El desierto de España

«Uno está siempre tentado a renunciar a la libertad. Caminar por el desierto es difícil. Y siempre nos viene la tentación de volver a Egipto… Al menos allí podíamos comer…»
Así empieza la importante homilía que pronunció Don Juan Antonio Reig, obispo de Alcalá, en la iglesia del convento de la comunidad de Concepcionistas del Caballero de Gracia de la calle Blasco de Garay de Madrid. Nos habíamos reunido allí el pasado día 15 de marzo un numeroso grupo de devotos de la Virgen del Olvido Triunfo y Misericordias. La Iglesia estaba llena. Y desde primeras horas de la tarde hubo adoración del Santísimo, Santo Rosario y Santa Misa, celebrada por el obispo del Alcalá. Como todos los meses nos volvíamos a reunir allí, si bien en esta ocasión se cambió el día habitual de la cita que es el último sábado de cada mes, porque en este mes de marzo ese día es Sábado Santo, y por lo tanto jornada alitúrgica.

Somos amigos desde hace tiempo y nos entendemos bastante bien, aunque hace años que no nos vemos porque vivimos en distintas ciudades; pero por teléfono hablamos con cierta frecuencia. Nos dimos novedades de las respectivas familias, y comprobé que casi todo va bien y algunas cosas hay que mejorarlas, porque todo en esta tierra no puede ir bien. Todo irá bien cuando nos hayamos muerto y por la misericordia de Dios estemos en el Cielo, que es el bien sin mezcla de mal alguno, según me enseñaron de pequeño.