A propósito del libro del Cardenal Carlo Martini

Como antiguo docente católico la lectura del libro me ha producido un gran dolor y diré lo que creo que hay que decir; puedo decirlo con la libertad de que gozan quienes participan del sacerdocio común de los fieles; será, por eso, sólo una opinión particular sin autoridad alguna, pero que exige el cumplimiento de su derecho a ser rectamente enseñado y guiado.

Esquilmados y abatidos como ovejas sin pastor

Esta mañana, 6 de diciembre de 2008, sábado de la primera semana de Adviento y primer sábado del mes, tenía decidido escribir este breve artículo cuyo título me lo ha inspirado el Evangelio de hoy que todos escuchamos en la Santa Misa: Jesús recorría ciudades y aldeas anunciando el Evangelio y al ver a las gentes “se le enternecieron las entrañas para con ellas, porque andaban deshechas y extraviadas como ovejas sin pastor” (Mt 9, 36). Otros traducen “extenuadas y abandonadas”; otros “esquilmadas y abatidas” o “echadas” por los suelos.

El día anterior terminé de leer el libro del Cardenal Carlo M. Martini, Coloquios nocturnos en Jerusalen (“coloquio con el Padre Jesuita Georg Sporschill”), 193 pp., Ed. San Pablo, Bs. As., 2008 y esta mañana pensé: este libro que exhorta a la Iglesia a “tener el coraje” de “reformarse” es un arma eficaz para dejar a las ovejas (a nosotros) deshechas, abandonadas, abatidas y esquilmadas. Al comentar San Agustín la parábola del buen pastor, observa que “no habría dicho buen si no hubiera pastores malos” a los que llama “ladrones”, “salteadores”, “mercenarios”; el Buen Pastor es la puerta y es el portero y en cierto modo también oveja, “como oveja fue llevado al sacrificio” (1). Los otros Cristos que son los Obispos, “son miembros del pastor” que cumplen su misión de guardar, cuidar, enseñar y guiar a las ovejas transmitiendo el fondo revelado (uno, único, invariable) a través del tiempo del peregrinaje; habrá en el tiempo histórico innumerables circunstancias, siempre presentes, pero el buen pastor transmitirá lo mismo (el magisterio vivo) bajo la potestad de Pedro, la Roca de la Iglesia.

Sólo el anti-pastor (y bien sabemos Quien es) puede inducir a no ser fiel a su misión contribuyendo eficazmente al abatimiento, a la extenuación, al abandono y confusión de las ovejas. Como antiguo docente católico (aunque pobre oveja frecuentemente “trasquilada”) la lectura del libro (expuesto en las vidrieras de librerías católicas) me ha producido un gran dolor y diré lo que creo que hay que decir; puedo decirlo con la libertad de que gozan quienes participan del sacerdocio común de los fieles; será, por eso, sólo una opinión particular sin autoridad alguna, pero que exige el cumplimiento de su derecho a ser rectamente enseñado y guiado.

Los temas esenciales

El libro del Cardenal Martini (quizá por su estilo dialogal) me ha causado una primera sorpresa: no es una obra rigurosa y muchas afirmaciones no están cuidadosamente fundadas. Quizá se deba a su modalidad, que al ser de fácil lectura sobre temas hoy muy difundidos, gana en número de lectores. Se vende más. Por eso no haré una exposición sistemática sino que seguiré sólo sus grandes temas.

Desde el prefacio se habla de “una Iglesia abierta” (pp. 7,168), de “la apertura de la Iglesia al mundo” (p.73). Como lector me pregunto qué deberíamos entender por Iglesia “cerrada” y si es propio hablar de “Iglesia cerrada” o “abierta”. Queda pendiente qué entenderá el autor por “abierta al mundo” ya que “mundo”, si no nos referimos al de las creaturas creadas (el universo) es una cosa muy otra si nos referimos al mundo como ámbito del pecado (el espíritu del mundo).

Esta Iglesia “abierta” conduciría (según el P. Sporschill) a “una Iglesia audaz y creíble” (p. 11). Me quedo insatisfecho porque no sé qué se quiere decir con los términos “audaz” y “creíble”. Es equivoco: algo o alguien es “creíble” si es digno de fe; pero según el contexto, me da la impresión de que se espera ser “creíble” por el mundo.

Paso por alto (aunque con trabajo) algunas páginas y me detengo en una especie de enumeración: no está claro decir que “el infierno es una advertencia, una amenaza, una realidad. Pero yo sigo sosteniendo la fe en que, al final, el amor de Dios es más fuerte”. Me hace recordar a un querido profesor mío que no deseaba que existiera el infierno… y sostenía que “está vacío” (p. 10-11).

La base de la educación debe ser la Biblia (de acuerdo) pero el equívoco vuelve a presentarse pues al sostener que nada debe absolutizarse (también de acuerdo) lo hace extensivo a la Iglesia (p. 33). Aquí dudo: si se trata de la totalidad del Cuerpo Místico, la Iglesia es “absoluta” en el sentido de eterna y santa… El Cardenal cree que si Jesús viviera hoy, como hizo con sus “colegas los fariseos”, “lucharía con los actuales responsables de la Iglesia” (p. 42).

