Ayer piden trabajo y hoy un premio
He conocido a gente, antes de la actual crisis, que iban a pedir trabajo con la humildad normal de toda persona que desea vivir del sudor de su frente. Nunca han entrado dando patadas a la puerta del despacho del director del recursos humanos. Tampoco, han salido y publicado las conversaciones mantenidas con el encargado de la sección tal o cual.
De igual manera, el aspirante nunca emitía un juicio de valor negativo sobre su posible jefe en comparación con los empresarios del mismo ramo. Ni tampoco se ponía a dictar, antes de entrar en el trabajo, cuales deberían ser los horizontes para mejorar la empresa. Tales aspirantes, que los había en minoría, no llegaban a trabajar en tal sitio.




