Paloma a volar de Cope, no, aunque llega otra Paloma
Quien desea limpiar una empresa de personas que le han dado toda su vida a esa corporación, es, cuando menos, una falta de responsabilidad laboral, personal y propia de una miopía donde los trabajadores no cuentan por lo que son y han hecho, sino que son considerados piezas de un ajedrez jugado con la pantalla del ordenador.
La cadena Cope, desde que unos suecos han entrado a poner al día la empresa, está señalando la puerta a personas mayores, que llevan al servicio de la misma un montón de años.
A Paloma Gómez Borrero, corresponsal de Cope en Roma, le van a abrir la ventana para que vuele y no vuelva con ningún ramito de olivo como hizo Noé en el arca, esperando que hubiera dejado de llover.
Los suecos se hacen los ídem y siguen su plan trazado con la frialdad de todas las empresas actuales, donde los veteranos no cuentan para nada.
Los motivos aducidos, por los suecos, es que para atraer oyentes jóvenes deben oír voces jóvenes, nunca de personas que hablen con lenguaje de la tercera edad.




