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21.11.09

Llave del cementerio por un euro

He recibido un correo electrónico de un amigo donde me envía la siguiente imagen y noticia:

Por varios pueblos de pocos vecinos se está llegando a lo que apunta esta muestra: se hacen “fotocopias” de la llave del cementerio para que los familiares de los difuntos puedan entrar a visitar a sus antepasados cuando lo deseen sin molestar a nadie.

La noticia se engarza en la falta de habitantes que tienen los pueblos de Castilla, cuya población disminuye a velocidad muy grande.

Y esta noticia entra por la puerta grande de la España profunda donde toda realidad es capaz siempre de ganar a cualquier ficción y servir de guión a una pelicula del humor negro del cine que firma Berlanga, por ejemplo.

Son varias las conclusiones de esta nota periodística: las dejo al ingenio del lector.

Solamente me atrevo a sugerir una:
La eterna España que camina entre don Juan y los cementerios, entre la paz del valle de los callados para siempre y estos sucesos acontecen en el mes de noviembre, cuando la Iglesia y el pueblo cristiano acuden a los cementerios a limpiar las lápidas de sus familiares y necesitan que estén abiertos.

Si están cerrados, pueden hacer una “fotocopia” de la llave, solamente por un euro. Nada más.

Tomás de la Torre Lendínez

Monseñor Guerra Campos a los altares

La noticia está colgada en Zenit:

“La editorial Sol acaba de publicar el libro “La esperanza del Evangelio”, con homilías de monseñor José Guerra Campos, obispo de Cuenca, España, entre los años 1973 y 1996, de cuyo fallecimiento se cumplen diez años.

El actual obispo de Cuenca José María Yanguas Sanz, señala en la revista diocesana al obispo Guerra Campos “como hombre humilde, y, a la vez, sabio y de profundo pensamiento”. El prelado recomienda “la lectura ponderada y atenta de este volumen que no dudamos contribuirá a la formación del clero y de los laicos de nuestra diócesis”.

José Guerra Campos. (Ames, La Coruña 1920-Sentmenat, Barcelona 1997) fue ordenado presbítero en 1944 en Santiago de Compostela. Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Entre 1945 y 1964 fue profesor de Teología y consiliario de los Jóvenes Universitarios de Acción Católica. Entre 1962-1963, fue consultor del Episcopado Español en el Concilio Vaticano II participando en las sesiones de 1964 y 1965. En 1964, fue nombrado obispo auxiliar de Madrid-Alcalá. De 1964 a 1972, fue secretario general del Episcopado Español y ejerció numerosos cargos relacionados con el apostolado seglar, entre ellos consiliario de la Junta Nacional de la Acción Católica Española. En 1973, fue nombrado obispo de Cuenca.

En este contexto, ha surgido la iniciativa de impulsar el proceso de beatificación de monseñor Guerra Campos: “Son muchos los fieles de la Iglesia Católica española, especialmente en las zonas en las que Guerra Campos ejerció su ministerio (Santiago de Compostela, La Coruña, Cuenca, Madrid, etc.), que lo están deseando y lo primero que se está realizando es este reconocimiento, con la difusión de su vida y mensaje.”

Tuve la ocasión de conocer a monseñor Guerra Campos en reuniones sobre medios de comunicación social en Madrid. Más tarde, lo traté en Cuenca. Siempre me pareció un hombre fiel a sus ideas, principios y convicciones ideológicas. Un amplio sector de la Iglesia lo consideraba un “enemigo” junto al cardenal don Marcelo, arzobispo de Toledo.

Hoy, desde la perspectiva actual, calmados los ánimos, monseñor Guerra Campos debe ser mejor conocido y comprendido. Algo que no ocurrió en su tiempo vital.

Tomás de la Torre Lendínez