Diez monjas benedictinas en un monasterio milenario
Abadía de San Vicente de Chantelle

La abadía de San Vicente de Chantelle

Diez monjas benedictinas en un monasterio milenario

Desde hace más de un milenio, la vida monástica en esta mezcla de abadía y castillo, situada en un lugar estratégico, ha santificado la región. Por iniciativa del pontificado de Pío XII, las monjas se mantienen vendiendo jabones, cremas y otros productos similares.

(Divine Box/InfoCatólica) Aprovechando que la semana pasada celebramos la festividad del gran mártir San Vicente de Zaragoza, diácono que murió mártir en Valencia durante la persecución de Diocleciano, puede ser buena idea dar una vuelta por la región de Allier (Francia) para descubrir la abadía de San Vicente de Chantelle.

Con su iglesia y claustro románicos, esta abadía benedictina se encuentra en uno de los lugares más destacados de la región del Borbonés. Este monasterio fue fundado en 937 por San Odón, abad de Cluny, en un lugar en el que ya existía una iglesia dedicada al mártir español desde el siglo V.

Un oasis monástico desde el siglo V

En efecto, en el siglo V se construyeron un castillo y una iglesia dedicados a San Vicente en el emplazamiento estratégico de una colina rocosa de 323 metros de altitud, con maravillosas vistas de la región y cerca de una antigua calzada romana entre Clermont y Bourges. La vida monástica comenzaría cinco siglos después, por iniciativa de los propietarios del castillo, que lo donaron a los canónigos agustinos.

A lo largo de los años y los siglos, la abadía de Chantelle sería testigo de muchos acontecimientos de la historia de Francia.  En el siglo VIII, Pipino el Breve, rey de los francos, se apoderó del castillo. en 1286, Aymar de Cros, obispo de Clermont, fue consagrado allí, en el siglo XV, pasó a ser propiedad del duque de Borbón, quien lo reconstruyó todo y en el siglo XVI, Ana de Beaujeu, hija del rey Luis XI y regente de Francia, fijó allí su residencia antes de morir.

La vida monástica llega a su fin… temporalmente

En 1638, el cardenal Richelieu sospechó que el castillo de Chantelle era un escondite para los enemigos del rey y ordenó su demolición. Afortunadamente para los monjes, el priorato se salvó. Pero poco a poco, debido a todos estos acontecimientos, la comunidad se debilitó y tuvo que ceder el testigo a los jesuitas en el siglo XVII, de vida ya no monástica sino activa. Esto marcó el comienzo de una nueva era de influencia para la Abadía de Chantelle, aunque efímera.

Menos de un siglo después, estalló la Revolución Francesa y la abadía fue vendida como propiedad nacional. Así, tras ocho siglos de historia, la vida monástica de la abadía llegó a su fin…

La llegada de las monjas benedictinas: ¡una nueva vida!

Tras la Revolución Francesa, el obispo de Moulins deseaba fervientemente que se reanudara la vida monástica en Chantelle y, en 1853, un grupo de monjas benedictinas de la abadía de Pradines se trasladaron al monasterio de San Vicente de Chantelle. Rápidamente se desarrolló una nueva comunidad, se renovaron los edificios y el lugar cobró nueva vida. Unos años más tarde, el conjunto sería declarados monumento histórico.

En la década de 1950, el Papa Pío XII animó a todos los monasterios femeninos a desarrollar una actividad artesanal rentable, entonces llamada artesanía monástica. La comunidad buscó una idea que pudiera poner en práctica y, en 1954, lanzó su producción artesanal de productos de higiene personal, cuidado corporal y cosmética. Las hermanas dedicaron grandes esfuerzos a este proyecto y comenzaron a por vender una leche limpiadora y una colonia. Así comenzó lo que sería un medio de vida floreciente para las benedictinas de Chantelle.

¿Y hoy?

La comunidad de la Abadía de San Vicente en Chantelle cuenta actualmente con una decena de monjas benedictinas. Su vida monástica se estructura según la Regla de San Benito, dividiendo su tiempo entre la oración (con siete oficios diarios) y el trabajo manual. Las hermanas también acogen a los peregrinos del Camino de Santiago.

Su trabajo manual principal consiste en la elaboración y envasado de numerosos productos cosméticos monásticos. Desde 1964, mantienen su propio laboratorio, con la ayuda de una decena de empleados laicos, pero son las hermanas quienes siguen supervisando cada etapa de la producción. Ofrecen una amplia gama de productos, como jabones, geles de ducha, cremas, champús y muchos más.

Quien desee comprar productos de las monjas benedictinas de Chantelle, puede visitarlas directamente en esta dirección: 14 Rue Anne de Beaujeu, 03140 Chantelle. Es una estupenda oportunidad para visitar su hermosa iglesia románica y conocer a las hermanas y es posible alojarse en su hospedería para para pasar unos días de descanso físico, mental y espiritual. Los que no tengan la oportunidad de acudir en persona, pueden encontrar los productos de la abadía de Chantelle en la tienda online de Divine Box.

2 comentarios

Pedro de Madrid
San Benito, ruegale a Dios por Europa, que tanto lo necesita
27/01/26 12:46 PM
María Teresa Pereira Muñoz
Queridas hermanas, me llaman Mayte y me pongo en contacto con ustedes debido a mí búsqueda intensa de empleo. Pido disculpas oraciones que espero junto a las mías me llamen pronto para tener empleo en el hospital Doctor Pesset de Valencia como auxiliar de enfermería. Ruego a Dios me ayude pues nos hace mucha falta. Gracias Dios las bendiga.
21/02/26 6:16 PM

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