Tradición y confianza

Casi todo nuestro conocimiento está fundado en la confianza que nos merecen quienes nos lo transmiten; y a esta trama de confianza que entreteje generaciones la llamamos tradición. Es la posesión más preciosa de la que dispone el ser humano.

En una presentación de mi última novela, un amable asistente me preguntó (aunque yo apenas había tocado este asunto) si existían pruebas que demostrasen que las visiones místicas de Santa Teresa fueron verídicas y no fingidas. La pregunta, al principio, me pareció meramente retórica (pues resulta evidente que no existen 'pruebas' de tal cosa en el sentido material de la palabra), dictada por cierto escepticismo cínico o socarrón; pero el señor que me la había formulado lo había hecho con sincera curiosidad, por lo que me esforcé en darle una respuesta convincente, que ahora trataré de exponer aquí. Por supuesto, mi respuesta entonces (como ahora este artículo) no versaba tan sólo sobre las visiones místicas de Santa Teresa, sino sobre algo mucho más vasto en lo que- pese a su magnitud e importancia- no solemos reparar.

Sobre la veracidad de las visiones místicas de Santa Teresa no tenemos más 'prueba' que su propio testimonio (recogido en sus libros) y el testimonio de sus colaboradores más estrechos, que a veces presenciaron sus arrobos y los contaron de palabra o por escrito. Por lo tanto, para 'creer' que tales visiones fueron reales, hemos de conceder crédito a dichos testimonios. Aquí el incrédulo sonreirá con irónica suficiencia, antes de advertir que casi todo lo que sabe (o 'cree' saber), casi todos los conocimientos que atesora, se fundan en la misma 'prueba'. Casi nadie ha podido verificar con 'pruebas' que existan otros planetas en el universo, o que el nuestro gire en derredor del sol, pero confiamos en el profesor que -allá en la remota infancia- nos lo enseñó, que seguramente tampoco pudo verificarlo personalmente (pero entendemos que se basó en las afirmaciones de astrónomos veraces). Casi nadie ha podido verificar con 'pruebas' que la naranja tenga vitamina C (y ni siquiera que la vitamina C exista), pero concedemos crédito al médico que nos recomienda tomar un zumo de naranja, porque creemos que su recomendación se funda en estudios de laboratorio que nuestro médico no ha realizado personalmente, sino tan sólo aceptado como fidedignos, porque fueron realizados por científicos que merecen su confianza (y nuestro médico, a su vez, merece la nuestra). Pero ni siquiera hace falta apelar a cuestiones que exijan potentes telescopios o microscopios para la obtención de 'pruebas'; también en nuestra vida cotidiana nos servimos de multitud de conocimientos de los que no tenemos otra 'prueba' que el testimonio de personas merecedoras de nuestra confianza. Así, por ejemplo, la mayoría de nosotros no ha sufrido jamás la picadura de una abeja; pero desde que nuestro padre o abuelo nos dijeron que procurásemos no enfadar a las abejas porque podían picarnos, nos cuidamos mucho de hacerlo, y seguimos haciéndolo hoy igualmente, por la sencilla razón de que reconocíamos y seguimos reconociendo en nuestro padre o abuelo una fuente de autoridad digna de toda confianza (aunque, muy probablemente, tampoco ellos hubiesen sufrido jamás una picadura de abeja).

Casi todo nuestro conocimiento está fundado en la confianza que nos merecen quienes nos lo transmiten; y a esta trama de confianza que entreteje generaciones la llamamos tradición. Es la posesión más preciosa de la que dispone el ser humano; es una posesión que merece nuestra admiración y gratitud, una posesión que debe ser transmitida a quienes nos suceden. Sin esta posesión, no existe posibilidad de conocimiento, ni siquiera de civilización propiamente humana. Mantenerla viva y perpetuamente renovada, cuidarla con mimo es una empresa admirable, tal vez la más admirable de cuantas empresas podemos acometer; y, cuando digo cuidarla con mimo no estoy diciendo mantenerla conservada en formol, sino velar por su crecimiento, regándola con nuestra curiosidad, podándola de adherencias postizas, para poder entregarla a la generación venidera más hermosa aún de lo que nosotros la recibimos. Naturalmente, uno elige a quienes merecen su confianza; pero la vida fundada en la desconfianza es la vida menos civilizada que uno imaginarse pueda, y a la postre una vida raquítica, enferma de solipsismo y paranoias. Si hoy abundan las visiones conspiranoicas de la Historia, el friquismo, las supersticiones estrafalarias, es porque hemos adoptado la desconfianza como instrumento para aproximarnos al mundo; y el mundo sin la empresa común de la tradición, el mundo contemplado sin confianza, acaba tornándose ininteligible, pues las 'pruebas' de las cosas que en él se contienen no suelen estar a nuestro alcance, muy alejadas en el tiempo o en el espacio o, por el contrario, demasiado próximas para verlas con perspectiva.

