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13.06.10

Un periodista en los altares

Ayer ocurrió un hecho singular y único en la milenaria historia de la diócesis de Jaén. En la ciudad de Linares, por la tarde, al aíre libre, tuvo lugar la proclamación como Beato, es decir, su elevación a los altares al Siervo de Dios Manuel Lozano Garrido, más conocido como Lolo. A partir de ahora se le rinde culto oficial en todos los templos, cada tres de noviembre, fecha de su muerte.

Presidió la ceremonia Monseñor Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, quien estuvo acompañado por varios cardenales, arzobispos y obispos.

Y el mundo del periodismo tiene un intercesor favorable. En los tiempos que vivimos es normal leer en la prensa, oír en la radio, o ver en la televisión o en Internet, que un periodista ha sido matado en una acción bélica que estaba cubriendo como corresponsal. O que tal personaje, al ser descubierto sus tejemanejes económicos por el periodista equis en un serio trabajo de investigación, ha enviado a unos sicarios para que les peguen una paliza de primera división.

Sin embargo, la noticia de hoy que emitimos desde El Olivo, es muy positiva ya que un periodista ha sido elevado a los altares según la normativa de la Santa Madre Iglesia. El Beato Manuel Lozano Garrido fue un periodista, dada su situación de salud quebrantada y progresiva, que nunca salió a las trincheras de las noticias en la viveza de los
acontecimientos.

Desde la soledad de su sillón de ruedas, desde la hondura de su alma, desde su entrega a Dios en la oración y en el sufrimiento alegre, siempre escribió con el corazón despojado de enemigos, ausente de hacer carrera en la profesión, huyendo de aplausos y premios, buscando solamente comunicar los profundos pensamientos humanos y espirituales
con los que Dios le había adornado.

Ahora, desde el cielo, este periodista amigo de otros que aún viven, sigue inspirando a todos para que la profesión de la comunicación social no pierda sus notas literarias, humanas, espirituales y cristianas, que él supo encarnar fielmente en su vida que la Iglesia lo ha proclamado por sus virtudes heroicas como modelo a imitar.

El mundo de la comunicación debe estar orgulloso por este regalo que la Iglesia nos hace a todos los que ponemos en orden nuestros pensamientos para darlos a conocer a los que desean pasar unos minutos leyendo estas líneas. Nunca un laico ha conseguido volar tan alto como Manuel Lozano Garrido, y eso que más de treinta años de su vida estuvo en su silla de ruedas en la que al final incluso perdió la vista.

Los que todavía estamos en el mundo de la prensa hemos de conocer más y mejor la obra de Lolo. Es un maestro en el lenguaje castellano. Es una persona que nunca ofendió a nadie con sus escritos. Es un modelo de hacer periodismo desde la soledad y el silencio, desde la calma y la entrega a Dios.

Es un regalo que la tierra de Linares hace a toda la Iglesia: ser santo sin grandes alardes, ser santo es difícil, pero nunca imposible, porque siempre la gracia de Dios nos ayuda.

Los momentos previos a la Eucaristía llovía, cuando todo comenzó, cesó de caer agua.

Tomás de la Torre Lendínez