Rahner se aleja de santo Tomás de Aquino absolutamente en todo

Rahner se aleja de santo Tomás de Aquino absolutamente en todo

Jaime Mercant, en su último análisis sobre la obra de Rahner, «es posible que la Iglesia no empiece a salir de la fortísima crisis que está padeciendo hasta que se condenen una serie abundante de proposiciones rahnerianas, tanto filosóficas, como teológicas».

No es posible entender la situación de la Iglesia hoy prescindiendo del influjo, directo e indirecto, de Karl Rahner. Stefano Fontana lo calificó como el teólogo que ha enseñado a la Iglesia a rendirse al mundo y Mons. Crepaldi  pintó un certero retrato de algunas consecuencias derivadas de su obra:

La dogmática se convierte en historia de los dogmas; la pastoral precede a la doctrina; el pecado es sustituido por distintos niveles de bien; la relación iglesia-mundo está pensada en términos de igualdad o incluso de prioridad del mundo como lugar de la revelación y de la salvación; lo sagrado y lo profano son unificados y la laicidad se convierte también en el estilo de la Iglesia;  los dogmas son desmitificados para hacerlos comprensibles al hombre secularizado de hoy; la secularización es vista no sólo como positiva e inspirada por el cristianismo sino como el contexto óptimo para una fe que parte del mundo; la metafísica es sustituida por la hermenéutica y la doctrina es historicizada y hecha nacer de la situación

Con motivo de la reciente publicación de Los fundamentos filosóficos de la teología trascendental de Karl Rahner (Roma: Casa Editrice Leonardo da Vinci), Javier Navascués entrevistó a su autor, Mn. Jaime Mercant, sacerdote mallorquín, párroco de tres parroquias de la isla, miembro de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino y doctor en Estudios Tomísticos por la Universidad Abat Oliba CEU (Barcelona). El libro es un extracto reelaborado centrado en los aspectos teológicos de la tesis doctoral de propio Mn. Jaime Mercant, La metafísica del conocimiento de Karl Rahner,

¿Quién fue el teólogo Rahner?

Fue un sacerdote jesuita, nacido en Freiburg (Alemania) el año 1904, que a partir del Concilio Vaticano II se convirtió en el ídolo intelectual de toda la nueva teología. Según el índice de Albert Raffelt, existen unos 5.012 escritos suyos. Aunque algunos de estos escritos son repeticiones o traducciones, no se puede negar la diligencia que Rahner tuvo en escribir libros y artículos, al mismo tiempo que desarrollaba un arduo trabajo académico (clases, conferencias, seminarios, etc.). Ahora bien, sin cuestionar sus dotes intelectuales, se puede dudar razonablemente de si Rahner fue o no un verdadero teólogo católico.

Él mismo proclamó el famoso giro trascendental antropológico (transzendental-anthropologische Wende) de la teología, fusionándola con una filosofía antropológica de carácter trascendental. Para Rahner, la teología debía ser necesariamente antropología y, por esta razón, elaboró una filosofía de la religión, que, de facto, no es más que una pseudoteología. Al respecto, recomiendo vivamente la lectura del iluminador libro de Mons. Antonio LiviVera e falsa teologia” (Roma: Leonardo da Vinci, 2017). El mismo Rahner es el que consideraba que la teología debía reducirse a antropología, porqué, según él, “toda teología es necesariamente antropología trascendental” (Rahner, K. Reflexiones fundamentales sobre antropología y protología en el marco de la teología. En Mysterium Salutis. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1977, vol. II-I, p. 344).

¿Por qué decidió preparar una tesis sobre su pensamiento metafísico?

Por amor a la Iglesia y a lo más sagrado que tiene, la verdad divina. ¿Qué teología puede resultar si ésta estriba en una metafísica deformada como la de Rahner? En rigor, no podemos decir que el padre Rahner elaborara ninguna metafísica, sino que, con su Erkenntnismetaphysik (metafísica del conocimiento) reduce la metafísica a gnoseología. Esta metafísica deformada, además, es de carácter trascendental y antropocéntrico. Por consiguiente, es lógico que notemos en su posterior teología los principios de su trascendentalismo filosófico.