 

Juan Manuel de Prada

Publicado originalmente en XLSemanal 

18 comentarios

Forestier
Es un artículo Juan Manuel, que da pie para muchas tertulias (en verano sentados en una terraza por la noche tomando gin-tonics o gaseosa) Más del 95% de las cosas que realizamos a lo largo de la jornada, es a consecuencia de que nos "fiamos" de los expertos en las distintas profesiones, culturales o científicas. Es de notar, que las ideologías ateas como el marxismo, o de la "superioridad de la raza" (nazismo)o la idolatría de la duda por la duda (agnosticismo de filiación cartesiana) son denominadas como "filosofías de la sospecha", porque parten del postulado de que de entrada hay que sospechar de todo, no fiarse de nada y desconfiar de que puedan haber personas honestas y veraces. Sólo se admite aquello que uno puede experimentar por sí mismo (una pretensión imposible de llevar a cabo). Felicidades por tan sabroso artículo.
22/06/16 10:48 AM
vicente
fueron reales y la prueba es la vida de la santa.
22/06/16 11:12 AM
Juan Mariner
Es un hecho probado que Napoleón perdío en Waterloo, pero las causas que le llevaron a perder no son tan claras... No me parece mal desconfiar y con ello indentificar y desenmascarar las "banderas falsas" que tanto abundan.

Creo que De Prada confunde el "saber tradicional" con la "tradición", y son dos cosas sensiblemente diferentes.

Si repasamos la vida de Santa Teresa de Jesús o de San Juan de la Cruz, veremos con nitidez que lo que nos dicen es CIERTO.
22/06/16 12:42 PM
Luis lópez
Si hay un escritor que te da la certeza de que ni inventa ni exagera hechos, por extraños que fueran estos, es Santa Teresa de Ávila.

En toda su obra se ve con absoluta claridad que es una mujer excepcional, de inmenso sentido común, de inmensa bondad y humildad no exenta de firmeza, de sabiduría verdaderamente celestial y dotada de unas excepcionales gracias por Nuestro señor, gracias que en ningún momento le cambiaron su carácter abierto, sensato, trabajador y profundamente castellano.

Es mi santa favorita, y no sólo por tener los pies en el suelo y el corazón en el Cielo, sino por ser uno de los más grandes escritores en castellano de la historia.
22/06/16 12:56 PM
santir
Creo que es un error equiparar los testimonios místicos con hechos científicos, esta argumentación se podía utilizar quizás en el pasado, pero ya no más. Que existen otros planetas se puede deducir de su brillo y su movimiento en el firmamento (ya lo hicieron los antiguos griegos). Ahora podemos contemplar imágenes casi en tiempo real desde la superficie de Marte.
Que la vitamina C existe, es tan claro como que se puede comprar pura y se puede comprobar que sus propiedades físico-químicas corresponden a lo que en la literatura se ha denominado como vitamina C. Y se puede preparar de forma sintética.

No pongo en duda la veracidad de las visiones de S. Teresa, pero pruebas, no tenemos.

Por cierto, tiene ud. mi testimonio de que las picaduras de abeja y avispas son dolorosas.
22/06/16 1:28 PM
JacinTonio, desde Madrid
“Casi todo nuestro conocimiento está fundado en la confianza que nos merecen quienes nos lo transmiten; y a esta trama de confianza que entreteje generaciones la llamamos tradición. Es la posesión más preciosa de la que dispone el ser humano”.

COMENTARIO: Hay quien dice que el hombre no ha llegado nunca a la Luna; otros peor aún, desconfían de sí mismo y empiezan con “pienso, luego existo…”, etc.

