Por una educación libre en España

La catástrofe educativa sufrida desde los tiempos de la transición, ha engendrado tantos recelos y desencantos que hoy ya nadie se cree que de la noche a la mañana vaya a aparecer un político que arregle tanto desarreglo acumulado.

La reforma educativa Wert, una más.

Una mirada retrospectiva al pasado reciente de nuestro sistema educativo nos alerta de que vamos de mal en peor. Durante el periodo de la transición hemos tenido que soportar una vorágine de cambios y trasformaciones, de reformas y contrarreformas protagonizadas por los sucesivos partidos en el poder que han llevado a la escuela española a una situación de desconcierto .

Los distintos episodios del cambio educativo en la España democrática comienzan en 1980 con Ley Orgánica de Estatutos de Centros Escolares. LOECE, durante el gobierno Ucedista de Adolfo Suarez,, continuará con la LODE en el año 1985. (Ley Orgánica del Derecho a la Educación), La Logse, (General del Sistema Educativo). Vendrá luego la LOPEG (Participación Evaluación y Gobierno), la LOCE. (Calidad de la Enseñanza) Etc y así hasta llegar a la Ley Orgánica de Educación de 2006 y ahora la , Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Como se puede ver se trata de una carrera reformista desenfrenada, que para lo único que ha servido es para volver locos a los alumnos convertidos en conejillos de indias, desanimar a los profesores y desesperar a los padres.

Es mucho lo que en estos años atrás se debió hacer en materia de educación y no se hizo o se hizo mal. Después de haberlo intentado por activa y por pasiva, no se acertó con la tecla adecuada y como consecuencia lógica de tanto desatino, nuestro nivel educativo anda por los suelos como reiteradamente vienen manifestando los informes Pisa.

Según un cálculo elemental sale una media de ley orgánica por cada menos de cuatro años, un disparate, pues ni da tiempo a asimilar tanta ley, ni siquiera a ponerse en práctica y mucho menos contribuye a consolidar un modelo educativo. Demasiadas reformas, demasidos cambios que han servido de bien poco.

La catástrofe educativa sufrida desde los tiempos de la transición, ha engendrado tantos recelos y desencantos que hoy ya nadie se cree que de la noche a la mañana vaya a aparecer un político que arregle tanto desarreglo acumulado, de aquí mis dudas sobre la nueva reforma educativa que va a acometerse en España por iniciativa del Sr. Wert. Dudo que ella vaya a ser la definitiva, sobre todo después de haber sabido que el resto de las fuerzas políticas la quieren tirar a bajo. En el mejor de los casos durará el tiempo que dure en el gobierno el partido político que la promovió y después… lo de siempre, volver a comenzar de nuevo en un tejer y destejer constante que nos lleva a recordar a Penélope.

El problema está en que nos encontramos inmersos en la lucha política de los partidos por hacerse con la escuela, por ello no ha sido posible el pacto escolar, pues sabido es por todos, que quien se haga con la escuela será dueño de la sociedad del futuro y en esas estamos. Para nuestra desgracia el sistema educativo español está politizado con voluntad de seguir estándolo por muchos años y claro está, así es imposible que la enseñanza en España mejore. Mientras la escuela siga ideologizada y sea considerada como un instrumento al servicio de la política poco cabe esperar..

En la nueva reforma propuesta por el Sr Wert, nos hubiera gustado ver un cambio radical de orientación y fundamentación de nuestro sistema educativo; pero no, lo que se ha producido ha sido una simple operación de maquillaje, que afecta a ciertas cuestiones puntuales, pero sigue manteniéndose intacto el espíritu de la LODE. de modo que nuestro sistema educativo permanece enlodado lo que quiere decir que los criterios políticos prevalecen sobre los pedagógicos, y el estado sigue manteniendo el papel de protagonismo que favorece tanto al partido socialista como al popular en detrimento de los padres a quienes corresponde ser los agentes principales de la educación de sus hijos. Con la Reforma Wert la escuela sigue en manos del estado, constituido en dueño y señor de la misma, como si de un feudo propio se tratara. Las responsabilidades educativas continuan siendo competencia prácticamente exclusivas del estado. Él es quien legisla, dispone, orienta, quien impone los estatutos y las normas quien promueve los valores en los que hay que cree. Que nadie piense que con la sustitución de la sectaria asignatura de Educación para la Ciudadanía. por los Valores Sociales y Cívicos todo se va a arreglado y que queda despolitizada la enseñanza.