A simple vista, parece que de Rahner ya no se puede decir nada más, debido a que ha sido un autor ampliamente estudiado por multitud de autores. No obstante, quiero matizar que han sido muy pocos los que se han enfrentado a sus obras filosóficas de los años 30 y 40. En mi tesis doctoral me he centrado, especialmente, en el análisis de su obra filosófica capital: Geist in Welt (Espíritu en el mundo). En esta obra, Rahner pretende reinterpretar la gnoseología del Angélico Doctor mediante los postulados de la filosofía moderna de Kant, Heidegger y Hegel, a pesar de que éstos no sean ni siquiera citados en todo el libro y sí lo sea, en cambio, de forma exuberante santo Tomás de Aquino. Para que se haga una idea de lo que estoy diciendo, piense que Rahner hace más de 2.300 citas y referencias al Santo Doctor, aunque la presencia de éste sea solamente nominal, pues Rahner lo acaba tergiversando en sus textos y principios, incluso los más elementales.

Los rahnerianos, al desconocer el pensamiento tomista, no son capaces de entender bien la metafísica del conocimiento del autor que idolatran, aunque éstos ―hay que reconocerlo― son muy perspicaces a la hora de detectar las fuentes modernas de los escritos de Rahner. En cuanto a los críticos de Rahner, podemos decir que casi todos, cuando se enfrentan a la cuestión de la metafísica rahneriana del conocimiento, acaban dependiendo del excelente trabajo de análisis que hizo Cornelio Fabro en 1974, La svolta antropologica di Karl Rahner. Por ejemplo, me viene ahora a la mente la excelente tesis doctoral del padre Luis Rodrigo Ewart acerca de la cristología del padre Rahner.

Ewart, en el capítulo tercero de su libro, se dedica a analizar la metafísica del conocimiento de Rahner, pero el autor advierte que en todo depende del estudio que hizo Fabro (cfr. Ewart, L. M. R. Autocomunicación divina. Estudio crítico de la cristología de Karl Rahner. Toledo: Instituto Teológico San Ildefonso, 2010). Y así, de esta manera, han obrado otros. Sin embargo, mi opinión, desde el principio, fue que Fabro no lo había dicho todo y, en consecuencia, convenía seguir avanzando en el análisis e investigación de la obra filosófica de Rahner. Por esta razón elegí este tema para mi tesis doctoral, y gracias a las indicaciones de mi director de tesis, el prestigioso tomista Rvdo. Dr. Ignacio Andereggen ―al cual le estoy muy agradecido por todo―, logré proceder de forma autónoma, aunque no dejé nunca de tener a Fabro en su debida cuenta.

¿En qué medida Rahner difiere del recto pensamiento tomista?

Me temo que Rahner se aleja de santo Tomás de Aquino absolutamente en todo. Especialmente, Rahner se aparta de santo Tomás en la cuestión del ser, puesto que reduce el esse tomista ―acto y perfección― al ser de la conciencia. Rahner identifica en el hombre el ser, el conocer y el ser conocido. Estamos ante una reducción antropológica de la metafísica. Pero también Rahner deforma la antropología tomista al no considerar al hombre como un compuesto de alma y cuerpo, sino que la esencia del hombre la identifica con su juicio, lo cual es aberrante, puesto que ni en el ángel se identifica su esencia con su facultad intelectiva. Solamente en Dios la esencia divina se identifica con su inteligencia.

Por otra parte, parece que, para Rahner, el mismo juicio de la conciencia es el que funda el ser. Es decir, según Rahner, el hombre empieza ontológicamente a existir en el acto del juicio, cuando se cuestiona por el ser en general. Sólo esto que he expuesto ya es horrendo de por sí, puesto que Rahner está afirmando, de hecho, que el hombre es causa essendi de sí mismo, causa de su propia existencia, lo cual es absurdo, puesto que va en contra del elemental principio metafísico que afirma que cualquier ente no puede tener una virtus o potencia mayor que su propio ser. Es más, ni siquiera Dios puede ser causa sui ipsius, debido a que Dios es su propio ser incausado. Rahner olvida que el ser lo recibe el hombre de Dios, no del propio juicio de su conciencia. Todos estos despropósitos ocurren cuando se suplanta la metafísica del ser por una metafísica del conocimiento, lo cual delata, por cierto, una influencia del jesuita Joseph Maréchal, el cual combinó el tomismo con el trascendentalismo kantiano, aunque sin llegar a los extremos de nuestro autor.