¡Osú!, ¿Y si yo dudara de la existencia de D. Juan Manuel de Prada?, ¿y si sólo fuera un personaje ficticio?

Es una broma. Estoy seguro de su existencia, aunque un tiempo le confundí con otro personaje de nombre parecido. Estoy también seguro del valor de las tradiciones y de la ciencia que nos dan, aunque ésta esté en continua evolución y aquéllas deban admitirse muchas veces con reservas, o rechazarse sin más; y es que es imprescindible distinguir las tradiciones y confianzas “con minúscula” de las Tradiciones y Confianzas “con mayúscula”.

El factor “confianza” vale como patrón monetario en la economía, donde se valora el patrón oro, el patrón petróleo, el patrón tiempo (“el tiempo es oro”), el patrón dólar, euro, etc., etc.

Podemos hablar del patrón confianza como el más importante, útil también en período de elecciones. Pero está claro que es un patrón susceptible de escasez: no se puede confiar en cualquiera ni en todo, y esto lo saben los sembradores de desconfianza: “A río revuelto ganancia de pescadores”, dicen.
22/06/16 5:12 PM
Horacio Castro
Hay una dificultad con gente que cree que los “fraudes patrióticos” benefician el bien común. Qué sería de nuestra fe si nadie se opusiera a fraudes católicos.
22/06/16 5:48 PM
Andrés-Eduardo Luis
Santir tiene razón en cuanto a la ciencia, Juan Manuel no.
22/06/16 7:48 PM
antonio
Como alumno de tan gran Maestra, les puedo decir que es cierto mi oración experimental se debe a ella,la gracia como todas las de Dios de Contemplar su Sagrada Pasión hasta desde la entrada a Jerusalén, la Soledad y el abandono en la Cruz,la Santisima Virgén en el altar, no se ve con los ojos del cuerpo, sino con los del alma, en la Eucaristia , donde vamos a Contemplar el Sagrado Rostro de Jesús y Doliente, lleno de Majestad, según las escrituras,y VIVO, amor infinito,omonipotencia infinita, justicia infinita, puso la cara de Pedernal, endurecio el rostro según las escrituras,le arrancarón la barba según las escrituras, y de paso infierno infinito para los que comulgan Sacrilegamente, siendo esta mucho más grave que muchos pecados mortales.
A proposito de dar la comunión a lo que ustedes saben, el lio, lio que se ha armado en Roma.Enorme responsabilidad para los que la dan y ya se van a enterar los que la reciben en ese estado.No desprecio a nadie, como le dije a personas, acerquense, pero sin comulgar, la Gracia, puede obrar, cosas insospechadas.Que Dios Los bendiga y lo haga con la Iglesia.
22/06/16 9:43 PM
antonio
Les recomiendo leer el libro del Padre Crisogono sobre la Vida y Obras de San Juan de la Cruz, ahi está, con los testigos del proceso de canonización, narrado, de una manera hermosima paisajes por donde anduvieron los Santos, que ustedes Españoles los reconocerián, el comienzo del Carmén.El Ideario,DOS GIGANTES!!
Que rueguen desde el cielo por España, que le ha hecho tanto bien a la Iglesia, y al mundo, y por la iglesia.
Al estar con Dios está más vivos que nosotros!!!!Con poderosa capacidad de intercesión, estan con DIOS!!!!!
22/06/16 9:49 PM
Amelia de la Fuente Trueba
Pues yo les recomiendo leer el premiadísimo libro de D. Juan Manuel de Prada : El Castillo de Diamante. Se encontrarán inmersos en la España y la Castilla del tiempo de Santa Teresa. Tan realmente inmersos, que les costará volver a la realidad al dejar el libro. Lleno de personajes y con la fabulación imprescindible para llenar algún hueco en las relaciones de nuestra Santa con la Princesa de Éboli, que son realmente sugestivas. El retrato de la Santa no se aparta de su vida y es emocionante , duro y risueño ; todo a un tiempo. Los escritores
modernos -mejor modernistas- inventores de epilepsias, feminismos e histerias quedan a la altura del betún. ¡¡Qué regocijo para los que la amamos !! Se lo debemos a Juan Manuel de Prada. Hágansa un favor a sí mismos leyendo esta deliciosa obra de arte literaria.
22/06/16 11:35 PM
antonio
Lo leere, pero el del Padre Crisogono, con los testigos, las Obras, el Cantico Espiritual,La Llama de Amor Viva, etc.Los Testigos del proceso de Canonización, el asombroso milagro documentado, en la Muerte del santo,todas la cruces, pequeñas grabadas en su piel, la lucha contra los demonios, documentada por los testigos, es una de las mejores biografias de Santos, y ojo!!!que lei muchisimas!!!
La Unión Con Santa Teresa, el asombroso desapego del Santo, quemo, lo que más queria las cartas de Santa Teresa, esa obra fue premiada en toda España.en su momento, un concurso de Bigrafias de Santo, los autores,la descripción del Concilio!!
Es Realmente muy buena, los dichos de Luz y amor!!LAS OBRAS!!
23/06/16 4:55 PM
Roblete
La incredulidad pretende pasar por sano juicio crítico, pero la condición de ambos es muy diferente. Éste procura desenmarañar verdades para despojarlas de añadiduras espúreas. Aquella se limita a encenagar cualquier base firme para imposibilitar construcciones sólidas. El mundo de moderno se muestra desconfiado y cínico porque carece de certezas. Tiene corazón de desengañado. En ese sentido, me parece muy acertado el artículo del señor de Prada.
23/06/16 6:31 PM
Chimo
Santir y Andrés-Eduardo Luis. No se confundan. Precisamente, el que hoy haya medios para determinar con más precisión la existencia de hechos o sucesos en el orden material de los que había en el pasado, demuestra que la tradición estaba en lo cierto y es el medio más eficaz de acceso al conocimiento. Esta teoría también la sostiene el sacerdote y astrofísico católico padre Manuel Carreira.
23/06/16 9:36 PM
gambino
Santir:

