(KathPress/InfoCatólica) Miles de cristianos ortodoxos se congregaron en Jerusalén para celebrar la tradicional liturgia del Fuego Santo en la basílica del Santo Sepulcro, uno de los actos más significativos de la Pascua oriental en Tierra Santa. La celebración tuvo lugar este Sábado Santo ortodoxo, después de que quedaran levantadas las restricciones a las concentraciones que anteriormente solo habían permitido celebraciones muy reducidas del Ramadán, la Pascua judía y la Pascua católica.
Según los datos facilitados por la policía, unas 2.500 personas recibieron autorización para entrar en la basílica del Santo Sepulcro. A ellas se sumaron varios cientos de personas concentradas en la plaza situada ante el templo, mientras otras muchas permanecían repartidas por distintos puntos de la Ciudad Vieja de Jerusalén. La imagen fue la de una gran afluencia de fieles en torno a uno de los lugares más sagrados de la cristiandad.
La liturgia del Fuego Santo, celebrada al mediodía del Sábado Santo ortodoxo, cuenta con más de 1.200 años de antigüedad y es considerada el momento culminante de las celebraciones de las Iglesias orientales en Jerusalén. Según la creencia popular ortodoxa, una llama se enciende de manera milagrosa en la capilla venerada como sepulcro de Cristo. Después, ese fuego es transmitido de unos fieles a otros y se convierte en el centro de una ceremonia de enorme fuerza simbólica.
Para la jornada, la policía había anunciado cortes de calles desde primeras horas de la mañana. Además, se desplegaron cientos de agentes en toda la zona de la Ciudad Vieja. Las autoridades explicaron que el límite de aforo fijado para el recinto eclesiástico había sido establecido «de acuerdo con la evaluación de un ingeniero de seguridad», teniendo en cuenta factores como la densidad de personas y las salidas de emergencia, con el fin de «evitar una peligrosa masificación».
Las limitaciones impuestas por la policía al número de participantes ya habían provocado protestas en años anteriores por parte de cristianos locales y de responsables eclesiásticos. En 2022, por ejemplo, la policía anunció en un primer momento una restricción de un máximo de 1.000 personas, una decisión contra la que recurrieron judicialmente representantes de los cristianos de Jerusalén y de varias organizaciones ortodoxas.
El año pasado se permitió la presencia de 2.750 personas dentro de la iglesia, así como de 4.200 en la zona inmediata del Santo Sepulcro y en los tejados cercanos. Antes de la pandemia, la policía había limitado la asistencia a 10.000 personas debido a la estrechez del lugar y a la insuficiencia de salidas de emergencia.
La celebración de este año muestra, por tanto, un regreso a una vivencia más amplia de la Pascua ortodoxa en Jerusalén, aunque todavía bajo un fuerte control policial y con criterios estrictos de seguridad. En cualquier caso, la multitud reunida para esta antiquísima liturgia volvió a poner de manifiesto la profunda importancia espiritual que el Fuego Santo conserva para los cristianos orientales que acuden a la Ciudad Santa.