Éstos han sido sólo unos pocos ejemplos de la tergiversación rahneriana de los textos tomistas; existen muchísimos otros más. Rahner obra una verdadera deformación de la doctrina tomista en toda la extensión de sus principios. Aunque esta crítica que hago pueda parecer a muchos ―especialmente a los rahnerianos― extremadamente exagerada, estoy tan convencido de lo que afirmo, después de haber analizado in extenso la filosofía trascendental de este autor, que no pienso retroceder ni un solo milímetro en mi posición. Solamente rectificaré, naturalmente, si se encuentra algún eventual error concreto, pero no voy a claudicar de mi conclusión general en la que sostengo la nula fidelidad del doctor Rahner al Doctor Común. Esto que estoy diciendo ―quede bien claro― lo hago muy a mi pesar, ya que Rahner era un sacerdote con una inteligencia excepcional, pero, por desgracia, la puso al servicio del afán desmesurado de las novedades, más que de la tradición.

Quiero añadir, sin embargo, que mi crítica, aunque polémica, se centra en la doctrina de Karl Rahner, no en su persona ―no hago ningún ataque ad hominem―, procurando no faltar a la caridad, aunque tampoco a la verdad. En todo caso, el que se preocupó en desprestigiar a la persona de Rahner fue, por ejemplo, su antiguo amigo Hans Küng, el cual, en sus memorias, asevera que Rahner y la escritora Luise Rinser se intercambiaron cientos de cartas de amor (cfr. Küng. H. Verdad controvertida: memorias. Madrid: Trotta, 2009, pp. 60-64).

Yo, por supuesto, no he rebajado mi discurso metiéndome en ninguna cuestión personal, sino que he procurado hacer un análisis rigurosamente científico de los propios textos filosóficos de Karl Rahner, sin siquiera intentar hacer una valoración psicológica y retórica, lo cual hubiera delatado una carga gratuita de prejuicios ideológicos. Puede que no guste mi crítica a los rahnerianos ―como es natural―, pero no digo nada que no se fundamente en los mismos textos del autor y en los pasajes tomasianos a los que él mismo hace referencia. No es muy difícil vaticinar que algunos me criticarán a pesar de no haberse molestado en leer el libro. Puede que incluso algunos otros, que sí lo leerán, aunque vean que yo tengo razón, por el simple hecho de que critico al paladín de la nueva teología, seré para ellos objeto de vilipendio por haber revisado un tema que, hoy en día, sigue siendo tabú en la Iglesia.

¿Hasta qué punto es grave socavar los cimientos del Aquinate y reinventar la metafísica?

A esto no le voy a responder yo, sino que lo hará el magisterio pontificio de san Pío X. En la encíclica Pascendi Dominici Gregis, dice el Papa: “Lo principal que es preciso notar es que, cuando prescribimos que se siga la filosofía escolástica, entendemos principalmente la que enseñó Santo Tomás de Aquino, acerca de la cual, cuanto decretó nuestro predecesor queremos que siga vigente y, en cuanto fuere menester, lo restablecemos y confirmamos, mandando que por todos sea exactamente observado. A los obispos pertenecerá estimular y exigir, si en alguna parte se hubiese descuidado en los seminarios, que se observe en adelante, y lo mismo mandamos a los superiores de las órdenes religiosas. Y a los maestros les exhortamos a que tengan fijamente presente que el apartarse del Doctor de Aquino, en especial en las cuestiones metafísicas, nunca dejará de ser de gran perjuicio” (Pío X. Pascendi Dominici Gregis. 8 de septiembre de 1907. Librería Editrice Vaticana).

Usted dice que Rahner recibió las influencias de Kant, Hegel y Heidegger. ¿Puede concretar más su afirmación?

Rahner es ecléctico; en el confluyen todos estos autores modernos, pero de modo entremezclado y en cierto modo contradictorio. En parte, se inspira en ellos, y, en parte, los acaba también traicionando. En mi tesis doctoral lo explico mejor y de modo más detallado. La cuestión que me plantea usted es muy compleja, sin embargo, intentaré ser breve y concreto en mi respuesta, a pesar de que no me quedará más remedio que caer en la simplificación.

