Ecclesia semper reformans, semper reformanda



Por desgracia para mí, me resulta del todo imposible acudir diariamente al Sacrificio Eucarístico. Asisto, además de todos los domingos y fiestas de guardar, tantas veces como puedo. Nunca sé si una semana, además del domingo y las fiestas de guardar, podré volver a asistir otra vez. Por eso, cada vez que acudo, lo hago como si fuera la última vez.

Hace tiempo que aprendí que, cuando entro al templo, sólo existe una cosa: Cristo Crucificado en la Sagrada Forma. Francamente, todo lo demás me parece más o menos accesorio. Sin embargo, también por desgracia para mí, en el Rito Ordinario me distraigo con cierta facilidad.

El sacerdote, a lo largo de la misa, sin contar las lecturas, cambia hasta seis veces de interlocutor, dirigiéndose bien a los fieles, bien a Dios por medio de alguna de las tres Personas de la Santísima Trinidad. Y, al menos otras dos veces más, se dirige a los fieles para que ellos se dirijan a Dios. Y todo eso sin contar los comentarios “ad hoc” antes de las Preces, del Ofertorio, del Rito de la paz (con unas muestras de efusividad que jamás se repiten fuera del templo) y de la bendición final, momento en el que el párroco suele aprovechar para informar del resultado de las actividades parroquiales de la semana pasada y de las previstas para la semana entrante.

Si tenemos en cuenta que en el momento de la Consagración es prácticamente imposible ver cómo el sacerdote levanta la Sagrada Forma porque una gran parte de la feligresía no estima oportuno arrodillarse, que los confesionarios están vacíos de fieles porque también suelen estarlo de sacerdotes (y que, por lo tanto, se acercan a la Eucaristía en un estado espiritual, digámoslo así, “peligrosamente” dudoso), que los Sagrarios han sido desterrados a capillas auxiliares, que la Comunión es distribuida en muchos casos por “ministros extraordinarios” a los que no les gusta administrarla en la boca, que casi nadie se arrodilla para tomarla sino que se suele dar en muchos casos de pie en la mano (¡y hay que ver qué manos tan poco escrupulosas en cuanto a la limpieza!) y que casi la mitad de los que usan esta forma de comulgar lo hacen de forma litúrgicamente irregular, entonces empezaremos a entender cuál es el verdadero significado de la palabra “desacralización”.

Para colmo de males, nadie parece estar interesado en obedecer las instrucciones de la Santa Sede de traducir “pro multis” como “por muchos”, ni en llenar las pilas de agua bendita con agua bendita, ni en dejar abierto el templo un cuarto de hora después del Sacrificio para poder hacer una acción de gracias en condiciones.

¿Es que a nadie le duele ver las colas hacia la Comunión pasando delante de la capilla lateral del Santísimo, con los fieles dándole la espalda al Sagrario a la ida, y pasando sin realizar la genuflexión, ni ningún otro gesto de respeto, a la vuelta?

Supongo que la feligresía debe de ser tres veces santa porque sólo necesita medio segundo, el tiempo mínimo imprescindible para que el sacerdote recupere el resuello, para arrepentirse en condiciones de sus pecados al inicio del Sacrificio.

Y también debe tener una capacidad de concentración y una agudeza auditiva a prueba de bomba para poder oír y entender la proclama de la Palabra de Dios, tantas veces leída por personas que jamás leen la Biblia.

Capacidad de concentración y agudeza auditiva sólo comparables, quizá, a su devoción eucarística, jamás interrumpida por “la espiga dorada por el sol”, “la Iglesia [que] en marcha está” y el resto de canciones de Comunión cuya misión parece ser evitar a toda costa cualquier atisbo de silencio antes del trascendental momento de recibir el Corpus Christi.

Sin embargo, ni siquiera esa inmensa, oceánica devoción a la Eucaristía que inunda a la feligresía parece capaz de vencer la dificultad de tener que arrodillarse en el frío suelo para levantarse inmediatamente después sin tener un solo punto de apoyo en medio del impetuoso tumulto, antes tan afectuoso durante el rito de la paz, que tan devotamente se acerca a la Comunión.

