(Bitter Winter/InfoCatólica) La Iglesia católica controlada por el Estado en China celebró en abril su sesión nacional de formación sobre la «sinización del catolicismo» sin una sola referencia a documentos del Vaticano ni del Papa León XIV. El programa, desarrollado en el Instituto Central de Socialismo de Pekín, giró íntegramente en torno a la ideología del Partido Comunista Chino (PCCh) y las directrices de Xi Jinping.
Cerca de cincuenta representantes de la Asociación Patriótica de Católicos Chinos y de la Conferencia Episcopal oficial participaron en el encuentro, cuyo objetivo declarado era profundizar en la alineación ideológica del clero con el Partido. Según informa Bitter Winter, el obispo Li Shan, presidente de la Asociación Patriótica, inauguró las sesiones repitiendo la fórmula habitual: el «programa general» del trabajo religioso en la nueva era consiste en aplicar las directrices de Xi Jinping, reforzar la gobernanza de la religión mediante el estado de derecho y garantizar que el catolicismo refleje «características chinas».
Adoctrinamiento ideológico como currículo
El plan de estudios de la sesión no dejó lugar a ambigüedades sobre la jerarquía de lealtades exigida al clero. Los participantes estudiaron el pensamiento de Xi Jinping, sus declaraciones sobre el trabajo religioso, su doctrina sobre el estado de derecho y el programa del Partido para la «gobernanza estricta de la religión». Recibieron también instrucción sobre la gestión de la actividad religiosa en internet y sobre las «funciones sociales» de la religión dentro de los objetivos nacionales.
Se instruyó a los asistentes a «estudiar en profundidad y comprender a fondo» las declaraciones de Xi Jinping sobre religión, a dejar que los «valores socialistas fundamentales» guiasen su predicación y a «impregnar» con ellos su labor pastoral. La única «tradición» subrayada fue la que refuerza el nacionalismo cultural y la lealtad política.
Ni una referencia al Magisterio
La ausencia de cualquier mención a documentos pontificios o del Vaticano resulta especialmente llamativa dado que Pekín invoca habitualmente el acuerdo sino-vaticano de 2018 como prueba de su buena voluntad hacia la Iglesia universal. Según el análisis de Bitter Winter, el silencio es estructural: el propósito de la formación es reordenar las prioridades intelectuales y espirituales del clero para que la ideología del Partido se sitúe por encima de la autoridad eclesial.
Incluso la visita cultural programada, al Museo Arqueológico de China, respondía al mismo objetivo: cultivar la «confianza cultural» y fortalecer la identificación con la narrativa del Partido sobre la civilización china.
Compromisos de los participantes
En la ceremonia de clausura, representantes de las provincias de Jiangsu, Hubei y Guizhou se comprometieron a «elevar la posición política», «heredar la tradición patriótica» y «avanzar en la sinización en profundidad y sustancia». Prometieron también construir un «sistema teológico con características chinas» y traducir lo aprendido en medidas concretas al servicio de la modernización y el «rejuvenecimiento nacional» promovidos por el Partido.
Un modelo de Iglesia al servicio del Estado
Lo que se desprende de la sesión es un modelo de catolicismo cuya misión principal no es la evangelización, la vida sacramental ni la fidelidad a la Iglesia universal, sino el servicio disciplinado a la agenda del PCCh. La Iglesia patriótica controlada por el Estado, según concluye Bitter Winter, sigue funcionando como una rama de propaganda del Partido dirigida a los católicos chinos, sin que el acuerdo firmado entre la Santa Sede y Pekín en 2018 haya alterado esta dinámica.