Aunque ofrece algunas lindas páginas sobre la oración, sorprende la increíble afirmación del P. Sporchill: “No tener relaciones sexuales no es natural”; y pregunta: “Cómo es que los sacerdotes no se casan”(p. 52). En lugar de responder que el acto sexual es libre aunque una fuerte pasión lo impulse (no es como la visión, la digestión o la respiración) el Cardenal se limita, por ahora, a recordar que la obligación del celibato data del siglo XI. Parece que para el P. Sporchill ningún sacerdote es abstinente-casto. Él sabrá por qué lo dice.

Más adelante, el Cardenal opina: una de las cuestiones que tendría que resolver el nuevo Papa (se refiere a los pasos previos a la elección de Benedicto XVI) tendrá que ser “la relación con la sexualidad y la comunión para los divorciados” que han vuelto a contraer matrimonio (p. 68). Su apelación al “coraje” que hace falta no sirve para nada (Benedicto XVI ha sido muy claro); además este “volver a contraer matrimonio” no es tal: debió decir “contraer” (?) concubinato y que es pecado mortal; recibir la Comunión en pecado es un pecado aún mayor. Parece que el Cardenal llama “coraje” al simple permisivismo…. y su propio concepto de pecado es erróneo: “la Biblia designa ante todo con ese término no nuestros pecados personales sino las grandes injusticias y penurias del mundo” (p. 71).

Es necesario ese aire fresco de la “búsqueda de lo nuevo” (p. 72) que condujo al Vaticano II (p. 73). Martini, como Schillebeeckx, Rahner, Comblin, Küng, Metz, Boff y tantos otros inventa un Concilio Vaticano II que jamás existió. Este inmenso fraude se cura fácilmente: querido lector, estudie las Actas. Con eso basta.

Cuando el P. Sporschill le pregunta: “¿qué sueños tiene usted sobre la Iglesia?” (p. 97), aparece el auténtico Martini: “Siempre he sido un entusiasta de Teilhard de Chardin, que ve encaminarse el mundo hacia una gran meta donde Dios es todo en todo” (p. 98). No parece tratarse de la bellísima enseñanza de San Pablo, sino del pancristismo del evolucionismo teilhardiano.

Entre las páginas 72 y 138 pueden leerse muchos textos sobre los jóvenes y sobre la Compañía de Jesús y San Ignacio. Después de leerlas me he quedado pensando en ese libro terrible del ex jesuita Malachi Martin (2) , y en el de mi colega fallecido, también ex jesuita Vincent Miceli, sobre “los dioses del ateísmo” (3) . Hace veinticinco años compartimos el dictado de un curso con Thomas Molnar en San Pablo: me dijo que para conservar la integralidad de su ortodoxia doctrinal y el ideal de San Ignacio, se había secularizado.

Volvamos ahora a lo peor del libro de Martini; y digo lo peor porque es lo peor: Una tal Andrea le declara “ya hace dos años que convivo con mi novio”; “¿En qué podré notar que sí es el hombre de mi vida?” (p. 139). Inmediatamente le sigue no una pregunta sino una afirmación de Sporschill: dice que la Iglesia sigue teniendo fama de ser hostil al cuerpo, lo que se expresa en la encíclica Humanae vitae y la prohibición de la píldora y la anticoncepción; “la Iglesia ha erigido con ella una barrera hacia la juventud”; el Cardenal comienza diciendo que “lo más triste es que la encíclica es en parte culpable de que muchos ya no tomen más en serio a la Iglesia como interlocutora o como maestra” (p. 141): “muchas personas se han alejado de la Iglesia, y la Iglesia se ha alejado de los hombres”; esta encíclica, que “es obra de la pluma del papa Pablo VI” (p. 142) no siguió los consejos de la Comisión de especialistas; para colmo Juan Pablo II “siguió el camino de la estricta aplicación” y hasta pensó (¡oh escándalo!) en una declaración con carácter de infalibilidad pontificia (p. 144). Para Martini la Iglesia debe mostrar “un camino mejor” (p. 145); quizá pedir perdón por la encíclica (sic) y decir “algo positivo” (p. 146) o escribir una nueva (sic).

Lo mismo se debe decir del uso del preservativo (mal menor contra el sida); para colmo el Cardenal parece entender una gran verdad: que el amor es entrega. El lector, por eso, queda perplejo ante la afirmación (a propósito de las relaciones prematrimoniales) de que “tenemos que cambiar la mentalidad si es que queremos proteger la familia y promover la fidelidad conyugal” (¡sic!, p. 149-150).

No podemos dictar a los jóvenes “desde escritorios y púlpitos”, “todo lo que sería ideal” (p. 151); sin detenerme en las explicaciones bíblicas del “gran biblista”, lo mismo debe decirse de la homosexualidad: “en mi circulo de conocidos hay parejas homosexuales, personas muy respetadas y muy sociales. Nunca se me preguntó ni tampoco se me habría ocurrido condenarlas” (p. 152). El biblista reduce los textos bíblicos contrarios a su opinión a un hecho histórico y cultural frente al cual “la Biblia quiere proteger a la familia…” (p. 152). De todos modos, algo más adelante no duda en esperar como cuestión abierta, la ordenación de mujeres y la aceptación de la homosexualidad (p. 177).