La feligresía también debe de ser feliz poseedora de unas conexiones neuronales turbopropulsadas gracias a las que, inmediatamente después de la comunión, puede realizar fervorosísimas acciones de gracias, que casi nadie reza de rodillas, antes de que -corriendo, corriendo, a toda velocidad- lleguen los avisos de la semana, tras los cuales, -corriendo, corriendo- llega el “Ite, Missa est”, el canto de despedida y la salida del sacerdote.

Como ninguno de los seis mencionados es mi caso, procuro acudir tantas veces como puedo al Rito Extraordinario, “continuum” de oración y adoración a las tres personas de la Santísima Trinidad. Para alegría de mi alma, durante la celebración del Sacrificio siempre hay un confesor disponible.

¿Una nueva reforma litúrgica en línea con la tradición de la Iglesia?
http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=5227

Si la Santa Sede no es capaz de hacer que los obispos que nombra obedezcan sus órdenes traduciendo “pro multis” como “por muchos” y haciendo que apliquen el Motu Proprio “Summorum Pontificum” en sus respectivas diócesis, ¿cómo va a ser capaz de realizar una “nueva reforma litúrgica en línea con la tradición de la Iglesia”?

En cualquier caso, mientras esa “nueva reforma litúrgica en línea con la tradición de la Iglesia” se plantea, planea, desarrolla, discute, consensúa, aplica y corrige, y mientras n.s.b.a. el Ilustrísimo y Reverendísimo Monseñor José Manuel Lorca Planes, obispo de Cartagena, no evite “de iure” o “de facto” que se siga celebrando en la diócesis asignada a su cargo, este que les escribe seguirá acudiendo tantas cuantas veces pueda al Sacrificio Eucarístico según el Rito Extraordinario.



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18 comentarios

  
JMA
Artículo maravilloso, ilustrador y muuuuuyyyy realista. ARefleja en pocas líneas lo que pasa en la gran mayoría de parroquias, iglesias, etc...

Por otro lado, aquí en León de rito extraordinario "ná" de "ná", así que no queda otra que aguantar y rezar al Ntro. Señor para que se acuerde de su Iglesia y florezca de nuevo la Tradición.
09/01/10 8:40 PM
  
Vicente
no Cristo crucificado en la sagrada forma sino Cristo vivo en ella.
09/01/10 9:00 PM
  
Tulkas
Pues yo, en vez de quejarte tanto, te recomendaría que te pusieras manos a la obra para solucionar todos esos problemas.

Hace ya 2000 años que las cosas no caen del cielo, sino que crecen de la tierra.
09/01/10 9:15 PM
  
Miguel Serrano Cabeza
JMA:

Lo siento de verdad. Yo no sabía lo que me perdía hasta que al inicio de este último Adviento empecé a acudir a la mayoría de las Misas de precepto según el Rito Extraordinario, sin dejar por eso de acudir al resto según el Rito Ordinario, claro.

Además de Murcia, sé que se celebra Misa según el Rito Extraordinario todos los días de precepto al menos en Barcelona, Madrid y Sevilla.

Me consta que hay presbíteros del Arzobispado castrense y de las diócesis de Barcelona, Cádiz, Getafe, Santiago, Sevilla y Toledo preparándose para poder oficiarlas.

El cardenal Darío Castrillón Hoyos afirma que debería ofrecerse a los fieles al menos una Misa dominical según el Rito Extraordinario en todas y cada una de las parroquias del mundo.

http://www.unavoce.com.ar/front.php?id=82


Vicente:

Aunque Cristo murió en la cruz, no hablo de Cristo muerto sino de Cristo vivo en la cruz. Por eso la expresión "Sacrificio Eucarístico", refiriéndose a Cristo vivo, no está condenada por herética.


Tulkas:

No me he quejado de nada. He descrito lo que he visto y los sentimientos que me ha provocado verlo. Más bien es vd. el que se queja.

