la entrevista del padre Brian Gannon con Edward Pentin para el National Catholic Register.

Entrevista

Padre Gannon, ¿cuál es su valoración general de la visión de la homosexualidad que presenta el informe?

Hay cuestiones que hacen que el informe sea incompleto, erróneo y, por tanto, hiriente para muchos católicos con atracción al mismo sexo que están siendo tan fieles a la enseñanza de la Iglesia sobre la castidad y el matrimonio.

En primer lugar, Courage International, para ser exactos desde el punto de vista canónico, es una asociación pública clerical universal de fieles. En efecto, Courage es una organización internacional con varios miles de miembros e incluso una junta episcopal de obispos católicos que la apoyan plenamente. A pesar de ello, de forma asombrosa, Courage no estuvo representada en el Grupo de Estudio 9. Esto plantea un problema: el material de partida es deficiente e incompleto.

En segundo lugar, dos testigos que rechazan la enseñanza moral de la Iglesia y abrazan relaciones inmorales parecen ser las únicas fuentes.

En tercer lugar, Courage no practica la terapia reparativa; esto es falso. El centro es la castidad y la libertad que esta otorga por la gracia de Dios.

En cuarto lugar, el mensaje general parece presentar una relación entre personas del mismo sexo como un don de Dios, en total contradicción con 2.000 años de enseñanza moral católica.

Para ser franco: el informe es intelectualmente deshonesto y hiere a la Iglesia, una herida autoinfligida por los colaboradores y redactores del Sínodo que parecen estar rechazando el Catecismo de la Iglesia Católica.

¿Cuál es su reacción a lo que se dice sobre Courage?

Courage es una organización que ayuda a hombres y mujeres con atracción al mismo sexo a amar auténticamente y a florecer en ese amor, como enseña Cristo. Dado que ningún representante de Courage participó en el proceso, el grupo de estudio se volvió problemático y parece contradecir lo que la sinodalidad pretende: una mayor participación de todas las voces relevantes. Por tanto, es intelectualmente deshonesto. Courage no practica la terapia reparativa; eso es completamente falso. La castidad, el acompañamiento personal y la gracia a través de los sacramentos son elementos clave del ministerio de Courage.

Courage pone un enorme énfasis en el acompañamiento y la sensibilidad hacia la lucha de las personas con atracción al mismo sexo en el mundo actual. Hay una gran cantidad de acompañamiento paternal; este informe ni siquiera reconoce, y mucho menos desarrolla, ese elemento clave de Courage. En consecuencia, esta tergiversación de Courage hiere a los miembros de Courage y proyecta una imagen errónea de Courage que causa daño al alcance pastoral de la Santa Madre Iglesia.

¿Cuál es su reacción al pasaje del informe que parece negar la pecaminosidad de las relaciones homosexuales? El texto dice: «Dentro de esta lucha, y simultáneamente como camino hacia su resolución, el relato da testimonio del descubrimiento de que el pecado, en su raíz, no consiste en la relación de pareja (del mismo sexo), sino en una falta de fe en un Dios que desea nuestra plenitud. Esta nueva conciencia se convierte en el punto de partida para superar una concepción de la comunidad cristiana como mero lugar de acogida y compasión, y llegar a la experiencia de la comunidad cristiana como un lugar donde todos somos amados».

Las relaciones son el corazón de la existencia humana. Dios es tres Personas; estamos hechos a su imagen; estamos hechos para amarle a Él y a todos los demás. Dios se hizo hombre para restaurar la relación rota con la raza humana. Lo hizo a través de la cruz y la Resurrección. Por tanto, todas las relaciones solo se realizan plenamente cuando están en armonía con Cristo y su Santa Esposa, la Iglesia.

Dios quiere que todos tengan relaciones florecientes en el matrimonio y la familia, y por eso define los fines específicos de la sexualidad humana para ayudarnos a florecer y protegernos de la herida autoinfligida del pecado.

La complementariedad física del hombre y la mujer manifiesta visiblemente la definición que Dios hace de los fines unitivo y procreativo de la sexualidad para proteger a la raza humana. La relación perfecta de Adán y Eva se deterioró inmediatamente entre ellos cuando usurparon la autoridad de Dios sobre el bien y el mal.

