El Papa ha vuelto a Roma desde Chipre. Es hora de reflexionar sobre su estancia en la isla más oriental del Mediterráneo. Este fin de semana parecía, para la prensa de siempre, que el platón dado a Benedicto XVI por cinco obispos ortodoxos en un almuerzo y por el gran jefe de los musulmanes era el resumen de su visita a la isla.
Pobres mentes pensantes y escribidoras. La historia del Papado está llena de plantes, de intrigas, de faltas de educación, de humillaciones, de arrepentimientos, de soledades, de apresamientos, de burlas, de todo…y de muerte han pasado los sucesores de Pedro. Siempre, después de cualquier situación negativa, el Santo Padre ha salido reforzado y su figura se ha engrandecido dentro de la propia historia de la Iglesia.
A mi parecer, el resumen exacto de la visita de Benedicto XVI a Chipre está en afirmar que el diálogo interreligioso es necesario para la paz. El mismo Pontífice lo ha vivido previamente a su salida de Roma en el ataque entre la flotilla de pro palestinos y la escuadra naval judía. La nota emitida por la oficina de prensa vaticana así lo demuestra invitando a la paz.

Más tarde, estando en Chipre, ha sido testigo que solamente dialogando entre todas las religiones se puede llegar a la paz. Incluso, cuando, unos obispos llenos de orgullo no asisten a una comida; o cuando el gran jefe de los musulmanes no va al encuentro con el Papa. Los que han quedado como unos miserables han sido los protagonistas del platón, aunque sus horas de gloria se las han dejado en el papel de la prensa en manos de los masones y demás compañeros de viaje del mismo tren de siempre.
El Papa ha puesto la otra mejilla alentando a los católicos chipriotas a buscar “una mayor unidad en la caridad con los demás cristianos y el diálogo con quienes no son cristianos". Así mismo invitó a los católicos a “crear esa confianza mutua entre cristianos y no cristianos como base para la consolidación de la paz duradera y la armonía entre los pueblos de diferentes religiones, regiones políticas y bagajes culturales.”
Desde este rincón del ciberespacio ruego a los amigos lectores a que recemos por el Papa y por el fruto de su viaje a Chipre. Lo demás lo ponemos en las manos del Señor.
Tomás de la Torre Lendínez