El Papa reivindica la autoridad de la Tradición eclesial frente a interpretaciones descontextualizadas de la Escritura
Audiencia General 2 de febrero de 2026 | Screenshot YT

Audiencia General

El Papa reivindica la autoridad de la Tradición eclesial frente a interpretaciones descontextualizadas de la Escritura

Alerta contra el doble peligro del fundamentalismo y el reduccionismo racionalista en la lectura de la Palabra y asegura que un lenguaje anacrónico vuelve ineficaz el anuncio del Evangelio

(InfoCatólica) Continuando con su catequesis sobre el Concilio según sus textos, León XIV, en la audiencia general celebrada este miércoles 4 de febrero de 2026 en el Aula Pablo VI, ha dedicado su catequesis a profundizar en la Constitución conciliar Dei Verbum, insistiendo en que la Sagrada Escritura debe leerse en su contexto histórico y literario, sin caer en interpretaciones fundamentalistas ni espiritualistas.

El Pontífice ha subrayado que Dios habla en términos humanos a través de las Escrituras y que su anuncio no puede desligarse ni de su origen divino ni de las esperanzas y sufrimientos concretos de los creyentes, evitando un lenguaje anacrónico que resulte ineficaz.

La Escritura, espacio de encuentro vivo con Dios

El Papa ha inaugurado su reflexión recordando que la Constitución Dei Verbum señala en la Sagrada Escritura, leída en la Tradición viva de la Iglesia, «un espacio privilegiado de encuentro en el que Dios sigue hablando a los hombres y a las mujeres de todos los tiempos». León XIV ha invitado a redescubrir la centralidad de la Palabra de Dios en la vida eclesial, no como un texto del pasado, sino como un acontecimiento vivo capaz de interpelar la existencia concreta de los fieles en el presente.

El Pontífice ha insistido en que los textos bíblicos no fueron escritos en un lenguaje celestial o sobrehumano, sino en palabras comprensibles para el hombre. «Dos personas que hablan lenguas diferentes no se entienden entre ellas, no pueden entrar en diálogo, no logran establecer una relación», ha observado, añadiendo que hacerse comprender por el otro constituye ya «un primer acto de amor». Por ello, Dios ha elegido hablar mediante lenguajes humanos, sirviéndose de distintos autores inspirados por el Espíritu Santo para redactar los libros sagrados.

La condescendencia divina en el lenguaje humano

Citando la Constitución Dei Verbum, León XIV ha explicado que «las palabras de Dios expresadas con lenguas humanas se han hecho semejantes al habla humana», del mismo modo que el Verbo eterno del Padre «se hizo semejante a los hombres». De este modo, ha precisado el Papa, «no sólo en sus contenidos, sino también en el lenguaje, la Escritura revela la condescendencia misericordiosa de Dios hacia los hombres y su deseo de hacerse cercano a ellos».

El Santo Padre ha repasado la evolución de la reflexión teológica sobre la relación entre el Autor divino y los autores humanos de los textos sagrados. Durante siglos, ha recordado, se insistió casi exclusivamente en la inspiración divina, llegando a considerar a los hagiógrafos como meros instrumentos pasivos del Espíritu Santo. Sin embargo, la reflexión contemporánea ha revalorizado su contribución, tal como reconoce el Concilio Vaticano II al afirmar que Dios es el autor principal de la Sagrada Escritura, pero llamando también a los hagiógrafos «verdaderos autores» de los libros sagrados.

El riesgo del fundamentalismo y la lectura anacrónica

«Rebajar la operación humana a la de puro amanuense no es glorificar la operación divina», ha advertido León XIV, añadiendo con firmeza: «Dios no mortifica nunca al ser humano ni sus potencialidades». De este equilibrio entre lo divino y lo humano, el Papa ha derivado una conclusión práctica fundamental: toda lectura de la Escritura que descuide una de sus dos dimensiones resulta parcial y, por tanto, errónea.

