La base del matrimonio
Conversando acerca de la estabilidad en el matrimonio, y si el Estado puede exigirla, un lector (una lectora, de hecho) comentaba:
Pues si la estabilidad de una pareja no está fundamentada en emociones: respeto, amor, fidelidad, tolerancia, etc., ya nos dirás tú en qué consistirá. Una estabilidad artificial, producto de incentivos u sanciones, construye apariencias, que cuanto más largas y duraderas, desembocarán en fachadas más podridas y enrarecidas
Esto me quedó dando vuelta, porque de verdad que no puede haber una respuesta simple a este planteamiento. ¿Quién podría sugerir siquiera que el matrimonio no tiene que ver con amor, respeto y fidelidad?
Y sin embargo, algo no cuadra. El matrimonio es una de las pocas constantes en todas la culturas humanas que han poblado este planeta, absolutamente todas las comunidades han visto algo en la unión de un hombre y una mujer que la ponía por sobre otro tipo de relaciones. Pero al mismo tiempo, parece que aspectos como la fidelidad, como la entendemos hoy, ha estado lejos de ser una exigencia absoluta.

En 1945, una encuesta arrojó que el 85% de los americanos aprobaron el bombardeo nuclear a Japón, mientras que sólo el 10% lo desaprobó. Más de 60 años más tarde, la opinión pública no ha cambiado significativamente. En 2009, 61% pensaba que el bombardeo era “lo que había que hacer” mientras que sólo el 22% pensaba que estaba equivocado.