Dejemos la “Iglesia misógina”, volvamos al concilio, miremos para adelante…como el Concilio que “entró en diálogo con el mundo moderno tal como es, sin cerrarse por temor” (p. 160); si la Iglesia quiere ser misionera es lo que tiene que hacer: abrirse, dejar el dominio masculino, abandonar “la relación entre mujer y pecado” (p. 164); tengamos paciencia: ya nos iremos encontrando con las “otras iglesias”, veremos qué pasa con la “ordenación de mujeres” (p. 167-168).

La Iglesia necesita “reformas internas”, que vengan “desde dentro”. Para Martini, “Martín Lutero fue un gran reformador. Lo más importante es por cierto su amor por la Sagrada Escritura de la que extrajo buenas ideas”; cree que “la Iglesia Católica se dejó inspirar por las reformas de Lutero en el Concilio Vaticano II y ha suscitado un movimiento de renovación desde dentro (p, 170-171). Consecuencia de todo esto es el movimiento ecuménico que en Martini es un mero sincretismo (p. 174-180); para colmo, afirma que “la Buena Nueva es el camino alternativo al discurso moralizante” (p. 174).

Como es lógico, no podía faltar el elogio a los teólogos de la liberación que “se encuentran forzosamente con resistencia, puesto que viven a partir de la convicción de que el encuentro con los poderes y la lucha contra la pobreza es el lugar privilegiado para el encuentro con Dios en nuestro mundo” (p. 186).

Síntesis conclusiva y crítica

Me limitaré a hacer una enumeración de los contenidos principales de este libro verdaderamente escandaloso, que me ha hecho recordar lo que aprendí de niño: un Cardenal, me enseñaban, es uno de los prelados que componen el Sacro Colegio, consejero del Papa en asuntos graves de la Iglesia e integrante del Cónclave para la elección del Sumo Pontífice.

Aquella enseñanza elemental suponía la fidelidad total al fondo revelado, la ortodoxia suma en la doctrina trans-mitida, la adhesión filial a Pedro, siempre.

De estos coloquios verdaderamente “nocturnos” en Jerusalen, se pueden enumerar las siguientes proposiciones:

1. Queremos una Iglesia “abierta” para que sea “creíble” para el mundo como mundo (repetición de las tesis de Bonheffer y muchos modernistas.

2. El infierno como “amenaza”, afirmación que suscita dudas sobre la eternidad de las penas.

3 La actividad sexual es una “exigencia natural”; el lector deduzca por sí mismo el valor que tiene la abstinencia (imposible) en el célibe y la fidelidad en el matrimonio p.e. cuando uno de los cónyuges tiene que estar ausente.

4. Deja abierta –bien abierta- la posibilidad de dar la Comunión (Cristo Eucaristía por si lo ha olvidado) a los “vueltos a casar” o como debe decirse, a quienes pecan mortalmente viviendo en concubinato.

5. Un vago concepto de pecado señalado como esas “grandes injusticias y penurias del mundo”.

6 El Concilio Vaticano II ha sido el Concilio de la “apertura” al mundo.

7. La Encíclica Humane Vitae debe ser cambiada por otra. Por lo tanto, no existe el Magisterio ordinario ni la primacía de Pedro.

8. Dadas ciertas circunstancias son lícitas la píldora anticonceptiva y el preservativo.

9. “Abrir” bien las puertas a los homosexuales y volver a considerar la posibilidad del Orden Sagrado para las mujeres.

10. Lutero es el “gran reformador” por quien el autor parece tener grande aprecio en el tema de la reforma “desde dentro”.

11. Pensar si conviene o no incorporar el nombre de Dios en la Constitución de la Unión Europea (p. 193).

Al Señor no se “le enternecieron las entrañas” por todo esto, sino porque vio a los suyos “esquilmados y abatidos” o “deshechos y echados por los suelos” como “ovejas que no tienen Pastor”. Cuando terminé de leer el libro me sentí abatido, esquilmado, atropellado. Pero me recuperé porque sí tengo Pastor… que no es el autor de este libro sino Otro, el Pastor Único que es la Puerta y el Portero. Y en su Nombre, su Vicario, la Roca.

Alberto Caturelli

Córdoba, 8. XII. 08

En el día de la Inmaculada Concepción de María.

(1) In Ioannis Ev., tract. 46, 1-5

(2) Los jesuitas. La Compañía de Jesús y la traición a la Iglesia Católica Apostólica romana, 507 pp., trad. de M. Alvarez Franco, Lasser Press Mexicana, México, 1988.