Aunque la liturgia parroquial me concierne, no forma parte de mis deberes y responsabilidades como fiel laico.

"Hace ya 2000 años que las cosas no caen del cielo, sino que crecen de la tierra" Le felicito por su paciencia, perspicacia y envidiable estado de salud.


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09/01/10 11:56 PM
  
Ricardo de Argentina
A mí me ha pasado un poco como el burro de la fábula, a la que el dueño daba sólo gramilla diciéndole que eso era lo que a él le gustaba, hasta que el burro replicó: "Pues prueba con darme alfalfa y verás".
Acostumbrado a los cantos pegadizos, rítmicos y de prosa intrascendente que se estilaban en las misas, no podía distinguir. Pero fue suficiente que un sacerdote nos enseñara la riquísima colección de cánticos tradicionales de la Iglesia, en latín y en castellano, para que ya no me motivara hacer coro a las cancioncitas zonzas y sosas que a veces escuchamos.
Llama al atención que teniendo la Iglesia tan grandes tesoros milenarios de oraciones cantadas, se haga uso de baratijas modernosas que están a años luz del nivel teológico y musical de los cantos tradicionales.
10/01/10 12:15 AM
  
Norberto
¿Es que a nadie le duele ver las colas hacia la Comunión pasando delante de la capilla lateral del Santísimo, con los fieles dándole la espalda al Sagrario a la ida, y pasando sin realizar la genuflexión, ni ningún otro gesto de respeto, a la vuelta?

En todo caso a la ida,porque a la vuelta uno mismo es el Sagrario.

De todos modos, toda la descripción revela un concepto individualista de la participación sacramental: no soy yo, es la Iglesia quien celebra.

No son mis sentidos sino mi fe la que está allí, no es mi afectividad sino mi amor a Dios, desinteresado.
10/01/10 6:53 AM
  
Norberto
Es más pensándolo un poco ni siquiera a la ida, nada debe distraer de la preparación a la comunión, el mejor saludo es el recogimiento y la contemplación del sacerdote, in persona Christi, y las Sagradas Formas.
10/01/10 8:34 AM
  
Gabriel
"el momento de la Consagración es prácticamente imposible ver cómo el sacerdote levanta la Sagrada Forma porque una gran parte de la feligresía no estima oportuno arrodillarse"

Esto está mal, pero lo que siempre me ha descompuesto es que el sacerdote no les diga nada. Más aún cuando en otros momentos de la Misa sí que nos anima a los fieles a ponernos de pie o a cantar.

Al final he llegado a la conclusión de que, en muchos casos, esto refleja que el propio sacerdote celebrante no se acaba de creer la presencia de Dios en la Eucaristía. Y esto sí que es realmente grave

Otra cosa que también me descompone es la falta de respeto al lugar sagrado que es un templo. Termina la Misa y la gente con gran entusiasmo se dedica a formar corrillos y "comentar la jugada". Creo que muchos, ayudados eso sí por las propias actitudes de los celebrantes, confunden el templo con un teatro, en el que hay que mantener ciertas formas mientras dura la "función" y tras eso, ese lugar se convierte para ellos una sala grande, caliente y cubierta.

Desde luego queda mucho por hacer.
10/01/10 10:25 AM
  
Miguel Serrano Cabeza
Ricardo de Argentina:

Exacto. Así es.


Norberto:

Para mí, y mientras las normas litúrgicas no dicten algo en sentido contrario, tratándose en ambos casos del Corpus Christi, en ambos casos le debo el mismo respeto interno y externo.

Vistas las conductas ante el Santísimo fuera de Misa, mucho me temo que las que se producen dentro puedan guardar alguna relación con ellas.

Es lo que tiene la Fe: es un don individual. Es lo que tienen los Sacramentos: son dones individuales. Hasta los esposos contraen matrimonio individualmente, por decisión propia e intransferible, el uno con el otro. Es lo que tienen las virtudes: son individuales.