Podemos decir que Rahner es kantiano porque adopta el concepto de experiencia como una construcción a priori del espíritu. También, igual que Kant, Rahner entiende la sensibilidad constituida por las estructuras a priori del espacio y del tiempo. Así pues, para nuestro autor, el hombre no puede conocer las esencias de las cosas que constituyen la realidad extramental. En segundo lugar, Rahner es hegeliano porque entiende el hombre como espíritu, es decir, considerado sólo en su autoconciencia. Además, la teoría tomista de los procesos cognoscitivos del alma (abstractio, reditio in seipsum y conversio ad phantasmata) es vista por Rahner como si santo Tomás se hubiera anticipado en el tiempo a la teoría dialéctica hegeliana de los procesos de la conciencia del espíritu. Finalmente, Rahner es heideggeriano por considerar al hombre como Dasein, es decir, como un existente arrojado en el mundo, teniendo en cuenta que este mundo no es la totalidad de los entes creados, sino el mundo inmanente del espíritu, un mundo superformado por él, una construcción suya, en donde puede verse reflejado.

Como es natural, es difícil ver cómo la adopción de los postulados de la filosofía moderna pueden servir de fundamento para una sana teología, como advierte la Humani Generis de Pío XII o la Fides et Ratio de Juan Pablo II.

¿Diría usted que Rahner es uno de los padres de la llamada nueva teología?

No solamente es un padre de la nueva teología, sino que se convirtió, bien pronto, en un verdadero mito de sobredimensionada magnitud. Todo cambió a partir de Rahner, y esto no lo digo yo, sino su discípulo Johann Baptist Metz, también de pensamiento heterodoxo, que llegó a construir una teología política que inspiraría la teología marxista de la liberación. El mismo Metz dice que “Karl Rahner ha renovado el rostro de nuestra teología. Nada es ya como era antes” (Metz, J. B. “Aprender y enseñar la fe. Agradecimiento a Karl Rahner”. Selecciones de teología. 2004, vol. 43, núm. 171, p. 212).

Ciertamente, como dice Metz, con Rahner nada es como era antes, y por esta razón conviene estudiar a fondo a este autor sin temor, con espíritu crítico y con el ímpetu de la sana polémica escolástica, puesto que, como dice santo Tomás de Aquino, no es suficiente proponer la verdad, también hay que impugnar el error, para que la verdad aparezca aún más límpida (cfr. Summa contra Gentiles, lib. I, cap. 1). A propósito de esto, cabe mencionar el testimonio de un buen filósofo seglar alemán, Bernhard Lakebrink, que sentenció, gallardamente, que el existencialismo antimetafísico de Rahner llegó a ser un peligro mortal para la teología, que provocó más daño en la Iglesia ―sobre todo en Alemania― que el comunismo y la misma Reforma protestante (cfr. Lakebrink, B. “Metaphisik und Geschichtlichkeit”. Theologie und Glaube. 1970, núm. 60, p. 204).

¿Cuál fue el alcance de la influencia de Rahner y qué consecuencias ha tenido la corriente rahneriana en la Iglesia hasta día de hoy?

La influencia de Rahner ya la encontramos en los años del Concilio Vaticano II. El padre Wiltgen, prestigioso periodista durante el Concilio, relata lo siguiente de él: “Puesto que normalmente la opinión de los obispos de lengua alemana era adoptada por la alianza europea, y puesto que normalmente la postura de la alianza europea era adoptada por el Concilio, bastaba que un teólogo impusiese sus puntos de vista a los obispos alemanes para que el Concilio los tomase como algo propio. Tal teólogo existía: era el P. Karl Rahner, S. I” (Wiltgen, R. M. El Rin desemboca en el Tíber. Historia del Concilio Vaticano II. Madrid: Criterio Libros, 1999, p. 93). Por consiguiente, en las décadas posteriores al Concilio, Karl Rahner fue muy célebre, toda una autoridad doctrinal, a la que casi nadie se atrevía a contestar. Debemos reconocer que Rahner fue, aunque turbio, un autor inmensamente atrayente. En una encuesta del año 1972, hecha por la revista alemana Orientierung en la Pontificia Universidad Gregoriana, quedó patente que el 48% de los estudiantes tenían a Karl Rahner como el teólogo más prestigioso de toda la historia de la Iglesia (cfr. Orientierung. 1972, vol. 36, núm. 17, p. 199). A todo esto hay que añadir los interminables actos laudatorios que recibió en vida el propio Rahner. Por ejemplo, el teólogo protestante Jürgen Moltmann lo definió como el “arquitecto de la más reciente teología católica”, y el teólogo católico Hans Urs von Balthasar, como “la más vigorosa potencia teológica de nuestro tiempo”. En fin, prácticamente todas las fuerzas vivas de la Iglesia y sus personajes más destacados fueron tremendamente favorables a Rahner, generando, así, el fenómeno hipertrofiado del rahnerismo.