(3) The Gods of atheism, 485 pp., Arington House, N. York, 1971; también tengo al alcance de la mano su The Antichrist, 297 pp., the Christoipher Publishing House West Hannover, Massachussets, 1981

39 comentarios

Gracias por reproducir este artículo del Dr. Caturelli. Me alegra mucho que lo estén descubriendo en España fuera de los círculos tomistas donde ya se lo conoce hace décadas (era muy amigo del P. Santiago Ramírez o del Dr. Canals, entre otros); lástima que ya esté un poco viejito, pero como se puede leer en este artículo sigue muy lúcido, gracias a Dios, para Su gloria y nuestro beneficio.
4/06/09 2:14 PM
La claridad del autor argentino es refrendada por la claridad de su vida.¡Cómo no compartir con él esos sentimientos de "oveja sin pastor"! Seguramente es condición del Camino de la Cruz, Camino por el que vamos dando razón de nuestra esperanza, guiados por la Estrella de la Evangelización.
3/07/09 10:25 PM
carmen
Como católica convencida, a la que la vida ha llevado sin ninguna intención a casarme por segunda vez sin mediar para ello la muerte (indispensable para la iglesia) de nuestros respectivos conyuges, por motivos que no viene al caso explicar, sufro intensa y dolorosamente lo que considero la gravísima injusticia de la excomunión por esa causa.
Mientras tanto, si dispusieramos de dinero suficiente, podriamos recurrir al tribunal de La Rota para pedir la anulación de nuestros respectivos matrimonios canonicos, con lo cual nuestros hijos pasarían a ser bastardos, y tanto yo como la primera esposa de mi marido, habríamos sido concubinas en esa primera relación.
Cuestión de dinero.
No sonroja ero a la iglesia. Porque, francamente, es para morirse de vergüenza. Si eres pobre, te excomulgan, si eres rico, hay solución.
Eso me recuerda la bula de la cuaresma.
Tal vez, en definitiva se trate solo de un negocio.
Veo con verdadera incredulidad como el mayor asesino, el más gran estafador, el más malvado de los pecadores puede ir a confesar, cada día, su pecado, comulgar, y repetir su tropelía al salir de la iglesia.
Pero mi pecado es el amor. Amar a una persona que me ama, que me respeta, que me considera y a la cual importo, y yo a él, todo lo contrario de lo que nos sucedía en nuestras anteriores parejas.
He leído las escrituras con gran interés. He visto como Dios ordenó a Abraham tomar otra esposa, sin maldecirlo ni excluirlo. No lo estoy inventando.
Mi padre murió. No fuí capaz de levantarme a tomar la comunión.
Esa iglesia (lo escribo con minúscula a propósito, porque hablo de esa, no de la que yo llevo en mi corazón, que esta se escribe con mayúsculas toda ella) que me niega mi sitio en ella, en la que personas que se niegan a si mismo las relaciones humanas naturales y que nunca las han llegado a conocer (????) o sí?
(ver tantísimos casos de abusos ya conocidos, a saber cuantos ocultados...), insisten en orientar a la "gente de a pie" sobre como deben vivir sus propias relaciones personales. Con que derecho? Con que experiencia? Jesús, el Evangelio, El Antiguo Testamento no justifican en ningúno de sus párrafos todas estas normas que han sido impuestas a posteriori por hombres, en una mala administración de las atribuciones que Jesús les otorgó.
Lo siento. Nadie podrá quitarme la angustia que siento cada vez que pienso en todo esto, y es muy a menudo.
Pero cada vez que recuerdo la parábola del hijo pródigo, cada vez que recuerdo que a mi se me enseñó que Dios es Grande y Misericordioso, no puedo, no quiero, no debo comprender la actitud de los hombres.

La iglesia, esa iglesia, no me quiere en su seno.
A Dios, y a la verdadera Iglesia, nadie podrá arrancarlos jamás de mi alma.
(No tengo ninguna esperanza de que esta opinión perdure aquí)
29/01/10 6:06 PM
Luis Fernando
Carmen, dos cosillas:

1- No estás excomulgada. Tan sólo se te prohíbe el acceso a la Eucaristía, pero puedes confesarte y recibir el sacramento de la unción de enfermos, cosa que no es posible para los excomulgados salvo peligro de muerte.

2- Dices que has leído las escrituras con gran interés. Pues bien, entonces sabrás que Cristo define tu situación actual como adulterio:

Mc 10,11-12
Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.

La Iglesia no tiene la "culpa" de que el Señor dijera eso. Podría ser de otra manera, pero es así. El amor no justifica el pecado. Por mucho que los adúlteros se amen entre sí, siguen viviendo en pecado. Es necesario que te arrepientas y vivas en castidad el resto de tu vida.

Yo sí tengo esperanza de que leas esto y te pongas en paz con Dios haciendo caso a las últimas palabras que Cristo dijo a la mujer adúltera a la que libró de la lapidación: "Vete y no peques más".
29/01/10 7:32 PM
P. Daniel Varayoud
Lamentablemente encontramos este tipo de opinión sobre una persona tan eminente como el Cardenal Carlos María Martini. El señor Caturelli expresa la opinión más conservadora pobre, anticonciliar, y débil de la Iglesia.
Bueno sería que se quite la venda de los ojos y comprenda al mundo con el Corazón de Cristo. Se parece muy bien a los hipócritas y fariseos que en el tiempo de Jesús condenaban su vida y sus obras. Hoy los nuevos fariseos tienen una gruesa capa de defensores de la Iglesia pero de una Iglesia que no existe, que nunca existió en Cristo. La Iglesia del legalismo y la falta de caridad.
Espero que la gente que lea este artículo tenga un sentido crítico desde el Concilio Vaticano II.
P. Daniel Varayoud
14/05/10 11:30 PM
Sebastián
Al P. Daniel Varayoud

Tengo el privilegio de conocer personalmente al Dr. Alberto Caturelli, quién, por otra parte fue amigo de mi difunto padre; él es uno de los intelectuales católicos más respetados en la Argentina, su pensamiento e ideario están signados por la ortodoxia doctrinal católica y ha sido una fuente de inspiración para muchos que hemos retornado con fervor a la Santa Madre Iglesia, como es mi caso. Ud. indudablemente no conoce su obra, que bien le vendría leer para aclarar alguna de sus dudas, antes que expresarse con términos que buscan descalificar a un entendimiento puesto al servicio de Dios y la Iglesia. El defiende la Verdad que por dos milenios la Sma. Trinidad nos ha instruido a través del Magisterio.