Y todas esas individualidades se unen en Cristo crucificado, bajo la guía de la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica, formando su grey.

Si uno se acerca a la Comunión por el pasillo central de la nave, no pasa ante el Santísimo. Así que nada le distrae. En cualquier caso, váyase por donde se vaya, para mí, tener clara conciencia de Quién está en el Sagrario no me distrae de la naturaleza del acto eucarístico. Me distraen otras cosas, pero Jesús Sacramentado no.

No veo dónde está la dificultad para contemplar al Sagrario, al sacerdote, in persona Christi, y a las Sagradas Formas. Cada cosa en su momento. En eso consiste la liturgia.

Es verdad que se simplificarían un tanto las cosas si el Sagrario no estuviera en capillas auxiliares y se comulgara de rodillas.

Creo que Benedicto XVI tiene ideas muy claras respecto a esos dos asuntos.

http://blogs.telegraph.co.uk/news/damianthompson/100021782/pope-wants-crucifix-at-the-centre-of-all-westward-facing-altars-during-mass-says-papal-mc-so-why-do-our-bishops-ignore-him/


Gabriel:

Los fieles católicos tienen hoy un problema: la (falta de) devoción eucarística.

Con catecismos para niños de Primera Comunión que son incapaces de distinguir de forma clara y explícita entre "pecado mortal" y "pecado venial", con la escasez de sacerdotes confesando y fieles confesándose, y con la poca frecuencia de las Horas Santas y de Reparación y la escasez de Vigilias de Adoración en las parroquias, se está llegando a un verdadero abandono diocesano de los Sagrarios. Esperar que el estado del alma de los fieles al recibir la Eucaristía no guarde relación con todo ello no es razonable.

Si descontamos a los ancianos, a los fieles del Opus Dei, del Movimiento Neocatecumenal, de Regnum Christi, de Cursillos de Cristiandad y de algunos otros (pocos) grupos, en nuestras parroquias casi nunca hay nadie rezando ante el Santísimo antes de Misa. Y después, pocos templos suelen permanecer mucho rato abiertos.

Ciertamente, por desgracia, en muchos casos parece como si "el propio sacerdote celebrante no se acaba[ra] de creer la presencia de Dios en la Eucaristía". Aunque sólo se tratara de una mera apariencia, ya sería algo realmente grave.

Sí, queda mucho por hacer.


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10/01/10 8:07 PM
  
juan
Cuando voy a oír misa a mi parroquia, donde se oficia con respeto, me cuesta estar atento al ofrecimiento de la Víctima al Padre para justificación de nuestros pecados: el bla, bla, bla, es mareante. Por pereza oigo la misa tradicional muy de vez en vez, que suele ser cuando tengo invitados unos días en casa y les llevo. Discrepo de alguno de los comentarios: me parece un momento feliz el salir de misa y charlar, y fumarse un cigarro con los amigos.
Cambiando de tema; grabé los misterios del Rosario según sale en este blog, en un CD, pero no los leer el reproductor. ¿Son archivos normales de sonido? Gracias.


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1)
Pues, la verdad, yo no veo personas recorriendo corrillos enteros a la salida de Misa para saludar a todos los presentes. Sin embargo, sí veo a personas dando la Paz al menos a todos los fieles que ocupan el propio banco y los bancos inmediatamente anterior y posterior, con una media de seis personas por banco.

Jamás he visto a un solo fiel del Opus Dei "abusar" de semejante forma del "rito de la Paz". Sin embargo, sí que he visto a bastantes personas que no pertenecen a la Obra "molestas" porque consideran esa atemperada conducta como una intolerable falta de "tacto".

Agradecí lo indecible las misas en Torreciudad porque -creo recordar- no se realizaba el "rito de la Paz" dándole la mano a nadie.

2)
Son archivos en formato mp3 para PCs, teléfonos inteligentes (smart phones) y reproductores de mp3 y mp4 que, además, pueden ser leídos en CD por cualquier reproductor de DVD. Si el reproductor de CD del coche no los reconoce, necesitarás Nero Lite Edition (gratuito), o cualquier otro programa equivalente, para convertirlos a formato Audio CD.

