(InfoCatólica) La Conferencia Episcopal Venezolana ha adoptado una postura prudente tras los acontecimientos del pasado 3 de enero, cuando fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y su esposa en Caracas, trasladándolos posteriormente a una prisión en Nueva York. El presidente del episcopado venezolano, monseñor Jesús González de Zárate, ha mantenido una cautela calculada ante estos hechos.
El Santo Padre hoy en el Angelus ha hecho referencia a la situación:
Sigo con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela, con estas palabras el Santo Padre León XIV inició su llamamiento después de la oración mariana del Ángelus de este domingo 4 de enero de 2026 en la Plaza de San Pedro tras los recientes acontecimientos en el país latinoamericano.
El bien del amado pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica.
Por eso, rezo y los invito a rezar, confiando nuestra oración a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto y de los santos José Gregorio Hernández y sor Carmen Rendiles.
Una respuesta medida ante la crisis
El obispo de Valencia (Venezuela) y presidente de la CEV ha asegurado a la agencia italiana SIR que los obispos del país están atentos a «seguir el desarrollo de los acontecimientos» y advirtió de que «los hechos todavía están en desarrollo para poder evaluarlos». En este momento de gran tensión social, González de Zárate insistió en que lo único que deseaban mostrar, para no incrementar los riesgos, era su «confianza en Dios y en los valores de nuestro pueblo».
La operación militar estadounidense se desarrolló durante la madrugada del 3 de enero de 2026, cuando las fuerzas especiales de Estados Unidos entraron en Caracas realizando detonaciones en varias zonas militares de la capital. El presidente Donald Trump alabó posteriormente la operación militar para capturar a Maduro y aseguró que Washington gobernará de momento en el país hasta que haya una transición política, además de anunciar inversiones en la industria petrolera.
Llamamiento a la serenidad y rechazo de la violencia
Ante estos acontecimientos, el episcopado venezolano ha emitido un mensaje manifestando su cercanía y acompañamiento del pueblo de su país. «Ante los acontecimientos que hoy vive nuestro país, pidamos a Dios nos conceda a todos los venezolanos serenidad, sabiduría y fortaleza. Nos hacemos solidarios con quienes fueron heridos y los familiares de quienes fallecieron. Perseveremos en la oración por la unidad de nuestro pueblo», señala el comunicado.
Los obispos han hecho un llamamiento específico para que «las decisiones que se tomen, se hagan siempre por el bien de nuestro pueblo», rechazando cualquier tipo de violencia. «Hacemos un llamado al Pueblo de Dios para vivir más intensamente la esperanza y la oración ferviente por la paz en nuestros corazones y en la sociedad, rechazamos cualquier tipo de violencia. Que nuestras manos se abran para el encuentro y la ayuda mutua», añade el mensaje episcopal.
Antecedentes de tensión con el régimen chavista
Las tensiones entre el régimen chavista y la jerarquía católica del país han sido numerosas a lo largo de las últimas décadas, aunque en los últimos años se han venido suavizando por el deseo de la Iglesia de no incrementar la división social y el sufrimiento de las clases más desfavorecidas.
El pasado diciembre, en su mensaje navideño, los obispos de Venezuela emitieron un comunicado conjunto en el que lamentaban que «la gozosa experiencia» de la Navidad «se ve hoy ensombrecida» tanto por «la privación de libertad por pensar distinto políticamente de ciudadanos nacionales y extranjeros», como por «el empobrecimiento generalizado de la población» y «la presencia de un poderío militar foráneo en aguas del Mar Caribe».
«Desafortunadamente, esta gozosa experiencia se ve hoy ensombrecida por las reiteradas y, en ocasiones, contradictorias noticias de acciones bélicas cercanas a nuestras costas con lamentables pérdidas de vidas, la presencia de un poderío militar foráneo en aguas internacionales del Mar Caribe, el predominio de una narrativa especulativa donde la opinión se anticipa a la realidad ocupando el espacio público con debates sobre hechos no consumados, la violencia verbal y la descalificación reinante en nuestra dinámica política», señalaban entonces los obispos.
Nuevos desarrollos políticos e internacionales
Al final de la tarde del sábado, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que Delcy Rodríguez, quien fungía como vicepresidenta, asumiera como presidenta encargada de la nación. Mientras tanto, el Consejo de Seguridad de la ONU anunció que se reunirá de urgencia este lunes.
Ahora, a la espera de saber qué va a ocurrir en el país, los obispos se mantienen en un silencio táctico, asegurando «su oración» por el pueblo de Venezuela y manteniendo su postura de no incrementar las tensiones sociales en un momento tan delicado para la nación suramericana.