Le recuerdo, a modo de reflexión, las palabras de San Ignacio de Antioquía: [Todo aquel que] “por su pésima doctrina corrompiere la fe de Dios por la cual fue crucificado Jesucristo, irá al fuego inextinguible, él y los que le escuchan”.
11/07/10 1:54 AM
Joseba Palacios Michelena
Como cristiano y católico..., al leer los comentarios de este hombre acerca del magnífico libro del Cardenal Martini, no salgo de mi asombro que siendo un hombre de la talla que es, sea tan fundamentalista e intransigente... Lo siento, pero como cristiano y católico, con todas mis limitaciones, no puedo experimentar a través de este "pastor".. a Cristo resucidato que nos trae la Buena Nueva y nos estimule a sentir la esperanza como nos transmite el buen hombre Carlo María Martini.
15/10/10 11:04 AM
¡Ag!:El mundo de hoy ha perdido el romanticismo de la vida, apoltronado en su sofá. Mientras el amor conserva en solitario su frescura eterna de promesa -que no de pacto- y la libertad llora su ausencia de compromiso.Una belleza epidérmica nos congela el alma.Todo son excusas para no subir a la cruz ni por el amigo, ni por el hermano,ni tan siquiera por nosotros mismos.Pero aún tengo esperanza. La esperanza de no conseguir cambiar el significado real de las`palabras, que,vividas, nos salvan del infierno y de la nada.
17/12/10 3:44 AM
Juan Carlos Marco
Comparto el pensamiento del Dr Alberto Caturelli.
La pretensión de una Iglesia a la medida de nuestros limitaciones personales y compromisos mundanos será muy democrática pero no se lleva bien con la Verdad que es lo que todos necesitamos conocer,y a la que a menudo hay que buscar contrariando muchos de nuestros sentimientos y razonamientos
6/01/11 3:56 AM
Santiago Romero
Tengo la dicha de conocer personalmente al doctor Caturelli, un verdadero maestro, él es tan humilde que se dice maestro por participación del único Maestro que es Jesús; inmediatamente de leer el libro del Cardenal Martini, se le notaba el padecimiento que le produjo realizar con la agudeza que lo caracteriza, la hermosa crítica al mencionado "libro". Es una gracia, tenerlo y disfrutar de su obra escrita que data de más de medio siglo. Comparto absolutamente su punto de vista, la Iglesia jamás será democrática.
24/05/11 4:02 PM
Laura
Evidentemente varias personas que han comentado el articulo escrito por el Maestro Dr Alberto Caturelli, no gozan del suficiente grado de inteligencia o simplemente del sentido común (el menos común de los sentidos).
Soy una joven de apenas pasadas dos décadas de vida, y estoy convencida de que personas como Martini lo que logran es corromper la Iglesia y llevar al pecado a mucha gente ignorante, que sin criterio o por conveniencia, adopta sus posturas, y cayendo en el pecado.
He leido varios libros de Alberto Caturelli, una eminencia Nacional, muy poco reconocida para mi gusto, pero como dijo otro lector, de una inmensurable humildad que le caracteriza... Pero pocos sin capaces de refutar sus ideas y razonamientos con fundamentos certeros. Ojalá Dios nos de otro como él, Argentina y el Mundo necesita de grandes maestros católicos.

Por Dios y la Patria!
En Cristo y María Ssma!
Laura
10/01/12 8:16 PM
Uri
Muy bien, el Dr. Caturelli. Lamentable, el Sr. Cardenal. Recemos por el P. Daniel Varayoud, el del comentario tan desafortunado.
7/09/12 2:52 AM
juan
Carmen, calumnias a la Iglesia Católica ya que el se reconozca la nuliad de tu matrimonio no depende del dinero: tienes proceso gratuito si careces de medios económicos. Infórmate. No intentes autojustificarte que no te va a hacer ningún bien.
7/09/12 6:14 PM
Atanasio
Dificilmente un verdadero hombre de Dios y un Pastor según el corazón de Cristo puede lanzar estos mensajes del cardenal.