A veces Nero calcula mal la duración de los archivos mp3 y los convierte mal a formato audio CD. Cualquier conversor (ripper, "ripeador") de mp3 a wav dejará los archivos en un formato con el que Nero no tendrá ningún problema para, a partir de ellos, crear un CD de audio.

Se puede probar con "Free MP3 WMA Converter" de "Coyote Soft" (gratuito):

http://www.koyotesoft.com/appli/Setup_FreeConverter.exe

En formato Audio CD, el Rosario en Latín necesitará un CD para cada uno de los tres Misterios contemplados, Gozo, Dolor y Gloria. Creo recordar que los cuatro Misterios del Rosario en Inglés caben en un solo CD.

http://www.nero.com/esp/downloads-nero9-free.php
10/01/10 9:40 PM
  
Miki V.
No todo está perdido, Miguel. Lo del pro-multis viene de camino en el nuevo Misal. Paciencia...

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¿Te puedes creer que no se me había ocurrido? En fin, brillante que es uno... 8(
10/01/10 9:48 PM
  
Tradicionalista
No estoy de acuerdo con la contraposición Misa nueva-con abusos Vs Misa tradicional-sin abusos. La Misa nueva también se puede oficiar muy respetuosamente y, de hecho, así se hace en muchos sitios.

La cuestión es otra. Personalmente, yo voy cuando puedo a la Misa Tradicional por la sencilla razón de que expresa mucho mejor que la nueva la reverencia y adoración debida a Nuestro Señor, así como el carácter sacrificial del Sacramento. Los abusos son circunstanciales, no es el núcleo del problema.

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La Misa en la que pienso cuando escribo lo que escribo no es una Misa en la que se produzca ningún tipo de abuso litúrgico. El sacerdote, amén de una aquilatadísima ortodoxia, probada rectitud, y vida de fe a prueba de malos fieles, es extraordinariamente cuidadoso con todos los detalles de la liturgia. Pero se debe atener a ella, amén de no tener un control absoluto sobre todo lo que hacen sus feligreses.

Durante la consagración se arrodilla quizá más de la mitad de los asistentes a misa de 12 del domingo. No está nada mal. Sin embargo, nadie comulga de rodillas. Nunca, en ninguna misa. Excepto yo.

Efectivamente, hubiera sido un acto de mala fe comparar una Misa según el Rito Ordinario con abusos frente a otra con el Rito Extraordinario sin ellos. Sin embargo, desgraciadamente, no es éste el caso.

Los abusos son ciertamente circunstanciales y, desde luego, no son el núcleo del problema. Aunque quizá sean indicio de algo.
11/01/10 12:42 AM
  
Ignacio González
De las cosas que más me molestan son los padres que llevan a sus bebés o sus niños y que arman escándalo en la Misa rompiendo continuamente la concentración y los padre que permanecen impertubables. Me parece una falta de educación enorme.
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Como padre de tres "fierecillas", entiendo perfectamente la disrupción que los niños pueden provocar en Misa. Sé que a veces molestan un poco, pero no siempre puedo evitarlo. Otras veces, mi mujer o yo nos quedamos sin Misa por tener que salir del templo (y alejarnos bastante de él) para que un llanto o una rabieta no alteren los nervios de nadie (a parte de los nuestros, claro).

Por la parte que me toca, lo siento mucho.
11/01/10 6:49 AM
  
Gabriel
Ignacio,

Totalmente de acuerdo. Evidentemente la culpa no es de los niños, pues hacen lo que tienen que hacer los niños, sino de los padres.

Y con esto abro otro debate: el precepto dominical manda "Oir Misa entera", pero veo que muchos confunden "oir" la Misa con "estar" una hora en una iglesia.

Habría que recordar a esos padres que traen a niños pequeños:
- El niño no está oyendo la Misa.
- Sus padres tampoco están oyendo Misa porque están atendiendo al niño y, por tanto, no cumplen con el precepto.
- Nos impiden a los que estamos a su alrededor oír la Misa.