El Pontífice ha señalado que «una correcta interpretación de los textos sagrados no puede prescindir del ambiente histórico en el que estos han madurado y de las formas literarias utilizadas». La renuncia al estudio de las palabras humanas de las que Dios se ha servido, ha advertido, «corre el riesgo de dar lugar a lecturas fundamentalistas o espiritualistas de la Escritura, que traicionan su significado».

Un lenguaje encarnado en la historia

Este principio hermenéutico, según León XIV, tiene consecuencias directas para el anuncio evangelizador. «Si pierde contacto con la realidad, con las esperanzas y los sufrimientos de los hombres, si utiliza un lenguaje incomprensible, poco comunicativo o anacrónico, resulta ineficaz», ha aseverado el Papa. Por ello, «en cada época la Iglesia está llamada a proponer de nuevo la Palabra de Dios con un lenguaje capaz de encarnarse en la historia y de alcanzar los corazones».

En este contexto, el Santo Padre ha evocado las palabras del Papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii gaudium: «Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual».

El doble peligro: fundamentalismo y reduccionismo

Al mismo tiempo, León XIV ha alertado contra una lectura reductiva que olvida el origen divino de la Escritura y la trata únicamente como «un texto del pasado» o como mero objeto de análisis técnico. Especialmente cuando se proclama en el contexto de la liturgia, ha explicado, «la Escritura pretende hablar a los creyentes de hoy, tocar su vida presente con sus problemáticas, iluminar los pasos a seguir y las decisiones que tienen que asumir». Esto sólo es posible, ha precisado, «cuando el creyente lee e interpreta los textos sagrados bajo la guía del mismo Espíritu que los inspiró».

Recurriendo a san Agustín, el Pontífice ha recordado que quien no edifica el amor a Dios y al prójimo a partir de la Escritura «aún no la ha entendido». El origen divino de la Palabra, ha insistido León XIV, recuerda además que el Evangelio confiado al testimonio de los bautizados no puede reducirse a un mensaje meramente filantrópico o social, sino que constituye «anuncio alegre de la vida plena y eterna» donada por Dios en Jesucristo.

Un llamado a la coherencia entre palabra y vida

Al concluir su catequesis, el Papa ha invitado a dar gracias al Señor porque, en su bondad, «no permite que en nuestras vidas falte el alimento esencial de su Palabra». Asimismo, ha exhortado a los fieles presentes en el Aula Pablo VI a orar «para que nuestras palabras, y más aún nuestras vidas, no oscurezcan el amor de Dios que en ellas se narra».

Esta audiencia general se enmarca en el ciclo de reflexiones dedicadas al Concilio Vaticano II que León XIV inauguró el pasado 7 de enero, y que tiene como objeto profundizar en los documentos conciliares para su adecuada recepción y aplicación en la vida de la Iglesia contemporánea.

13 comentarios

Rubén (de Argentina)
El lenguaje puede cambiar, lo que no puede cambiar es el resultado de la enseñanza que nos llegó de la Tradición. Si el resultado antes era "A" y ahora es "no A", entonces no solo cambiaron las palabras, cambió la doctrina. Y eso es lo que ocurre hoy; bajo la excusa de lo pastoral, se deja vacía de contenido a la enseñanza tradicional.
4/02/26 4:21 PM
Francisco Javier
"La Sagrada Escritura debe leerse en su contexto histórico y literario"

Entonces dar pie al relativismo.
4/02/26 5:14 PM
Juan Antonio
A los del cisma alemán (y los demás) todo esto les resbala.
4/02/26 6:26 PM
Juan, diácono
"La Sagrada Escritura debe leerse en su contexto histórico y literario"