En mi opinión, al final de su vida, ha dado lo peor de si mismo. Pero... de la abundancia del corazón hablan los labios!
7/09/12 7:01 PM
Pedro Gimenez
Doy gracias a Msr. Martini y a todos los que le apoyan por hacer que quienes amamos a la Santa Iglesia Catolica, suframos mucho por los ataques al Magisterio y a la Tradiciòn. No obstante estas "nuevas doctrinas", yo sigo aferrado a la conciencia de pecado, a la penitencia, a la Cruz de cada dia en pos de El, al abandono en las manos de la Divina Providencia y a la busqueda de la Gracia, que es lo que me ha de guiar a la santidad. El resto del mundo lo dejo en manos de Cristo y yo me limito a seguir a la Gracia, a la Providencia y a orar para que el mundo haga lo mismo.
Espero que alguien con autoridad en el Vaticano, ponga en su sitio a este cardenal, de lo contrario el silencio podrà ser interpretado como asentimiento a su doctrina. Pecado de omisiòn.
8/09/12 9:13 AM
Luis Fernando
Pedro, el cardenal ha fallecido esta semana así que difícilmente alguien con autoridad en el Vaticano le puede poner en ningún sitio.
Por si le vale de algo, el Papa ha hablado elogiosamente de él. Cosa por otra parte normal cuando fallece un cardenal de la Iglesia. No era plan de que el Santo Padre se pusiera a reconvenir al cardenal justo después de morir.
8/09/12 9:44 AM
Andrés -Eduardo Luis
No creo que Caturelli haya querido, en estos tiempos, reeditar su artículo. Si, así ha sido, creo que pierde enteros su catolicidad. Con la reedición ¿no se hace pretende, como suele decirse, hacer leña del árbol caído? La Iglesia, con su santidad, está bien servida, como diría su eminencia el card Martini, para corregir a quien deja a las gentes que anden, como ovejas sin pastor desechas y extraviadas, extenuadas o abandonadas, esquilmadas o abatidas, echadas por los suelos. Quizás necesite la Iglesia pastores como ustedes pero ella ya tiene su Pastor: El Señor y Dador de la vida. Tenía razón su eminencia cuando escribía: la Iglesia es “una casa en la que puede haber envidias y calumnias“. Pero “sin embargo la Iglesia es más grande que los hombres, porque es la esposa de Cristo y con los ojos de la fe la vemos como un reino de Dios que viene”. Quizás algunos comentarios de radicalismo intransigente impida que el reino de Dios pueda venir para la vida: exclusiva, única e irrepetible creada por Él.
8/09/12 10:31 AM
Luis Fernando
La verdad no deja de ser la verdad porque alguien muera. Y hemos creído oportuno dejar claro que no todo el monte era orégano en las posiciones del Cardenal Martini.
No es hacer lena del árbol caído. Es servir a la verdad que nos hace libres.
8/09/12 11:00 AM
Benigno Soto
Es mala cosa callarse ante los errores de una gran figura de la Iglesia mientras está viva la persona... y posiblemente operante. Pero InfoCatólica denunció los errores graves del Card. Martini cuando estaba vivo. Y eso le autoriza moralmente a seguir diciéndolos cuando está muerto. Porque es necesario dar testimonio de la verdad. Para eso Cristo vino al mundo.
8/09/12 11:49 AM
Gregory
No he leido el libro del Cardenal Martini al que se refieren aqui pero repetire el mismo comentario que hice cuando fue publicada: Estare de acuerdo con él en unas cosas y en otras no ¿Cuales? no he leido el libro pero me parece osado e irreverente afirmar que los papa Pablo VI y Juan Pablo II estubieron equivocados y ya solo la verdad era de él.
8/09/12 3:26 PM
Augusto de Argentina
Muchas gracias, clarisimo y valiente el articulo
8/09/12 8:02 PM
Pepito
Increíble que todo un Cardenal de la Iglesia pueda haber pensado de esa forma en temas tan graves y quedarse tan tranquilo.

Enfín, si Martini realmente pensaba de acuerdo con las 11 proposiciones que señala Caturelli (parece ser que sí) claramente estaba en contra de la enseñanza de la Iglesia en materias fundamentales e impugnaba la Fe.
9/09/12 12:13 AM
Légolas
Iluminador artículo el del Dr. Caturelli. Lamentables las ideas que tenía este Cardenal. Algúno por ahí a apelado al Corazón de Cristo N.Sr. Bueno, no creo que se refleje en las palabras del Cardenal Martini . Sí en su Palabra, en el Magisterio de Su Iglesia, en los Padres de la Iglesia, en los Santos. Creo que hay más del Corazón de Cristo en la Humanae Vitae que en los "libritos" de este cardenal. Los que siguen a personajes como Martini o Lefevbre incurren en el mismo engaño, se alejan de Pedro....
9/09/12 2:20 AM
Légolas
Errata donde dice "a apelado", debe decir "ha apelado"
9/09/12 2:21 AM
Légolas
Al susodicho P. Daniel "Vayanosequé" (por qué me tinca que es jesuita...) Ud. ejerce la típica intolerancia de los "tolerantes". No ose aludir al Vaticano II para defender a alguien que cuestionó tanto al Magisterio de la Iglesia. Léalo en continuidad con todo el Magisterio.

"Hoy los nuevos fariseos tienen una gruesa capa de defensores de la Iglesia pero de una Iglesia que no existe, que nunca existió en Cristo" señala Ud. Si esto es así, esa es la Iglesia de los progresistas que buscan hacerla a su manera....
9/09/12 2:27 AM
Légolas
No no es jesuita el Padre Daniel Vaya... (dudé que lo fuera ) pero orienta a "Separados en Nueva Unión"....No es que yo piense que ellos no necesitan orientación. Vaya que la necesitan! LA Iglesia debe acogerlos pero...decirles toda la verdad católica sobre el matrimonio , el amor humano y su situación!!! No venderles pomadas peligrosas. Si este padrecito es tan amigo del difunto Martini y piensa como el....pobre gente...
9/09/12 2:36 AM
rastri
-El cardenal Martini ha pasado sí. Pero no del todo.