Ahora bien, siendo realistas, debemos decir que hoy todo ha cambiado en cuanto al estudio de las obras de Rahner. Por lo general, los actuales seminaristas y sacerdotes no leen a Rahner, no por virtud, sino debido a la misma degradación intelectual que hoy padece, por desgracia, la Iglesia; incluso muchos ignoran quién fue Rahner, lo cual, creo, es más peligroso que ser rahneriano. Sin embargo, esto no quiere decir que el rahnerismo se haya extinguido; al contrario. El rahnerismo está incrustado por doquier en el modo de enseñar y escribir la filosofía y la teología que tienen muchos autores. Como decía el eminente teólogo, recientemente fallecido, Mons. Gherardini: “el mal ya ha alcanzado metástasis, pues son rahnerianos en gran parte los obispos que tienen en sus manos la Iglesia, rahnerianas son no pocas cátedras de teología y, arraigadas en ellas, rahnerianas son las ideas corrientes todavía” (Gherardini, B. Vaticano II: una explicación pendiente. Larraya: Gaudete, 2011, p. 93). Lo más ridículo del caso, a mi entender, es que hoy muchos eclesiásticos son rahnerianos sin saberlo, como Monsieur Jourdain, del Burgués Gentilhombre de Molière, que hablaba en prosa sin saberlo.

Para acabar, me atrevo a decir que es posible que la Iglesia no empiece a salir de la fortísima crisis que está padeciendo hasta que se condenen una serie abundante de proposiciones rahnerianas, tanto filosóficas, como teológicas. En mi tesis doctoral he intentado mostrar de algún modo cómo la metafísica rahneriana del conocimiento tuvo unas consecuencias teológicas inmediatas: primeramente, la elaboración de una filosofía de la religión gravemente influenciada por la doctrina de Hegel; en segundo lugar, la proclama del giro trascendental antropológico de la teología; pero también las peculiares teorías del cristianismo anónimo y del existencial sobrenatural, que terminan por minusvalorar la divina revelación o la necesidad de la gracia bautismal para alcanzar la salvación.

24 comentarios

Néstor
Impresionante artículo. Muy cierto, Rahner ha sido tal vez el principal agente intelectual de la actual devastación eclesial. Y efectivamente, hasta que no se salga del rahnerismo de vuelta al tomismo se seguirá experimentando las amargas consecuencias que tan bien supo prever San Pio X. La filosofía católica ha sido devastada por Rahner y sus seguidores, y eso ha repercutido obviamente en la teología y por tanto en toda la vida de la Iglesia. El modernismo fue la aplicación del kantismo a la teología católica, y Rahner sueña con haber realizado la síntesis entre Santo Tomás y Kant.

Con todo, algún día habrá que estudiar porqué pudo caer la Iglesia en Alemania hasta esas profundidades, reconociendo que no fue ella sola, sino que en Francia y en otras partes también se cocían habas. Me parece que hay que tener en cuenta la influencia devastadora de la Segunda Guerra Mundial, y de cómo al final de la misma el comunismo apareció entre los "aliados" y vencedores (acompañado de una importante cantidad de masones liberales y capitalistas).

Saludos cordiales.
13/04/18 6:58 PM
Andrés
Néstor, también me parece un artículo tremendo y terrorífico, enhorabuena InfoCatólica.

En cambio no creo que aquí tuviese tanto que ver el factor políco o social como el acomplejamiento frente a la inmanencia alemana, como también lo hubo respecto a la crítica bíblica.

