(InfoCatólica) El progresismo americano no gana para disgustos. Laura Fernández Delgado, del partido oficialista Pueblo Soberano, ha sido elegida 50.ª presidenta de la República de Costa Rica tras obtener el 48,5% de los votos en las elecciones generales celebradas el pasado 1 de febrero.
La victoria, que superó el umbral del 40% exigido por la legislación electoral costarricense, permite a la candidata conservadora asumir el cargo el próximo 8 de mayo sin necesidad de segunda vuelta, inicialmente prevista para el 5 de abril.
Aproximadamente 3,7 millones de ciudadanos tenían derecho a participar en estos comicios para elegir al sucesor del actual presidente Rodrigo Chaves, así como a los dos vicepresidentes y los 57 miembros de la Asamblea Legislativa. La participación alcanzó el 70% del electorado, registrando el nivel de abstención más bajo (30%) desde las elecciones presidenciales de 1998.
Una victoria con mayoría parlamentaria absoluta
Fernández, especialista en Políticas Públicas y Gobernabilidad Democrática que ejerció como ministra de Planificación Nacional y Política Económica entre 2022 y 2025, y simultáneamente como ministra de la Presidencia entre 2024 y 2025, gobernará con una mayoría parlamentaria absoluta. Su partido, Pueblo Soberano, ha conseguido 31 de los 57 escaños del Congreso, un cambio radical respecto al gobierno actual, que únicamente contaba con 8 diputados, circunstancia que había obstaculizado la aprobación de diversas iniciativas legislativas.
El Partido de Liberación Nacional (PLN) obtuvo 17 escaños, mientras que la izquierda del Frente Amplio logró siete representantes. La Coalición Agenda Ciudadana y el Partido Unidad Social Cristiana consiguieron un escaño cada uno.
Su principal contendiente, Álvaro Ramos Chaves, candidato del PLN y expresidente ejecutivo del Fondo de Previsión Social costarricense, alcanzó el 33,3% de los votos. Claudia Vanessa Dobles Camargo, arquitecta progresista, ex primera dama y candidata de la Coalición Agenda Ciudadana, se quedó por debajo del 5%.
Una presidenta católica y declaradamente provida
En su primera conferencia de prensa tras la elección, celebrada el 2 de febrero, Fernández agradeció «a Dios y al pueblo de Costa Rica» por el resultado electoral y afirmó: «Deposito mi confianza en Dios, que sé, nos va a acompañar en cada día y en cada minuto del próximo gobierno».
Consultada sobre su relación con la Iglesia católica y una eventual política conservadora, la presidenta electa aseguró que su gobierno será de «total libertad», aunque precisó que es «católica, respetuosa y viviente, ferviente de las tradiciones del catolicismo». El día de las elecciones asistió a misa en la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, templo donde se custodia la imagen de la patrona de Costa Rica. En una publicación en redes sociales afirmó que «oré por todos los costarricenses, por esta Patria amada, por lo que está por venir».
Fernández se ha manifestado públicamente en diversas ocasiones sobre su postura respecto al aborto. En el programa El Octavo Mandamiento, el 4 de agosto de 2025, declaró estar «en contra del aborto; yo creo en la vida desde su concepción hasta la muerte natural». En una entrevista con EWTN del 28 de enero, la doctora Sadie Morgan ofreció un análisis de las posiciones de los principales candidatos sobre vida y familia, destacando que Fernández «se ha expresado a favor de la vida en diversos foros», mientras que Ramos «no declaró con firmeza cuál será su posición sobre las cuestiones provida y pro familia», y Dobles se manifestó siempre abiertamente «a favor del aborto».
Esta mañana asistí a misa en la Basílica de Los Ángeles y oré por todos los costarricenses, por esta Patria amada, por lo que está por venir.
— Laura Fernández Delgado (@laurapresi2026) February 1, 2026
Y como siempre, recibí el apoyo y el cariño de cientos de personas presentes. Vamos a continuar haciendo grande a Costa Rica. Que… pic.twitter.com/bCN0PmRvQ6
Continuidad en las políticas de protección de la vida y la familia
La presidenta electa ha señalado que dará continuidad a la línea de gobierno de Chaves, quien el 15 de octubre de 2025 derogó la norma técnica vigente desde 2019 sobre el llamado aborto terapéutico, establecida por el entonces presidente Carlos Alvarado, y la sustituyó por un nuevo reglamento que restringe el procedimiento únicamente a los casos en que exista peligro cierto e inminente de muerte para la vida de la madre, excluyendo la posibilidad de abortar en caso de problemas de salud de la mujer, incluso si son graves.