-Y aquí la pregunta.

-¿Cuántos cardenales hoy día, más o menos en modo y manera, comulgan con esas teorías socioeclesiales democráticas del mundo, por el mundo y para el mundo del cardenal Martini?

-Porque una cosa es que el pueblo creyente se escandalice por la trayectoria filosófica de un principe de la Iglesia. -

-Y otra cosa es que este principe haya dejado su levadura en fermento para que otros decidan.
9/09/12 8:30 AM
Pedro Gimenez
Luis Fernando, buena observaciòn, pero me expresè mal, queria decir que ya alguien y preferiblemente en vida tendria que haberle reconvenido, pues como dice rastri, la levadura ha sido dejada y sin duda fermentarà. De hecho, los dos sacerdotes que ofician la Misa en la parroquia a la que voy algunos domingos, reproducen milimetricamente lo que dice Caturelli del pensamiento de Msr. Martini. Hasta ahora no sabia donde encuadrarlos, pero ahora ya se en que fuentes han bebido.
9/09/12 8:47 AM
Andrés -Eduardo Luis
La verdad no nos hace libres, la Verdad sí. Pero la Verdad es: misterio de misterios, el misterio de Dios y de todo lo que Él “toca”: la creación, la vida, la persona humana, … que no tienen respuestas definitivas. La humildad nos dice que no lo abarcamos todo, por eso, desde nuestra libertad estamos abiertos a estas cuestiones, que pululan en nuestra conciencia, y buscamos respuestas que nos hacen a imagen y semejanza de Dios creativos. Las respuestas de nuestra creatividad siempre son limitadas, de cercanía, de nueva búsqueda, … Jamás el padre Martini dejó a su grey sin pastor, ni fue antipapa, por eso tanto se abrió al Pueblo de Dios y amó tanto a la Iglesia como para decir esto: “¿cómo se ama la Iglesia?” La pregunta tenía razón de ser porque yo conocía a la Iglesia como puede conocerla un niño bautizado y que había hecho la Primer Comunión. Pero he amado a la Iglesia en la medida en que he invertido mis energías, tratando de servirla y apostando mi vida por ella. He ido familiarizándome con ella y la reconozco como madre que me ha engendrado, alimentado y sostenido”.
9/09/12 10:04 AM
Jordi
Una cosa es la cuestión de la salvación del alma del Cardenal Martini como consecuencia de su reciente óbito, y otra muy diferente es la crítica a sus doctrinas, enseñanzas, posiciones y proposiciones. Una cosa es su alma y otra, muy diferente, su enseñanza.

Las oraciones, intenciones y ayudas espirituales siempre son para el alma del difunto, al cual siempre se le desea la salvación eterna.

Y en este sentido, algunas enseñanzas del Cardenal Martini son erróneas, peligrosas y temerarias, como mínimo; alguna, como el sacerdocio femenino, hubiera estado apartada de la plena comunión con la Iglesia si no la hubiese planteado como hipótesis.

Esto lo prueba el hecho de su testamento espiritual, que critica alguna doctrina revelada, definitiva y segura de la Iglesia como anticuada y situada a unos 200 años de antigüedad.

A lo cual me hubiera gustado preguntar al Cardenal Martini:

¿y que hiziste -un chico como tú- durante el Concilio -en un lugar como éste- que se celebró en el período 1960-65 para hacer avanzar la Iglesia desde las posiciones de 1760-65?

En mi opinión, sus enseñanzas son -y serán con el tiempo- completamente irrelevantes para la Iglesia.