Entonces da pie al relativismo.
Es posible, todo se puede retorcer hasta el extremo, incluída la Palabra de Dios, pero, en principio, es todo lo contrario: en cada coordenada, temporal y física concreta, de la cuasi infinita variedad de circunstancias naturales y humanas, se extrae, por la Revelación, una visión única, y eterna. Y cuánto más se ahonde en lo particular, más se descubre lo universal.
Esto es evidente en cada versículo de la Biblia ,¿no les parece?
Un saludo en el Señor.
4/02/26 7:51 PM
Portugal
Los curas e incluso el Papa hablan con palabras teológicas que pocos católicos entienden, porque no tienen formación de la Doctrina cristiana. Digan que es lo que recuerdan de los sermones en la Santa Misa. Hay curas que siempre repiten la necesidad del dinero para unas pocas familias. Bien, ¿ pero y que dicen a las almas que tienen delante ?. Acaso les recuerdan que no se pueden comulgar sin antes confesarse...pues no les oí nunca. Acaso les recuerdan que en la Sagrada Forma Consagrada esta el Cuerpo y la Sangre de CRISTO, pues tampoco lo dicen. Los templos están vacíos de juventud y ello es culpa de los sacerdotes que no atraen con la Palabra de DIOS y de los paralizados PADRES que son los primeros evangelizadores, que asisten sin horrorizarse de los ejemplos malvados de algunos políticos.

Lamentable y terrible. " Los católicos de hoy en día pasan de todo ". Y los Padres parecen pasar de la formación de sus HIJOS. No rezan con ellos ni una sola Avemaría al día. Y cuando llega la muerte, pues venga a morirse...y sus almas ¿ que han hechos en esta vida por ellos mismos y por quienes alguna vez tuvieron delante sin haberles dejado en sus almas unas palabras de esperanza y renuncias para alcanzar la ETERNIDAD ?. ¡¡Cuidado con la Justicia de DIOS ¡¡.
4/02/26 10:47 PM
Juan Vera
En el contexto de la “Dei Verbum” y de la catequesis de León, la frase "La Sagrada Escritura debe leerse en su contexto histórico y literario", no tiene nada que ver con el relativismo. Lo que se quiere decir es que, para entender correctamente la Sagrada Escritura se la debe entender enmarcada en lo que sucedía en la época del pueblo judío de cada autor bíblico y en las formas de expresión literaria del mismo. Cuanto mejor se conozca la historia del pueblo judío y los géneros literarios que empleaba, mejor se entenderá lo que el autor de cada texto bíblico quería expresar (bajo la inspiración del Espíritu Santo, se sobreentiende).
Luego, todo eso deberemos traducirlo fielmente a nuestro lenguaje contemporáneo y aplicarlo correctamente a nuestra vida diaria según una hermenéutica que también sea fiel a la Tradición Apostólica y al Magisterio Eclesial Universal.
Que luego venga alguien que pretenda aplicar a los textos escriturales el "presentismo", o la adaptación a determinadas ideologías antitrascendentes, o la remodelación según la crítica bíblica atea y agnóstica, o a ver los textos según sus arbitrarias opiniones individuales, etc., eso sí será relativismo censurable sobrevenido.
4/02/26 11:03 PM
Mariano
"La Sagrada Escritura debe leerse en su contexto histórico y literario".

Creo que el Papa se refiere aquí al contexto histórico y literario en que ocurrieron los hechos y en que se recogen los escritos sobre ellos.

Por ejemplo, el contexto de Jesús es el del pueblo judío con una tradición religiosa milenaria que hay que conocer también, y la biblia ayuda a ello. Conocerla es lo que llamamos exégesis. Me parece que no se refiere al contexto actual del receptor contemporáneo, de lo que se ocupa la hermenéutica para que sea una recepción correcta.

Por tanto no se trata de dar pie al relativismo moderno, sino a una correcta recepción.
5/02/26 9:49 AM
Jordi
Fantástico, de lo que se deduce lógicamente que derogará a Amoris laetitia y Fiducia supliccans, siguiendo la lógica de sus palabras.