Por otro lado, no hay que desdeñar que los jesuitas no son tomistas, son suaristas. Creo que ese es el pecado original que les lleva a la no comprensión del esse. De ahí su salto a la inmanencia estaba servido.
13/04/18 7:13 PM
josé de maria
Felicidades, maravilloso articulo, da luz y se toca fondo. Solo nos queda la oración.
13/04/18 7:58 PM
Piedad
Según lo explica el doctor Jaime Mercant, en este excelente y didáctico artículo, la Doctrina y el Magisterio Eclesial aplicó a la formación de las generaciones del Siglo XX, hasta hoy, “una mezcla de principios filosóficos, teológicos y antropológicos”, imaginados neo-teólogos iluminados que surgieron a comienzos del Siglo. Como resultado, los Católicos de hoy pensamos y conocemos sobre nuestra Religión, de acuerdo a los fundamentos de la filosofía escolástica clásica entremezclada o deteriorada por conceptos de filosofías ateas y Antropocéntricas. Luego, ¿Qué podemos hacer? ¿A quién iremos?
13/04/18 8:14 PM
Mariana
No estoy segura si la frase"Toda persona puede ser un cristiano anónimo" sea del jesuíta Rahner. En todo caso me quedo con el comentario de Juan Luis Lorda que dice:
"Esta expresión resulta aceptable, porque cualquier persona honrada puede recibir la gracia y unirse a Cristo, aunque no lo sepa. Pero en Rahner resulta reductiva porque tiende a identificar la gracia con las mismas estructuras de la conciencia humana...".

Esta entrevista es para leerla con detenimiento y disfrutar su contenido.

¿Dónde se puede conseguir la tesis del entrevistado?
13/04/18 8:54 PM
Pablo
Si “toda teología es necesariamente antropología trascendental” seguro que hubiese podido fijar la fecha exacta del fin del mundo. No se puede fundamentar la trascendencia en un juicio personal y, aún menos, si el hombre es su toma de conciencia. El juicio trascendente debe encontrarse fuera de la mente humana y eso es lo que tantas veces hemos escuchado decir como "Al principio era el Verbo".

Cualquier razonamiento o intuición podrá ser tachada de inmanente, incluso las categorías kantianas, hasta que no sea confirmada por el juicio de otro anterior. La física exige esa misma comprobación en sus teorías. Un juicio o hecho no se verifica sobre acontecimientos futuros sino sobre los ya escritos. Si el juicio o el hecho es verdadero también lo será en el futuro, como lo fue en el pasado, porque la verdad no admite permuta ni cambio ni ser de nuevo recreada.

Las vías que conducen a la existencia de Dios indagan en lo presente hasta lo anterior para demostrar Su existencia como origen trascendental de todo lo creado como contingente. Nada que pueda ser, o no ser, puede serlo por sí mismo. En Dios su juicio y su creación se identifican y en ambos casos nos remiten a un único principio. En el hombre no es así, ya que las leyes de la naturaleza son tan válidas para el que las conoce como para el que no. Desligar la mente del cuerpo es el gran peligro de las filosofías trascendentalistas y sus consecuencias bien palpables.
13/04/18 10:08 PM
Ricardo de Argentina
Creo que lo de Rahner se explica por el ocaso de la fe que se ha verificado en el pueblo católico.

Cuando pierdes la fe pero te encuentras navegando en aguas culturales de larga tradición cristiana, quedas como buscando una salida elegante que te permita zafar de algo en lo que ya no crees.
Rahner fue lo suficientemente inteligente y oportuno para ofrecer esa salida elegante, que te permitía abrazar al mundo permaneciendo nominalmente católico.

Es más, creo que el mismísimo CVII, un concilio singular que se convocó por razones que todavía se discuten, fue fogoneado en gran medida por este clamor que provenía de los católicos que habían perdido la fe, o que estaban con sus trámites avanzados.
Por eso el estrellato de Rahner.
Por eso el desastre del post concilio.
13/04/18 10:15 PM
JCA
Néstor:

La SGM y sobre todo la infiltración soviética impulsó grandemente la degeneración, pero ya estaba de antes, con la eclosión de la Nouvelle Théologie en la entreguerra y ambiente francófono. Sería muy interesante históricamente ver el más que probable papel de la masonería en su desarrollo, en particular la francesa, porque me parece demasiada coincidencia que el Sodalitium Pianum (auténtica bestia negra del modernismo y cuyo presunto antijesuitismo no parece muy desencaminado, viendo que en la Nouvelle Théologie aparecen predominantes tres de ellos:Teilhard de Chardin, de Lubac y Daniélou) fuera disuelto precisamente en 1921, el último año de pontificado de Benedicto XV, ya en la postguerra y con las fuerzas aliadas ya vencedoras, en particular Francia. Mucho se ha dicho que a Benedicto XV no le gustaban sus métodos, pero la realidad es que estuvo activo durante prácticamente todo su pontificado y su ausencia favoreció la salida del armario de los desorejados. ¿Sería cerrado por presiones diplomáticas?