¿pero tú has comprobado con un telescopio esos brillos y movimientos?

¿Has comprobado sus propiedades físico-químicas tú mismo?

Vamos, yo no lo he hecho. Pero me lo creo.

Y el 99,9999% de la gente tampoco lo habrá hecho ni lo habrá comprobado ni nada. Simplemente lo ha estudiado en la escuela y se lo ha creído.

Es de lo que trata el artículo. Muy bueno, por cierto. Buenísimo.
23/06/16 9:53 PM
Alejandro Galván
Me uno a los comentaristas que alaban el artículo.

Considero que el autor ha hecho una explicación comparativa (una casi-parabola), que permite acceder de forma sencilla al concepto de tradición, para el común de los lectores. Como toda explicación, no es 100 precisa, pero la considero altamente accesible. Felicidades.
23/06/16 10:17 PM
santir
Gambino:
Lo de los planetas es muy sencillo, aunque no se explica en las escuelas por lo visto. Cuando miramos las estrellas, sin telescopio alguno, podemos ver que titilan; esto es debido a la distorsión que produce la atmósfera sobre los rayos luminosos. En cambio los planetas aparecen como puntos más grandes y no centellean porque al estar más cercanos a nosotros que las estrellas, presentan una superficie y un haz mucho mayor que no se ve afectado por estas perturbaciones.
Además se puede observar, aunque con más dedicación, que el movimiento de los planetas es distinto al fondo de estrellas; esto ya lo observaron los antiguos y por eso los llamamos 'planetas' que en griego es algo así como 'errante'.
Respecto a la vitamina C o ácido (L)-ascórbico, que es un sólido cristalino y blanco está al alcance de todo el que la ha tendido en sus manos; como que tiene sabor ácido; o es soluble en agua. Para otras propiedades sí necesitamos equipo especial.

De cualquier forma lo que quería decir es que es un error equiparar la ciencia con los testimonios o la religión en una argumentación. Porque los científicos si tienen pruebas de lo que afirman. En los otros casos tenemos fe.
24/06/16 1:40 PM
Federico
Santir, no se confunda. Sin el conocimiento superior que aporta la fe, no sería posible acceder al conocimiento que aporta la ciencia experimental porque le faltaría su fundamento e explicación última.

La afirmación "sólo tiene sentido las afirmaciones empíricamente verificables", no es empíricamente verificable.
27/06/16 9:29 PM

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