Y, de nuevo, lo que más me subleva es que el celebrante no diga nada e, incluso en muchos casos, anime a seguir así. De nuevo, falta de fe en la Eucaristía.
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Del mismo modo que la falta de signos externos no denota la falta de Fe, la existencia de esos signos no denota la existencia de esa Fe.

Y del mismo modo que la existencia de signos no estorba la acción de la Fe, su ausencia no apoya la existencia de esa fe.

Cuando esa ausencia de signos de respeto por lo sagrado, la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, es sistemática, constante y generalizada, tiene unos efectos destructivos muy claros en la fe de los fieles que asisten a Misa.

Es algo bien sabido por todos los sacerdotes. Ellos sabrán por qué siguen actuando así.
11/01/10 9:28 AM
  
juan
Yo creo que los niños aunque lloren y griten no deberian molestar a nadie en la misa. Me acuerdo de una amiga con siete niños pequeños, entonces tendría menos, a la que el cura le dijo que la dispensaba de ir a misa. Es decir según la "dispensa" tendría que dejar de asistir unos once años hasta que ningún niño estuviese en edad de llorar o chillar. La respuesta de mi amiga fue preguntarle al cura si sólo quería que fueran las que se ligaban las trompas.
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Supongo que todo depende de la situación.

No es lo mismo una Misa de 12 con cientos de fieles y un buen sistema de megafonía que una Misa de la tarde en una capilla.

Tampoco es lo mismo un niño inquieto que cuatro o cinco niños inquietos, o que un niño con un berrinche.

Esto último en una Misa de la tarde en una capilla puede ser demoledor para todos.

En todo caso, creo que los fieles han de ser tolerantes con los padres (y con sus hijos). Y los padres han de tener el máximo respeto por el resto de fieles.

La respuesta de tu amiga me parece un poco desabrida, pero la entiendo perfectamente. A veces cuido a la hija de mis vecinos, y me junto con cuatro "gremlins".

¡Miedo me da sólo de pensar que el precepto dependiera de mi asistencia a Misa yo solo con los cuatro! En ese caso, sintiéndolo mucho, lo único que podría hacer sería regalarle un par de quilos de "chufas" de valeriana al párroco y no hacer caso de las miradas furibundas.

Ah, y respecto al consejo del "pater", después de agradecérselo, le notificaría su puesta en conocimiento del delegado de pastoral de la diócesis.

Evidentemente, no pondría nada en conocimiento de nadie.
11/01/10 8:20 PM
  
Flavia
El párrafo cuarto es especialmente acertado. No puedo soportar, entre otras cosas, ver al Santísimo relegado a una capilla lateral que casi ni la ves. Y no entiendo cómo hay personas que no se arrodillan en la consagración, salvo que se lo impidan causas físicas.

En cuanto a los padres con niños pequeños, estoy bastante de acuerdo con Gabriel e Ignacio, Hay niños especialmente molestos. Lo que pasa es que a veces los padres no quieren perder la Misa y no tienen con quién dejar a los niños. En estos casos, necesitamos un poco de paciencia...

Sí debería llamarse la atención a ciertos chavales con capacidad suficiente para asistir con respeto a la Santa Misa. Y ahí entra en juego la propia formación que les den los padres. Recuerdo como si fuera de ayer la fuerte riña que me " regaló " mi madre cuando yo tenía 6 años y crucé corriendo a todo correr delante del Sagrario, sin hacer genuflexión, para reunirme con ella y mi abuela: " Niña, al pasar ante el Sagrario, te arrodillas y luego te levantas y vienes. "

Doy muchas gracias a Dios por esa enseñanza, como jamás olvidaré las genuflexiones de mis padres ante el Sagrario.
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Por tu descripción, no me cuesta mucho imaginar la situación. Así es, es tarea de los padres enseñar a los hijos qué cosas son importantes en la vida.

