Privilegios económicos de la Iglesia católica española
Es igual lo que se diga ni lo que suceda en realidad. Hay gente que sigue estando convencida de que a los curas nos paga el estado y de que la iglesia vive de los presupuestos generales del ídem. Pues me gustaría, una vez más, explicar estas cosas, partiendo de lo que uno escucha en los medios de comunicación y a bastante gente todavía. Voy a hacerlo tratando de explicarlo frase a frase, sabiendo que al que ha decidido que la Iglesia vive del Estado le da todo lo mismo, lo ha decidido y punto y le dan igual los datos.
Sí pueden venir bien a los amigos que a veces se pueden encontrar necesitados de información para salir al paso de tantos infundios. Por si sirve.

No. No es que nos estamos volviendo tontos. Al revés, somos demasiado listos, por eso la libertad de expresión, el respeto a las ideas ajenas, la tolerancia, el diálogo y todas esas cosas, son siempre para los mismos.
Al final parece que lo que proclamó Manuel Azaña el año 1931, que “España ha dejado de ser católica” se está convirtiendo en realidad. Ahora no tanto por la vía de la violencia, la quema de iglesias y los ataques a los católicos, que estos últimos ciertamente se están dando, sino más bien a través de esa “apostasía silenciosa” que ha conseguido ofrecer un catolicismo nominal sin implicaciones éticas.
La noticia, en síntesis, es que el cardenal Bertone se está arreglando un parece que muy buen ático dentro del Vaticano para su vivienda habitual. Tanto ha corrido la noticia que el propio cardenal, el salesiano Tarsicio Bertone, ha tenido que
Una Iglesia nueva para tiempos nuevos. Hora de vivir el presente en el convencimiento de que es momento de insertar el evangelio en el corazón de la sociedad, superando viejas formas de entender la presencia de Dios en el camino siempre nuevo de acoger el don del Espíritu que cada día se derrama en los creyentes.