Un historiador podría hacer una buena tesis doctoral buceando en los archivos vaticanos, ahora que casi ha pasado un siglo del fin del Sodalicio Pío y muchos documentos están ya desclasificados, los del pontificado de Pío X y primera mitad del de Benedicto XV.
14/04/18 1:11 AM
Jordi
"el pecado es sustituido por distintos niveles de bien"

Es el bonum imperfectum et incompletum de la moral luteranna, que está en la moral de situación que anima a la comunión y absolución de los adúlteros de Amoris laetitia, n. 305 y notas 351 y 336, y que destierra la moral católica de los actos morales intrinsece malum per se semper et pro semper, descritos en Veritatis splendor.

Esto es gravísimo, pues elimina el pecado mortal, la necesidad de confesión, la condenación eterna del infierno.
14/04/18 1:28 AM
Jordi
"la relación iglesia-mundo está pensada en términos de igualdad o incluso de prioridad del mundo como lugar de la revelación y de la salvación;"

Es la gran herejía actual, el ecumenismo irenista indiferentista: se puede conciliar el catolicismo con los diferentes errores, primero con el protestantismo, anglicanismo y ortodoxia, luego con los de Abraham, judíos y musulmanes, y finalmente, con los que creen en un Dios u hombre o en fuerzas: hinduismo, budismo, Nueva Era, brujos... Al extremo, hay diálogo incluso con ateos, agnósticos, masones y comunistas marxistas.

El bonum imperfectum et incompletum también funciona aquí, pues toda creencia, religión, convicción, espiritualidad o ideología tiene semillas de verdad que conducen a la salvación.
14/04/18 1:40 AM
Jordi
"las peculiares teorías del cristianismo anónimo y del existencial sobrenatural, que terminan por minusvalorar la divina revelación o la necesidad de la gracia bautismal para alcanzar la salvación."

Es sin duda lo más tenebroso.

Si todos se salvan porque su conciencia asume el libertad cualquier creencia, desde la magia al ateismo, entonces Cristo vino inútilmente a liberarnos del pecado y a morir por nosotros. Es un cualquiera más del mercado religioso y espiritual.

Y si todos se salvan porque toda convicción salva si se asume en libertad, entonces es lícita una Iglesia Universal Sincrética.
14/04/18 1:48 AM
Jordi
"Para acabar, me atrevo a decir que es posible que la Iglesia no empiece a salir de la fortísima crisis que está padeciendo hasta que se condenen una serie abundante de proposiciones rahnerianas, tanto filosóficas, como teológicas."

Pues dado que el autor ha estudiado a Rahner, le pediría que dijese las 3 ó 5 tesis que deberían de ser ya conocidas y condenadas por grave error, por ejemplo:

"1./ Es herética o contraria a la verdad definitiva de doctrina católica, la tesis de Rahner que niega, duda o minusvalora la necesidad de la gracia bautismal para alcanzar la salvación... Por estas razones..."
14/04/18 1:55 AM
Forestier
Según Kant, nuestro conocimiento se inicia con las formas "a priori" del espacio-tiempo. Estas formas del espacio-tiempo dice que afectan a nuestra sensibilidad. Pero Kant se equivoca gravemente en el punto de partida sobre el conocimiento, puesto que las formas "a priori" espacio-tiempo no pueden afectar a nuestra sensibilidad. Quien afecta a la sensibilidad del sujeto existente en el espacio-tiempo, son los estímulos físicos o afecciones sensibles recibidos por nuestras facultades orgánicas: vista, oído, olfato, etc. A partir de ahí, se entiende que Rhaner disuelva el conocimiento perceptivo del "en sí" de la realidad conocida por nuestras sensaciones perceptivas, que posteriormente son imaginadas (conocimiento sensible) ascendiendo al nivel de la abstracción para forma universales con fundamento "in re" (conocimiento intelectual)
14/04/18 11:57 AM
Jordi
Forestier, la filosofía tomista y hegeliana son incomprensibles para la multitud.