Luego pasan los años y las personas, pero lo verdaderamente importante, Dios, siempre está con nosotros. Y la enseñanza, junto con el cariño de los que nos la proporcionaron, permanece grabada a fuego en el corazón.
11/01/10 8:24 PM
  
Tradicionalista
Es verdad, Miguel Serrano, interpreté mal el artículo. La Misa Tradicional invita más a la reverencia que la nueva. Además, los sacerdotes que ofician por la Forma Extraordinaria no tienen reparos en indicar a la gente como ha de comportarse en el templo. Debería ocurrir así en toda iglesia, pero no se lleva hoy éso de ejercer la autoridad.
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Mucho me temo que no he sido capaz de expresarme tan claro como debiera. La próxima vez intentaré hacerlo mejor.

El oficiante que tengo "in mente" es riguroso. Y si no ejerce toda la autoridad que yo desearía es en aras a un bien mayor por consideraciones intraeclesiales que, por cierto, nada tienen que ver ni con ésta ni con ninguna silla episcopal.

Algo pasa en los niveles intermedios de esta nuestra querida Iglesia en España.
11/01/10 10:01 PM
  
Tulkas
Lo de las capillas laterales con la reserva del Santísimo Señor es la norma en las catedrales españolas y no españolas.

No entiendo la razón de que los sagrarios del Altar Mayor estén vacíos de manera sistemática.

¿Será para facilitarle las cosas a los turistass?
¿Hemos convertido,de nuevo, las casas de oración en mercados?

No lo sé, pero no me gusta.

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Si el Santísimo estuviera en el mismo altar ante el que se oficiara de cara al pueblo, el sacerdote no tendría otro remedio que darLe la espalda.

En vez de seguir oficiando "ad Orientem", la liturgia postconciliar, por causas del todo ajenas al Concilio Vaticano II pero aprovechándose de él, ha preferido volverse hacia otra parte.

Para no dar la espalda al Santísimo mientras se oficia en Su Nombre, ha habido que vaciar los altares.

Benedicto XVI está más que harto de esta situación. Por eso oficia "ad orientem". Y en el próximo Misal Romano es posible que veamos alguna indicación al respecto.

Se pueden leer algunas breves notas aquí:

Monseñor Klaus Gamber: ¡Vueltos hacia el Señor!
Madrid: Ediciones Renovación, 1996, 83pp, 10€, ISBN-10: 84-921918-2-1, ISBN-13: 978-84-921918-2-6
http://www.criteriaclub.com/vueltos-hacia-el-senor-klaus-gamber.cr.html

Monseñor Klaus Gamber: La Reforma de la Liturgia Romana.
Madrid: Ediciones Renovación, 1996, 74pp, 10€, ISBN-10: 84-921918-1-3, ISBN-13: 978-84-921918-1-9
http://www.criteriaclub.com/la-reforma-de-la-liturgia-romana-klaus-gamber.cr.html

Ciertamente, no parece muy piadoso que Aquel por Quien se construyen los templos sea sistemáticamente apartado de los altares, quedando sólo como Reserva en una capilla lateral. Y, allí donde no haya capillas laterales, relegado a un lateral. Quizá el que tenga la puerta de entrada a la Sacristía.

Cuando yo asistía a las Misas de mi parroquia en Barcelona, el Santísimo estaba a medio camino entre el altar y la puerta de la Sacristía. Como tenía una nave ancha, era toda una bendición. El Santísimo era bien visible para todos y la puerta de la sacristía quedaba a más de cinco metros.

En la capilla lateral había, por supuesto, una Reserva del Santísimo.

Ahora la cosa está peor. Los templos son redondos para evitar que, colóquese donde se coloque al Santísmo, nunca tenga un lugar privilegiado.

Con este Misal y con estos templos un sacerdote fiel sólo puede hacer tres cosas: rezar, buscar un confesionario como Dios manda y sentarse en él tantas horas como pueda (aunque no acuda nadie) y facilitar un reclinatorio para que todos los fieles descubran que pueden comulgar de rodillas.
15/01/10 7:44 PM

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