Siempre que alguien se aparta de los Mandamientos, se aparta también del Sermón de la Montaña. Cristo dio las llaves a Pedro y a los papas sucesivos para manifestar su autoridad moral en el mundo. Por tanto, la sexualidad debe ser definida por Cristo y su Esposa, tal como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica; no a partir de comentarios improvisados, sino del Catecismo de la Iglesia Católica como compendio de 2.000 años de enseñanza católica. Una lectura intelectualmente honesta de la Sagrada Escritura condena claramente los actos homosexuales, sin condenar a quienes tienen atracción al mismo sexo pero viven castamente.

Igualmente, la enseñanza católica sobre toda la moral sexual permanece idéntica desde hace 2.000 años. La estructura del acto moral no ha cambiado en la enseñanza católica. Como enseña el Catecismo (1750-1753), el objeto del acto debe ser bueno para que la acción moral sea buena. Por «buena» que sea la intención, si el objeto del acto (aquí, una acción sexual) es malo, ninguna intención puede eliminar el mal. Dios es la fuente de todo amor, y el momento definitorio del amor de Dios por la raza humana es la cruz: obediencia completa al Padre y disposición a aceptar el sufrimiento para cumplirla, pero sabiendo que Dios te acompaña en cada paso con amor infinito, paciencia y el sacramento de la penitencia.

La declaración anterior necesita ser retirada y sustituida por una nueva que abrace más clara y amorosamente la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad humana y la llamada universal a la santa castidad. Que haya muchos mártires católicos heroicos por la castidad en la historia de la Iglesia es un testimonio poderoso, especialmente los santos patronos de Courage: san Carlos Lwanga y sus compañeros.

¿Por qué cree que católicos como estos desean oponerse a lo que hace Courage, cuando el apostolado sigue la enseñanza de la Iglesia?

Esa pregunta merece una respuesta a fondo, pero en resumen: en los últimos 60 años hemos visto un ataque global contra la enseñanza moral de la Iglesia como nunca antes en la historia. Las teologías morales revisionistas que surgieron a partir de los años sesenta buscaron revolucionar la enseñanza de la Iglesia para acomodarse a la cultura secular de la llamada revolución sexual. San Juan Pablo II escribió con claridad y determinación en Veritatis Splendor y en el Catecismo sobre la naturaleza inmutable de la ley moral, directamente ligada a la antropología del hombre y la mujer como imágenes de Dios. Las luchas personales del hombre y la mujer al vivir el Evangelio señalan las experiencias subjetivas que deben ser tratadas pastoralmente con caridad y benevolencia, pero también, como hace un médico, la verdad del remedio debe quedar clara. La llamada de todas las personas a la castidad y la reverencia por el matrimonio como unión exclusiva entre hombre y mujer, como ha dicho el Papa León XIV en varias ocasiones, se convierte en un obstáculo para el deseo moderno de decidir qué es el bien y qué es el mal; eso, en consecuencia, hace que el deseo personal prevalezca sobre la enseñanza de la Iglesia católica y, por tanto, permite a cualquiera reescribir de hecho el depósito de la fe, algo para lo que nadie tiene autoridad.

¿Cuál sería la respuesta eficaz de la jerarquía a este informe? ¿Debería simplemente ignorarse, al tratarse de un informe no vinculante, o deberían pronunciarse y rechazarlo públicamente como incoherente con la enseñanza de la Iglesia?

Pedimos respetuosamente a la jerarquía que lo señale abiertamente como lo que es: un resumen sin carácter vinculante de una indagación incompleta sobre esta cuestión tan sensible y exigente para tantas familias. Que no reconoce a los muchos miles que buscan abrazar todo lo que la Iglesia enseña. Que la enseñanza de la Iglesia es clara: Dios es Amor infinito y Verdad inmutable. La Verdad es anterior a la conciencia y a la experiencia humana; por tanto, las enseñanzas morales inmutables de la Iglesia establecen que cualquier acción sexual fuera del matrimonio es siempre pecaminosa. Pero Courage ha tenido un éxito enorme ayudando a miles de personas a vivir una vida casta según la Iglesia. Hay muchísimos miembros de Courage increíblemente cariñosos y fieles que nos inspiran a los sacerdotes y diáconos capellanes de Courage en la búsqueda de la santidad y la paz.

 

1 comentario

Luis Fernando
"en total contradicción con 2.000 años de enseñanza moral católica"

Eso se puede decir de Amoris Laetitia, de Fiducia Supplicans, de... mejor no sigo.

Esto tiene un nombre: apostasía.
12/05/26 11:01 AM

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