Chaves calificó que la medida de su antecesor «tenía hoyos» y reafirmó que la nueva cumple un compromiso real para «proteger la vida de la madre y del no nacido». Tras la derogación, Fernández manifestó estar «enormemente satisfecha porque se logró derogar la anterior que tenía portillos indebidos donde se ponía en riesgo la vida de los niños no nacidos».
Durante la actual administración también se retiraron las directrices sobre educación sexual consideradas «ideológicamente motivadas», es decir, favorables a la ideología de género, la contracepción y el aborto, y se interrumpió el uso de la bandera LGTB en espacios públicos.
Un programa de gobierno centrado en la familia
En su plan de gobierno presentado el 17 de octubre de 2025, Fernández establece cinco principios orientadores que inciden en todas las líneas de acción. Uno de ellos es «la vida, la familia y los valores que nos definen como nación». El documento garantiza que cada política pública será «diseñada y planificada en función de proteger la vida, a nuestras familias».
La presidenta electa anunció que buscará personas que impulsen «una gran cruzada por la dignidad humana nacional, de una gran cruzada por el amor al prójimo, de una gran cruzada por la justicia social, por el rescate de los valores y de la familia». Su propuesta de gobierno contempla otros cuatro objetivos generales que se traducen en 523 objetivos específicos o acciones puntuales y concretas a realizar durante su administración.
Seguridad ciudadana como prioridad
«El cambio será profundo e irreversible», declaró Fernández en su discurso tras la victoria, anunciando el ingreso de Costa Rica en una nueva era política. Uno de los desafíos centrales de su administración será el combate al crimen organizado que, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, se ha asentado en el país por su posición estratégica como ruta del narcotráfico.
El país que el presidente saliente Chaves deja atrás goza de una «buena gestión económica», habiendo reducido los índices de desempleo y pobreza, con una tasa de paro que descendió del 12% en 2022 al 6,9% en julio de 2025. Sin embargo, uno de los principales problemas de Costa Rica es la inseguridad ciudadana. En enero, el director de la Agencia Investigativa Judicial, Michael Soto Rojas, reconoció que el país cerró 2025 con 873 homicidios, el 78% de los cuales fueron cometidos con armas de fuego.
En su discurso del 2 de febrero, Fernández anunció mayor asignación presupuestaria a los cuerpos policiales, así como una agenda legislativa para endurecer el Código Penal, el Código Procesal Penal Juvenil y las normas sobre ejecución de penas. La presidenta electa manifestó estar «altamente comprometida con que la cárcel de máxima seguridad sea una realidad en Costa Rica», al señalar que es necesario cortar la conexión del crimen organizado con el exterior desde las prisiones.
Añadió que sostuvo una conversación telefónica con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien reiteró su disposición a colaborar con Costa Rica en este proyecto y otros en materia de seguridad.
Felicitación de la Conferencia Episcopal
La Conferencia Episcopal de Costa Rica expresó en un comunicado el 2 de febrero su felicitación a Fernández, así como a los diputados electos. «Reconocemos, en este momento, no sólo la culminación de un proceso electoral, sino el inicio de una tarea exigente y de gran responsabilidad: servir a toda la nación, en su diversidad de opiniones, sensibilidades y realidades sociales», señalaron los obispos.
Los prelados indicaron que quienes asumirán próximamente sus cargos tendrán «el desafío de unir al país, sanar divisiones y promover un clima de diálogo, respeto y búsqueda sincera del bien». La Conferencia Episcopal se comprometió con su acompañamiento espiritual y de oración, al tiempo que pidió a Dios que «ilumine con sabiduría, prudencia y fortaleza, para que sus decisiones estén siempre orientadas a la justicia, la paz y la dignidad de todas las personas, especialmente de quienes viven en situaciones de mayor vulnerabilidad».







