(InfoCatólica) Mons. Charles Chaput, arzobispo emérito de Filadelfia, es probablemente uno de los mejores obispos de Estados Unidos y muchos piensan que fue una desgracia que no recibiera el capelo cardenalicio durante el pontificado anterior, a diferencia de otros prelados con fama de dudosa ortodoxia.
A pesar de ser emérito, Mons. Chaput sigue estando muy activo y acaba de publicar un llamativo artículo titulado «La formación del hombre cristiano». El artículo está motivado por los «tiempos difíciles» que corren y que parecen «alimentar los peores instintos masculinos, desde el débil y monótono hasta el egoísta abusador». En ese contexto, se pregunta qué deben hacer los jóvenes para convertirse en cristianos maduros. Su respuesta ha sido sorprendente: recordar a los templarios.
En efecto, el prelado recuerda que, al contrario de lo que sugieren muchas películas y novelas, los templarios se dedicaron a la noble tarea de «construir una nueva orden de nuevos hombres cristianos, diestros en las armas, que vivieran como hermanos, comprometidos con la oración, la austeridad y la castidad, y que se dedicaran radicalmente a servir a la Iglesia y a su pueblo, especialmente a los débiles». Así, viviendo en pobreza y protegiendo a los peregrinos que viajaban a los Santos Lugares, plasmaron el ideal de «una nueva caballería» cristiana.
El arzobispo emérito señaló que, tanto hace siglos como ahora, «vivir el Evangelio implica una verdadera guerra espiritual; una lucha contra el mal en nosotros mismos y en el mundo que nos rodea». Para esa guerra, algunas armas son la generosidad, la paciencia, la misericordia o el perdón, pero «la justicia y la valentía también son virtudes cristianas clave». Por eso, «el ideal de la caballería aún puede tener una influencia muy fuerte en los corazones y la imaginación de los hombres».
Aunque hoy muchos lo hayan olvidado, «los hombres necesitan un desafío» y también «poner a prueba y demostrar su valía». Según Mons. Chaput, «los hombres están programados por naturaleza y confirmados por la Palabra de Dios para hacer tres cosas principales: proveer, proteger y liderar; no buscando su propio bien, ni por sus vanidades y apetitos vacíos, sino al servicio de los demás».
De forma políticamente incorrecta, el arzobispo continúa diciendo que «los hombres están destinados a liderar de una manera singularmente masculina». Eso significa que «el mundo necesita hombres católicos fieles con ansias de ser santos». El papel de un esposo y padre católico es «ser un hombre que sacrifica sus propios deseos, por amor, para servir las necesidades de su esposa e hijos» y «constituye la piedra angular de un hogar cristiano».