En cuanto el lenguaje, hoy está cambiando por el impacto de la inteligencia artificial.

Esto significa que el lenguaje del Concilio Vaticano II del 1965, hace ya 60 años, ya está arcaizado y pertenece a un contexto diferente, el preinformático, el pre-IA y el pre-histórico contemporáneo, según se entiende de su lógica de la evolución lingüística contextual.

De lo que se infiere que dentro de algunos años su propio lenguaje también estará arcaizado.
5/02/26 11:48 AM
Giacomo Arlecchi
Se interpreta bien la Biblia dejando de lado las ideologías e invocando al Espiritu que la inspiró y la deposito en la Iglesia como norma espiritual perpetua e inamovible para todos los tiempos y contextos que sobrevengan. Junto a la tradición viva de la Iglesia y al magisterio fiel que la interpreta.
5/02/26 12:10 PM
Marta de Jesús
Juan diácono, Juan Vera y Mariano, interesantes comentarios. Todo se puede retorcer. Hemos de confiar, cual buenos hijos, en la Santa Madre Iglesia que nos dejó Cristo. *Madre, aquí tienes a tu hijo. Hijo, aquí tienes a tu madre*.

Al señor/a Portugal le pido atienda su viga, por favor. Deje a los padres. Ni usted ni yo conocemos los corazones de los progenitores del mundo ni sus fatigas. A lo mejor a algunos les parezca desde fuera muy fácil educar hijos en medio de los lobos actuales, pero no lo es. Desde fuera podemos verlo todo muy claro, pero estamos en un occidente muy contrario a nuestra Fe. La única paz que hay, más bien que habrá, es la del cementerio, la de *los muertos (por sus pecados no redimidos) puestos aparte*. Quien quiera estar entre los vivos, entre los reinantes junto a Cristo, ha de luchar esta batalla. Armas no nos faltan. Hay que querer emplearlas, claro está. Todos pueden acceder a ese querer, a nadie se le niega esa posibilidad, aunque de hecho, parece que no todos accederán. Estamos en una guerra, aunque muchos no la vean, como sí se ve en África o en otros lugares. Quieren la paz de la rendición. Pero los cristianos solo nos rendimos a Jesús, Dios nuestro y Señor nuestro, sobre quien no hay nadie. No pueden impedir que Cristo haya resucitado, solo negarlo. Parece existir quienes quieren perjudicar Su Vuelta Gloriosa, poniendo a todos a los pies del cornudo. Por Fe sabemos que no podrán. Jesucristo volverá cuando tenga que volver. Dios está c
5/02/26 1:17 PM
Generalife.
Muy claras las palabras del Papa,gracias a Dios
5/02/26 2:51 PM
Luis Flórez-Estrada Orlandis-Habsburgo
El problema de este texto periodístico es que, al igual que la mayoría de textos escritos desde los años sesenta, está escrito desde la retórica y no desde la Verdad.
No forma, hace propaganda.
Y su falta de claridad permite leer una cosa y su contraria.

En esa claridad diré que si un texto parece bueno a la luz de la tradición universal e inmutable de la Iglesia, entonces esa interpretación es buena. Pero si un texto es malo al leerlo desde la Tradición —Quanta Cura, Syllabus errorum...—, si nos lleva al liberalismo, relativismo, naturalismo, sentimentalismo o materialismo, entonces el texto es malo y genera confusión.

Luis Flórez-Estrada
Pdte Junta Carlista de Castilla
Comunión Tradicionalista Carlista
5/02/26 4:09 PM
maru
No sé por qué se le dan tantas vueltas al lenguaje de la Biblia; puede ser que en el A T. haya textos un poco difícil de entender, pero para eso están las explicaciones de los exegetas, también hay grupos bíblicos. Y en el N.T. , los evangelios tienen un lenguaje muy claro, al menos para mí.
5/02/26 7:53 PM

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