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23.11.08

La regulación catalana de Internet

Leo en Libertad Digital, que el señor Carbonell, presidente del Consejo Audiovisual Catalán, propone en un libro titulado El primer poder, que debe ponerse fin al libre acceso a Internet. Es lo que faltaba para colmar el vaso de agua y derrarmarla.

No tiene este señor bastante con la que ha montado con la concesión y requisa de licencias radiofónicas, como le ha hecho a Cope y Vocento, sino que ahora viene a por los digitales, por los que con libertad y responsabilidad exponemos nuestras opiniones, en este caso de asuntos eclesiales y religiosos en Religión en Libertad.

La libertad de acceso a Internet es la gran conquista de este medio global, que hasta ahora, salvo en casos de delincuencia demostrada, nadie ha tratado de meterse a una “regulación” como la que propone este señor catalán.

La palabra “regulación” siempre la oía cuando estaba en la Universidad de Granada. Un rector, que ahora presume de progresista, nos amaba tanto que nos “regulaba” el derecho de huelga, la celebración de asambleas de facultad, la existencia de sindicatos estudiantiles, la libertad de expresión escrita en panfletos tirados a multicopista clandestina. Además, aquel rector que hoy es amigo de la Alianza de Civilizaciones, nos “regulaba” a dosis mandarnos la policía a la facultad y salir a palos de los edificios universitarios; y nos “regulaba” la policía cuando la enviaba a casa de equis dirigentes estudiantiles que eran sacados a cualquier hora del día o de la noche camino de la comisaría de la Plaza de los Lobos….No habia libertad, vivía toda España en una dictadura.

Cuando pudimos respirar libertad en la Transición, y tuvimos una Constitución como la vigente, eramos otros, más felices, más valientes, más entregados a nuestra propia manera de pensar y vivir. Porque habiamos luchado por todo esto.

¿Ahora vuelve la palabra “regulación” otra vez?. ¿Ahora desean “regular” la libertad existente en la red de redes?. ¿Ahora desean que pidamos permiso para conectar “regulados” con quien sea en la red?. ¿Ahora no podemos los cristianos expresarnos en este portal digital como es Religión en Libertad, porque debemos sentirnos y vivir “regulados"?. Por favor: “Esto no es", como afirmó Ortega y Gasset al ver la deriva totalitaria de la II República.

Los cristianos nos regulamos solamente con una libertad responsable que nace de nuestra conciencia libre e individual, sabiendo respetar todas las maneras de pensar, y teniendo como única regla la que nos dejó Jesús de Nazaret: el amor a Dios y a los hermanos. Los cristianos nos regulamos por un Estado de Derecho libremente aceptado. Cuando metemos la pata ahí están los tribunales de justicia.

Por esto, no necesitamos “reguladores", “benefactores", “guardianes", ni a nadie que nos observe y a quien tengamos que pedir si uno se puede conectar a Internet, leer un diario, oir una radio, o ver una televisión. Somos adultos libres y capaces racionalmente de decidir en cada momento lo que deseamos.

Por favor, señor Carbonell, no deje a España como la foto que acompaña a este articulo. No nos dejaremos “regular” por nadie. Si usted desea hacerlo donde vive esa es su responsabilidad ante Dios y la sociedad en la que trabaja.

Nosotros, y yo en particular, deseo un libre acceso a Intenet como hasta ahora. Sin “regulaciones", que ya sufrí bastantes.

Tomás de la Torre Lendínez

La salud en la parroquia

En 1998 commienzan a celebrarse las Jornadas de Pastoral de la Salud en la parroquia, después de un trabajo lento y laborioso de sensibilización y orientación. La comisión creada por el Departamento de salud de la Conferencia Episcopal Española ha logrado que sea en el campo de las parroquias donde la pastoral de la salud haya arraigado con más fuerza. El tiempo fue descubriendo la necesidad de crear unos espacios de encuentro, convivencia y reflexión en el ámbito nacional para quienes están implicados, día a día, en el campo parroquial. De este modo, pareció oportuna la celebración, cada dos años, de unas Jornadas Nacionales.

Otro campo importante en el mundo de la salud y la enfermedad es el de los cuidados paliativos. Su aparición es más reciente y va unida al progreso cientifico y la evolución social que han generado un aumento de número de pacientes con enfermedades crónicas y degenerativas y del número de pacientes geriátricos terminales. Allí donde no es posible curar, hay que cuidar. La Iglesia, maestra en el cuidar, tiene en cuenta estos aspectos y se organiza para poder hacer frente a los nuevos retos asistenciales.

Las fechas de estas Jornadas son desde el 28 al 30 de este mes. Se desarrollarán en El Escorial. Los temas a tratar serán estos: Cuidados paliativos, balance y perspectivas; historia de los cuidados paliativos; la dimensión espiritual en los cuidados paliativos; las pérdidas y el duelo; la relación de ayuda; el trabajo del equipo interdisciplinar; y habrá comunicación de experiencias.

Los equipos parroquiales de pastoral de la salud se convierten así en el centro de estas jornadas, pues cada vez son más los enfermos que entran en lo que la Organización Mundial de la Salud define como cuidados paliativos: es el cuidado activo y total de las enfermedades que no tienen respuesta al tratamiento curativo, siendo el objetivo principal conseguir la mejor respuesta al tratamiento para los pacientes y sus familias. Desde el punto de vista filosófico el alivio del sufrimiento es el objetivo dominante de los cuidados paliativos.

Estos enfermos están en sus casas, atendidos por familiares, y tanto unos como otros necesitan la presencia de los voluntarios de la pastoral de la salud parroquial con el objetivo de presentarles ilusión, alegria, entrega y acción de gracias por lo que hacen en el servicio al enfermo, que es un libro abierto para enseñarnos la brevedad de la vida y la paz con la que es conveniente vivir un proceso, siempre más largo que corto, una enfermedad irreversible.

Por esto, los equipos de pastoral de la salud parroquial, donde no existan deben crearse, y donde ya funcionen deben formarse seriamente en la misión eclesial que ejercen junto a los enfermos de cuidados paliativos.

Tomás de la Torre Lendínez