Enterratanatum episcopalis
Tengo sobre la mesa los documentos del concilio Vaticano II. La edición minor de la BAC del año 1967. Me estoy encontrando con un problema, y es que a esta edición le faltan bastantes páginas, incluidos decretos enteros. Porque me dicen cosas, me cuentan cosas que están en el concilio y servidor no las encuentra. Ya saben lo que pasa: que compra uno un libro con su mejor voluntad y mira por donde se traspapeló algún cuadernillo. Debe ser mi caso.
Porque hace unos días me vino una persona a preguntarme por qué seguimos utilizando la casulla para celebrar misa, ya que por lo visto el concilio había abolido su obligatoriedad. Pues servidor sin enterarse. Así que me he cogido –con perdón para hispanoamericanos- los documentos a ver eso donde estaba… y nada. Yo creo que me falta el decreto “De vestium liturgicarum” donde estarán explicadas esas cosas. Me estafó el librero dándome una edición falseada. Se va a enterar. Mientras, si algún amable lector, pudiera hacerme llegar ese documento en pdf, se lo agradecería muchísimo.

Parte por la
Creo que necesitamos hacer en la Iglesia una seria reflexión sobre cuál debe ser nuestro papel en países islámicos. Creo que las posibilidades se reducen bastante: atender la fe de los pocos cristianos que en ellos viven, dedicarnos a obras de caridad, anunciar explícitamente el evangelio.
Cuando uno vive en un pueblo sin más que su parroquia, no lo tiene fácil para poder elegir alternativas. En las ciudades la cosa es muy diferente. Aunque vivas en el extrarradio, como es nuestro caso, caminando encuentras una parroquia a pocos minutos de tu domicilio. En el centro, entre parroquias, iglesias abiertas al culto, conventos… donde quieras y como quieras.
En Ajalvir, un pueblito cercano a Madrid, existe un milagro patente que se llama