Como muchos fieles, clérigos y religiosos, aún todavía en este 2012 no han aceptado en su plenitud la Humanane Vitae de Pablo VI de 1968, el cual tuvo que soportar lo que casi fue una rebelión generalizada de cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos, teólogos y fieles ante la opción pontificia de la defen
10/09/12 10:37 PM
Serloc
Andrés-Eduardo-Luis, una pregunta: ¿Algunas de las opiniones o tesis del Cardenal Martini eran contrarias al magisterio de la Santa Madre Iglesia, sí o no? Creo que esta cuestión es clave.¿Sí o no?
11/09/12 11:18 AM
Fred
Lei el libro hace años y coincido totalmente con el analisis de Caturelli. El Card. Martini tenia posiciones contrarias al Magisterio de la Iglesia, ya que apoya las relaciones prematrimoniales, que los divorciados vuelvan a casarse, esta en contra de la Humanae Vitae, etc. Cuando se publicó este libro, se convirtió en el libro de cabecera de muchos curas progres y no tan progres; pero como lo decía un cardenal..., las opiniones eran tomadas como buenas. Pienso que este libro ha causado mucha desorientacion a mucha gente.
11/09/12 12:25 PM
lok
Para Rastri: La pregunta es interesante. Pienso que no deben ser tantos los cardenales que sigan a Martini. NINGUNO, que yo sepa ha dado declaraciones tan escandalosas, aunque puede ser que alguno también esté doctrinalmente en la cuerda floja (cf comentario al respecto de Gabriel Amorth en su último libro).
12/09/12 4:37 AM
Andrés -Eduardo Luis
Serloc: Absolutamente ninguna opinión, ni tesis, ni homilía, ni consejo estaba en contra del Magisterio de la Iglesia. Si así hubiera sido él se habría retractado y,en todo caso, hay suficientes entidades eclesiales para que lo hubieran corregido y estoy totalmente convencido que ninguna hizo dejación de su misión. Repito, absolutamente ninguna opinión, tesis, homilía, consejo, … de su eminencia estaba en contra del Magisterio de la Iglesia. Hay muchas personas que hablan peyorativamente de religión a la carta y argumentan con el dicho “esto son lentejas si quieres te las comes y si no las dejas”, o sea, sales de la Iglesia y te condenas. Si una persona es alérgica a algo que tienen las lentejas, los del dicho, y son muchos, lo exterminan por la reacción anafiláctica que le producen las lentejas en esa dieta de imposición. El padre Martini lo acogía generosamente, entraba en los “entresijos” de la esencia de su vida y hacía todo lo posible para que viva y no muera. ¿Por qué se culpa al padre Martini de ver siempre en la vida humana a Jesús? Creo que así entendía el misterio de los misterios, Dios, al que sin verlo amaba porque amaba con toda su alma el misterio de la persona humana, entonces, imagínese como amaba a Jesús, su guía.
12/09/12 8:33 PM
ROSA DE MARÍA
Es penoso ver que nos atacamos y destrozamos por opiniones personales ( ya que se cuestiona, respalda y/o condena una postura sin haber consultado varios textos al respecto)

Por otra parte, ¿por qué pensamos que nuestra postura es la verdad absoluta? ¿por qué no somos capaces de ser humildes y reconocer nuestra ignorancia, especialmente en el ámbito de lo espiritual? ¿ de verdad necesitamos que exista el infierno para hacer el bien?

Los seres humanos hemos andado y desandado caminos en busca de la verdad , mas tal vez hemos comentido un error: buscamos fuera de nosotros mismos sin considerar que existimos también al interior, busquemos el infinito amor de Dios; la Misericordia de Jesús,busquemos en nuestro corazón, tal vez ahí encontremos nuestro destino; hermanos,retomemos la responsabilidad de nuestro ser y actuar.

Un abrazo fraterno
17/09/12 4:43 PM
Francisco de Asís
Alberto Caturelli, el más grande filósofo viviente de habla hispana... lo felicito por el artículo que pone luz a este escrito "nocturno" realizado por un Martini muy unido a la masonería. Luego de su muerte, vemos esos lazos que explican muy bien entonces, porque profesaba esa "doctrina" anticatólica...
21/01/13 4:37 PM
Andrés Merida
Martini no hace en su libro otra cosa que seguir el espiritu del evangelio, no la letra. No veo una gran diferencia entre el cardenal y nuestro Papa Francisco.
14/02/17 7:20 PM
pedrot
Estaba un buen alumno escuchando a su profesor de física, y este sostenía que la ley de gravedad no existía y que la inercia era según su punto de vista y así sobre la falta de definición de masa y energía, el alumno solamente ejerció su derecho a que el maestro enseñe la verdad con claridad, nada mas, luego de leerlo al Cardenal encuentro varios puntos en contradicción con la doctrina de la iglesia , que física tendríamos si partiésemos de falsas leyes, una a la cual nadie daría crédito, por muy bella que la presentemos, sería inútil y a lo inútil y mentiroso se lo tira y deja de lado, por lo cual , habrá muerto su excelentísimo pero los martinis siguen , saludos cordiales, y espero que Nuestro Papa no siga sus opiniones
3/03/17 12:17 AM
Octavio
Da miedo pensar que miembros de la Iglesia que tuvieron o tienen tan altos cargos tengan pensamientos tan mundanos. Es absurdo en estos tiempos pensar que la liberación sexual sea algo bueno después de tantos estudios serios realizados a personas que la practicaron; así mismo a los hijos de parejas inestables y su desarrollo social comparado al de hijos de parejas estables donde hay un padre y una madre. Tampoco el evolucionismo de Chardín cuaja con un mundo modernista que ha demostrado que no existe una evolución; si no una involución en un mundo que al abandonar los valores tradicionales aumenta la insatisfación, que se traduce en aumento de enfermedades mentales, alcoholismo, suicidio, precariedad laboral etc,etc. Y de la anticoncepción, fue profética la encíclica Humane Vitae por las consecuencias que ha traído del aborto a la eutanasia y la relativización del amor conyugal a simple pasatiempo sin responsabilidad a la fidelidad y a los valores mas altos del ser humano en la construcción de la vida propia y de cara al entorno social. Y en cuanto a la Teología de la liberación, solo se puede hablar de tontos útiles después de ver las masacres cometidas por los regímenes socialistas durante su implantación y luego de ello y la lucha en estas dictaduras para eliminar las creencias religiosas en sus ciudadanos. Y pare de contar por que hay mucho más seguramente. O mejores formas de explicar lo absurdo de estas ideas.
4/11/19 8:30 PM

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