(InfoCatólica) A modo de adivinanza: ¿qué universidad invita habitualmente a conferenciantes abortistas, promueve multitud de clubs y actos LGBT y tiene una Presidenta hija de sacerdote, amiga del P. James Martin SJ y aficionada a rechazar públicamente la doctrina de la Iglesia?
Si el lector ha respondido «una universidad jesuita», desgraciadamente ha acertado. La Universidad Jesuita de Fordham, en Nueva York, reúne todas estas características, entre otras, que deberían ser incompatibles con una universidad propiedad de una orden religiosa. Tanto Fordham como otras universidades jesuitas, sin embargo, siguen considerándose «católicas».
Como ha declarado LifeSiteNews C. J. Doyle, Director de la Liga de Acción Católica de Massachusetts y antiguo alumno de una universidad jesuita, «la educación superior jesuita en Estados Unidos se encuentra en un avanzado estado de apostasía desde hace décadas».
La Universidad de Fordham es una de las tres principales universidades jesuitas norteamericanas, junto con Georgetown y Boston College, de un total de 28 universidades de la Compañía de Jesús en el país. En ese sentido, es un exponente muy significativo de lo que es la educación superior jesuita en los Estados Unidos y, en parte, en el resto del mundo.
Entre todas esas universidades, Fordham se distingue por una característica muy curiosa: su Presidenta, Tania Tetlow, es hija de un exsacerdote jesuita. Al margen de esa circunstancia anecdótica y de sus cualidades administrativas, Tetlow es conocida por ser partidaria de la ordenación de mujeres, el matrimonio del mismo sexo, el relativismo religioso, las causas LGTB y el uso de anticonceptivos.
Curiosamente, esas posturas anticatólicas no solo no la impiden presidir una universidad jesuita, sino que todo indica que la hacen especialmente adecuada para el cargo.
Por ejemplo, su universidad de Fordham, como tantas otras universidades jesuitas, promueve las causas LGBT con multitud de actos, asociaciones y celebraciones. Al respecto, Tetlow declaró que «como representamos a una Iglesia cuyas doctrinas hacen que muchos de esos estudiantes [LGBT] se sientan rechazados y juzgados, no basta con nuestra aprobación silenciosa» de esos estudiantes.
«No sé si la Iglesia cambiará su doctrina en temas de sexualidad, como ha hecho en otras cuestiones», afirmó. En cualquier caso, recordó que sus padres le explicaron al respecto que «las versiones fundamentalistas de las grandes religiones del mundo tienden a centrarse en construcciones inflexibles de masculinidad y feminidad, pero esas visiones son ampliamente rechazadas», porque un «Dios amoroso» no puede dividir en dos a la humanidad y considerar que «una mitad» es «menos valiosa». Como no podía ser menos, es amiga y partidaria del P. James Martin SJ, conocido por su labor para cambiar la doctrina de la Iglesia sobre las uniones del mismo sexo.
Recientemente, Tetlow ha vuelto a manifestar públicamente su postura en favor de los anticonceptivos: «como la gran mayoría de los católicos norteamericanos, no estoy de acuerdo con la Iglesia en su política sobre los anticonceptivos». No ha engañado nunca a nadie. Ya en el primer año en el cargo afirmó lo mismo: «me alegro de decirle públicamente que estoy en desacuerdo con [la postura de la Iglesia sobre los anticonceptivos] y espero que la Iglesia cambie de opinión».
Al mismo tiempo, la Presidenta se lamenta de que no se pueden distribuir anticonceptivos en el campus de la Universidad, porque las normas de la Iglesia se lo impiden. Sin embargo, tranquiliza a los estudiantes asegurándoles que no es un problema insoluble porque la universidad está en una ciudad en la que es muy fácil conseguir esos anticonceptivos. Además, la página explicativa del Seguro médico de la universidad ofrece pistas apenas camufladas a los estudiantes de cómo conseguir anticonceptivos pagados por el seguro médico, alegando que tienen acné y otras condiciones médicas tratables con la píldora.
Los actos y políticas de la Universidad contrarios a la doctrina de la Iglesia son muy numerosos. Los conferenciantes invitados son frecuentemente políticos abortistas, propagandistas de la ideología LGBT o católicos contrarios a la enseñanza de la Iglesia. Los directivos, profesores, miembros de consejos son en gran parte contrarios a las doctrinas católicas más básicas. Además de la capellanía católica, Fordham mantiene capellanes judíos y musulmanes, la identidad católica de la universidad se plantea en términos vagos y no doctrinales y se acepta con normalidad que los grupos de estudiantes reconocidos sean explícitamente inmorales.
La Presidenta puede hacer declaraciones contrarias a la fe de la Iglesia y poner en práctica políticas inmorales en Fordham sin miedo a que se produzca ninguna corrección. Es más, Tetlow fue anteriormente Presidenta de otra universidad jesuita, la Universidad Loyola de Nueva Orleans, de manera que su elección como presidenta de Fordham se hizo sabiendo perfectamente lo que pensaba a iba a hacer.
Como señala C. J. Doyle, «instituciones como la Universidad de Fordham fueron construidas por católicos para católicos». «Ahora estáncontroladas por progresistas modernistas» que «en otro tiempo habríamos llamado herejes». En ese sentido, «es necesario recuperar instituciones como Fordham para que vuelvan a estar al servicio de la fe y la comunidad católica».