Seguimos fundamentalmente donde estábamos, aún con todo, ahí está el tímido intento del Sr. Wert a favor de la libertad educativa, al reconocer a los padres el derecho de elección de centros. Bien está que a los padres se les de esta opción, pero con ello no se satisface la legítima aspiración de los mismos a educar a sus hijos en consonancia con sus principios y convicciones personales como está reconocido por la Carta de las naciones unidas y la Constitución española, toda vez que los centros educativos de la red pública sean concertados o no, fuera de la financiación, vienen a ser una misma cosa. Todos ellos responden a un plan monolítico de una enseñanza homologada, estando sujetos unos y otros a la mismas normativas generales emanadas del Estado. Verdad es que existen los colegios privados con ideario e iniciativas propios, éstos sí que representan una oferta educativa diferenciada; pero cuestan un dinerito y naturalmente a ellos sólo seguirán teniendo acceso los que pueden pagarlo

Otro tanto cabe decir de la escuela diferenciada una para niños y otra para niñas. Está muy bien que el Sr, Wert defienda que este tipo de educación no supone ningún tipo de discriminación entre los sexos, en consonancia con el veredicto emitido por la convención de la Unesco y por lo tanto así debiera ser tratada, pero el hecho es que este tipo de oferta no existe en el ámbito publico por lo tanto, no puede ser objeto de elección para los padres

Despué de la reforma Wert tendremos que seguir soportando una escuela pública rígida y uniformada, ésa que tanto les gusta a los políticos, fácilmente manipulable que sigue disciplinadamente el paso que le marcan las autoridades administrativas, cuando lo que está pidiendo el pluralismo social es otra cosa. Lo que se estamos necesitando es una escuela plural para una sociedad plural, con una igualdad de oportunidades real para todos, sometida a ley de la oferta y la demanda, receptiva y abierta a los distintos modelos educativos, provenientes de la iniciativa social sin trabas administrativas, mundial de educación para que sean los propios padres quienes al final sean quienes libremente decidan que centros son los recomendables y que centros no lo son, como sucede en otros órdenes de la vida, como sucede en Finlandia a la cabeza del ranking mundial de educación. Por donde quiera que se mire a una sociedad plural lo que corresponde es una escuela plural con diversidad de ofertas, que es precisamente lo que la nueva reforma educativa no nos va a traer, por todo esto y lamentándolo mucho, hay que decir que el compromiso del Sr Wert con la libertad educativa resulta totalmente insuficiente

¿Por qué tanto miedo a la libertad de enseñanza? ¿Por qué tanto miedo a dejar la escuela en manos de los padres? La reforma educativa que estamos necesitando ha de afrontar con valentía estos temas. Se ha de ir creando una conciencia ciudadana de que la educación más que una cuestión política es una asunto social y familiar, que la escuela no es un patrimonio del Estado sino de la sociedad y las familias que son en definitiva las que ponen el dinero para financiarla. A la pregunta ¿Es libre la enseñanza hoy en España? habría que responder que no lo es y no lo será mientras no se despolitice y se restituya a los padres el derecho que se les ha conculcado, mientras no se plantee la educación en el plano y en los términos que corresponde. Si es verdad que es la educación la que libera al hombre ¿que se puede esperar de una educación que comienza por no ser libre?

Ángel Gutiérrez Sanz , catedrático de Filosofía. Autor del libro «La educación en su dimensión humana»

 

1 comentario

Juan Mariner
"¿Por qué tanto miedo a la libertad de enseñanza? ¿Por qué tanto miedo a dejar la escuela en manos de los padres?" Porque sólo son liberales, de derechas y de izquierdas, para lo que les interesa. Sin ideologizar, "no son nada".
26/10/13 8:02 PM

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