Para hablar de Rahner, lo mejor sería confrontar en paralelo lo de Santo Tomás y Aristóteles con Hegel y Kant, un verdadero enorme trabajo.
14/04/18 1:54 PM
josep
hay algún punto de contacto entre Sto. Tomás y Rahner ????
14/04/18 2:42 PM
Forestier
Jordi: He comentado el punto de partida viciado de antemano por Kant sobre el conocimiento, para que tengamos sentido crítico respecto de aquellos, como es el caso de Rhaner, influenciados por el kantismo. Lo que demandas no se puede realizar en un simple comentario -requeriría todo un libro-. No obstante lo que he dicho pienso que no es tan difícil de entender.
14/04/18 2:59 PM
JCA
josep:

El punto de contacto entre Sto. Tomás y Rahner es exactamente el mismo que entre Jesucristo y Judas Iscariote.
14/04/18 7:56 PM
El gato con botas
¡Uy Jordi! ¡ pedir que la Iglesia de hoy condene una herejía !
15/04/18 10:44 PM
Jacinto
JCA.
En linea y media has hecho una síntesis perfecta del tema. Muchas gracias, he tomado buena nota de la frase, me será muy útil.
16/04/18 9:19 AM
Martinna
Si Cristo hablo sencillo para sencillos, y mando predicar el evangelio a todos tal como El. ¿Que están haciendo? Su obligación es preservar la verdad a toda costa.
Entiendo que los inteligentes quieran saber más y busquen más amplio conocimiento, pero sin caer en la tentación de pecar.
Tanto predicar que el Vaticano tiene la verdad y están quedando fatal, no solo con algunos católicos sino con el mundo.
Si este fallo viene de hace tantos años y fue avisado, no se entiende que sigan sin erradicarlo. Si han perdido la fe que cierren el chiringuito y a otra cosa. Los fieles cristianos acabarán por decirles que no les representan igual que dicen a los malos políticos.
¡Poneos de acuerdo y alzad la voz hasta que os oigan, por el amor De Dios!
16/04/18 10:33 PM
Helado
Esta entrevista o autoentrevista (no queda claro) no aborda la relación de Rahner con Joseph Ratzinger. No es una cuestión menor, por lo que queda coja e insuficiente. Conservadora, en pocas palabras.
17/04/18 5:22 PM
JCA
Helado:

Muy cierto. La influencia de Rahner fue enorme en su época y Ratzinger fue discípulo suyo en la época del CVII, hasta fue uno de sus peritii descamisados. Con el tiempo se alejó muchísimo de él, pero no sé hasta qué punto se ha desprendido de todas sus heterodoxias, en particular en un tema nada baladí como es el concepto de Papado. ¿Considera como Rahner que imprime carácter, es una especie de «octavo sacramento» y por eso su renuncia tan rara —y aparentemente parcial— y las declaraciones posteriores de Gänswein sobre la diarquía del papa «activo» y «contemplativo»? Un tribunal de cardenales debería examinar primero de todo este asunto, con interrogatorio, porque implicaría —además de error o herejía— la nulidad de fondo e invalidaría la elección de cualquier pontífice mientras siguiera vivo o hasta que renunciara explícitamente a TODO lo que el cargo representa en forma y fondo.
18/04/18 3:36 PM
Ricardo de Argentina
Sea como fuere la relación/influencia/alejamiento entre Rahner y Ratzinger, lo cierto es que Ratzinger fue el primer discípulo (o ex, si se quiere) de Rahner que accedió al papado. Él había adherido a la llamada "Nueva Teología", ariete que fue del Modernismo contra la doctrina de Santo Tomás.

Otra verdad incontrastable es que Bergoglio fue papa porque Benedicto lo quiso, pudiendo haberlo evitado con solo no renunciar.

Por eso es que creo que la tesis del quiebre con la llegada de Francisco no se sostiene, máxime cuando es el mismo Benedicto quien afirma que hay continuidad entre su papado y el que le ha sucedido.

A mí no me asombran estas cosas, porque además de ser verosímiles tienen su lógica. Sí en cambio me asombra, y mucho, ver que haya aún quienes no quieren verlas, a fin de ensalzar la figura de Benedicto.
Que lo ensalcen todo lo que quieren por las cosas buenas que tuvo, pero no negando esto que es absolutamente real.
19/04/18 12:59 AM
Jaume
Dice el refrán que no hay hereje sin mujer. Y por lo visto se cumple. Lo que faltaba.
25/04/18 4:46 PM

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